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Anorgasmia: qué es, causas y tratamiento

Aunque la anorgasmia es tratable, la persona puede experimentar frustración y desmotivación ante el sexo.

Tradicionalmente, las disfunciones sexuales se han vivido como algo casi vergonzoso y que debía ser ocultado por lo que, a pesar de ser relativamente comunes entre la población general, muy pocas veces llegaban a consulta médica o psicológica. Por suerte, con el tiempo estas dinámicas están cambiando de forma radical.

Las dificultades en el orgasmo son una de las principales consultas en cuanto a sexualidad femenina, aunque también pueden darse en hombres. En este artículo analizaremos qué es exactamente la anorgasmia femenina y masculina, sus causas y los principales tratamientos existentes.

¿Qué es la anorgasmia?

La anorgasmia es una disfunción sexual en la que la persona es incapaz de alcanzar el orgasmo durante una fase de excitación erótica normal. Esta dificultad puede aparecer a pesar de que la persona reciba una estimulación adecuada o de que experimente un intenso deseo sexual.

Aunque tradicionalmente la anorgasmia se ha asociado con la sexualidad femenina, también puede aparecer en hombres, estando estrechamente asociada a la disfunción conocida como eyaculación retardada.

No obstante, es necesario especificar que el mero hecho de que la persona no alcance el orgasmo habitualmente no es sinónimo de anorgasmia. Para que se pueda realizar el diagnóstico de tal deben tenerse en cuenta diferentes factores como la experiencia sexual de la persona, la edad, la pericia en la estimulación erótica o el nivel de excitación.

Cada persona es diferente en cuanto a respuesta sexual, por lo que es necesario hacer una evaluación individual y exhaustiva para poder determinar un diagnóstico de anorgasmia como tal.

Al igual que ocurre con el resto de disfunciones sexuales, la anorgasmia puede suponer una gran carga psicológica para la persona que la padece, generando fuertes sentimientos de frustración y angustia, así como problemas en la relación de pareja.

Por suerte, existen tratamientos y ejercicios de terapia sexual a los que se puede recurrir para mejorar la vida sexual en casos de anorgasmia. Estos tratamientos, además de facilitar progresivamente la llegada al clímax, pueden ayudar a la persona a disminuir los sentimientos de malestar derivados de esta disfunción sexual.

Tipos de anorgasmia

La anorgasmia puede tener diferentes causas y aparecer en distintas ocasiones, por lo que pueden distinguirse diferentes tipos de anorgasmia: primaria, secundaria, situacional o generalizada. Por otro lado, es importante hablar de las características específicas de la anorgasmia en mujeres y en varones (esto es, la anorgasmia femenina y la masculina).

Femenina

Según el Manual diagnóstico y estadístico de trastornos mentales (DSM-5) el término correcto para la anorgasmia en las mujeres es "trastorno orgásmico femenino".

Durante una respuesta orgásmica normal la culminación de la excitación de la mujer, es decir el orgasmo, se manifiesta mediante una serie de contracciones de las paredes vaginales acompañadas de una descarga de la tensión muscular acumulada y la experimentación de niveles variables de placer.

En las mujeres con anorgasmia, la respuesta sexual es normal hasta que llega la fase orgásmica. En este momento, la persona experimenta una incapacidad a la hora de alcanzar el orgasmo, por lo que se mantiene en la fase de excitación hasta que cesa la estimulación.

La anorgasmia primaria es el tipo de dificultad orgásmica más habitual entre las mujeres. La principal consecuencia psicológica es una disminución de la autoestima, la alteración del autoconcepto y un sentimiento de insatisfacción generalizado con las relaciones sexuales que puede derivar en una falta de deseo o en una disfunción sexual generalizada.

