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Caída del cabello (alopecia): ¿cómo evitarla y qué la causa?

Existen varios tipos de alopecia con sus propias causas y que requieren un tratamiento distinto.

Las personas perdemos aproximadamente cien cabellos cada día. Si la caída de pelo es demasiado intensa como para que la cabellera se regenere, independientemente de las causas a las que esto se deba, estaremos hablando de un caso de alopecia.

Vamos a analizar cuáles son las causas de los distintos tipos de alopecia y cómo evitar la caída del cabello utilizando varios remedios y tratamientos.

Tipos de alopecia y sus causas

Distintas causas de la caída del cabello provocan varios tipos de alopecia que se diferencian en algunas de sus características, por ejemplo en relación al patrón que sigue la pérdida de pelo.

1. Androgénica de patrón masculino

La debilitación o pérdida de cabello en la alopecia androgénica masculina empieza en la coronilla y en las sienes. Normalmente la calvicie es incompleta, dejando una línea de pelo a los lados y en la parte de atrás de la cabeza.

Se cree que la alopecia androgénica de patrón masculino se produce por factores genéticos y fisiológicos. Concretamente, este tipo de caída de cabello se relaciona con niveles reducidos de globulina fijadora de hormonas sexuales y de las hormonas testosterona y estimulante del folículo.

La calvicie androgénica es muy frecuente en varones: alrededor de la mitad de hombres tiene este tipo de alopecia cuando llegan a los 50 años. El estrés y enfermedades como el síndrome metabólico, relacionado con la obesidad, intensifican la pérdida de cabello en hombres con predisposición a la alopecia androgénica.

2. Androgénica de patrón femenino

En este tipo de alopecia la pérdida de cabello tiene lugar en la frente y en las sienes. Lo más habitual en el patrón femenino es que el pelo se debilite sin que la línea capilar retroceda, como sucede en los hombres.

Las causas de este tipo de caída de cabello son desconocidas, al contrario de lo que sucede en la alopecia androgénica masculina.

La alopecia androgénica tiende a darse más tarde en mujeres que en hombres, siendo más frecuente después de los 50 años. Factores como el estrés, el embarazo o algunas enfermedades crónicas favorecen este patrón de pérdida de cabello.

3. Areata

La alopecia areata se manifiesta en la caída de pelo en zonas como las cejas, la barba o encima de las orejas, donde el cabello no suele caer si la alopecia es de tipo androgénico. Esta alopecia se produce en “parches”, dejando claros redondeados en el cuero cabelludo donde el pelo volverá a crecer al cabo de unos meses.

Aunque normalmente la calvicie es incompleta, en un porcentaje muy pequeño de casos la alopecia areata evoluciona afectando toda la cabellera (en cuyo caso hablamos de alopecia totalis) e incluso todo el pelo del cuerpo (alopecia universalis).

Este tipo de pérdida de pelo es una enfermedad autoinmune; esto significa que se debe a una respuesta anormal del sistema inmune a nuestro propio cuerpo. En concreto, se cree que en la alopecia areata el organismo no reconoce algunas células y las destruye.

La alopecia areata se atribuye a factores genéticos y se relaciona con otras enfermedades del sistema inmune como el hipotiroidismo, el asma y las alergias. Se da en mayor medida en niños y adolescentes de sexo masculino.

4. Difusa (efluvio telogénico)

El efluvio telogénico o alopecia difusa es un tipo de pérdida de cabello en el que el pelo se debilita y cae de forma prematura por alteración del ciclo de regeneración capilar. Se trata de una caída de pelo intensa pero reversible una vez se han tratado sus causas.

La alopecia difusa se relaciona con el estrés físico y psicológico, pudiendo deberse a anemia, a trastornos de la alimentación como la anorexia, a hipotiroidismo, a un parto, a una operación quirúrgica agresiva o a los efectos de la quimioterapia.

5. Otras causas

La caída del cabello se puede producir por muchos motivos distintos además de las cuatro causas principales que hemos descrito.

Estas causas incluyen las siguientes:

  • Enfermedades hereditarias como la de Menkes, la atriquia congénita o el monilethrix.

  • Enfermedades inmunes como el lupus, el hipotiroidismo y el hipertiroidismo.

  • Medicamentos para problemas cardiovasculares, infecciones fúngicas o acné.

  • Daño del cuero cabelludo por recoger el pelo con excesiva fuerza o arrancarlo (tricotilomanía).

  • Incremento del nivel de estrógenos durante el embarazo.

  • Contacto con contaminantes del ambiente o de productos capilares.

Tratamientos y remedios para la caída del pelo

En función del tipo de alopecia se recomiendan unos u otros tratamientos. Los más susceptibles de intervención son sobre todo los que se deben a factores psicológicos y a hábitos, así como el patrón androgénico.

Algunos tipos de alopecia son intratables, especialmente entre los de origen genético, y en otros el pelo vuelve a crecer de forma espontánea.

1. Medicamentos

Los dos medicamentos más utilizados para el tratamiento de la caída de cabello son el minoxidil y la finasterida. En función de las causas específicas de la alopecia, como enfermedades inmunes o infecciones, se recomiendan medicamentos de otros tipos.

Aunque inicialmente se usaba como cápsulas para tratar la hipertensión, se descubrió que el minoxidil provocaba frecuentemente crecimiento del pelo en todo el cuerpo. En la actualidad el minoxidil se aplica de forma tópica para ralentizar la caída de cabello y para hacer que vuelva a crecer. Puede irritar la piel, provocar taquicardias y hacer crecer pelo en zonas donde no se desea que suceda.

La finasterida sirve para tratar la alopecia androgénica y tiene efectos similares a los del minoxidil. La finasterida aumenta el riesgo de cáncer de próstata y de mama, reduce la libido y el rendimiento sexual y puede afectar al feto si se toma durante el embarazo.

Tanto el minoxidil como la finasterida requieren una administración continuada para que sus efectos se mantengan a largo plazo. Dado el riesgo de que provoquen resacciones adversas, es de suma importancia que los tratamientos sean supervisados por expertos.

2. Trasplante de pelo

Las personas con alopecia de tipo androgénico frecuentemente se someten a cirugía para trasplantar piel de partes del cuerpo donde crece el pelo a las zonas de la cabeza afectadas.

Si bien el trasplante de pelo puede ser doloroso y dejar cicatrices, hoy en día es un procedimiento muy eficaz y sus efectos secundarios son mínimos si la cirugía se lleva a cabo correctamente y se combina con medicamentos. No obstante resulta muy caro.

3. Champús, lociones y pelucas

Existen champús y lociones capilares que dan una apariencia más gruesa, densa y fuerte al pelo, si bien no afectan a su crecimiento ni atajan el problema de raíz como sucede en el caso de los trasplantes.

El efecto de estos geles es estético, como lo es también el de las pelucas. Los estudios demuestran que llevar peluca reduce el estrés y el malestar en mujeres con alopecia debida a quimioterapia, particularmente.

4. Vitaminas y suplementos dietéticos

Las vitaminas y los suplementos dietéticos no parecen tener efecto en caso de que la dieta ya sea adecuada, si bien una alimentación correcta puede reducir la pérdida de cabello en personas desnutridas.

También hay estudios que sugieren que la alopecia areata puede aliviarse utilizando aceite de romero, de tomillo o de madera de cedro, pero la investigación en este campo aún no es concluyente.

La ciencia no respalda el uso de biotina, aloe vera, ginseng, gingko, serenoa, hibisco o bergamota para el tratamiento de la caída del cabello.

5. Terapia láser

La terapia láser de bajo nivel consiste en exponer el cuero cabelludo a distintas fuentes de luz con el objetivo de modificar el funcionamiento de sus células. Se utilizan tratamientos similares para los problemas de huesos y articulaciones, como la artritis, en los que parece ser eficaz para reducir el dolor a corto plazo.

Los estudios que han analizado la eficacia de la terapia láser en la alopecia todavía no son concluyentes, si bien parece más probable que resulte ineficaz en estos casos.

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