Masculina

Tal y como comentábamos, a pesar de que la anorgasmia es una dificultad que se presenta principalmente en mujeres, se estima que entre un 16% y un 30% de las mujeres la padecen, existen también casos de anorgasmia masculina. En el ámbito clínico es conocida como eyaculación retardada o inhibida y se caracteriza como la incapacidad o dificultad de experimentar las sensaciones placenteras que acompañan al orgasmo.

A pesar de que la anorgasmia masculina es menos frecuente, los síntomas de esta son muy similares a los de la mujer. Tras una fase de excitación normal, en la que el hombre ha conseguido mantener tanto la erección como el deseo, resulta prácticamente imposible alcanzar el orgasmo.

En hombres es necesario establecer diferencias entre orgasmo y eyaculación ya que, a pesar de que habitualmente se dan al mismo tiempo, la experimentación de orgasmos sin eyaculación es posible. Son los llamados “orgasmos secos”.

Al igual que en la mujer, la incapacidad para alcanzar el orgasmo en hombres también puede generar fuertes reacciones de ansiedad y estrés psicológico.

Aunque se suele asociar a las mujeres, la anorgasmia es una disfunción sexual muy común también en hombres. 

Primaria

Las personas que padecen anorgasmia primaria son aquellas que nunca han sido capaces de alcanzar el orgasmo -ni mediante coito ni mediante masturbación. En el caso de los hombres puede darse eyaculación o no, pero esta no va acompañada del clímax.

Secundaria

En el caso de la anorgasmia secundaria, la persona ha experimentado orgasmos con mayor o menor frecuencia pero sí ha sido capaz de llegar al clímax en alguna ocasión. Tras este período de normalidad, la anorgasmia puede aparecer por causas psicológicas, biológicas o situacionales.

Generalizada

La anorgasmia generalizada se caracteriza porque la persona es incapaz de llegar al clímax independientemente de la situación o de la pareja.

Situacional

Cuando la persona puede alcanzar el orgasmo bajo ciertas circunstancias, situaciones o parejas pero no mediante otras, podemos hablar de anorgasmia situacional. En estos casos la persona puede alcanzar el orgasmo solamente mediante ciertas técnicas o bajo estímulos específicos, incluyendo a determinadas personas.

La anorgasmia coital femenina es la forma más habitual de anorgasmia situacional. Esta variación se caracteriza porque la mujer no puede alcanzar el orgasmo mediante el coito, independientemente de la pareja, pero sí con cualquier otro tipo de estimulación sexual (caricias, masturbación, sexo oral, etc).

 

Causas de esta disfunción sexual

El desarrollo de la sexualidad es un proceso complejo en el que intervienen factores biológicos, psicológicos y sociales, por lo que cualquier alteración o dificultad en alguno de ellos puede ser la génesis para desarrollar tanto la anorgasmia, como cualquier otra disfunción sexual.

Tanto la anorgasmia femenina como masculina poseen causas similares, pudiendo ser causas psicológicas, biológicas o situacionales.

Factores psicológicos

Las principales causas de la anorgasmia son de tipo psicológico. Entre los factores destacados causantes de esta disfunción podemos encontrar:

  • Estados emocionales negativos

  • Educación sexual inadecuada

  • Sentimientos y/o creencias negativas relacionadas con el sexo

  • Insatisfacción personal con la pareja

  • Focalización excesiva en el desempeño sexual

  • Ansiedad sobre el desempeño sexual

  • Experiencias de abuso sexual

  • Creencias religiosas que conciban el sexo como algo pecaminoso

Causas biológicas

En cuanto al posible origen biológico de la anorgasmia, se han encontrado una serie de relaciones entre esta disfunción sexual y las siguientes enfermedades y condiciones clínicas:

  • Diabetes mellitus

  • Deficiencias hormonales

  • Alteraciones de los músculos perivaginales

  • Lesiones pélvicas

  • Consumo de sustancias tóxicas

  • Ciertos fármacos como los antidepresivos o ansiolíticos

  • Dolor crónico

  • Hipertensión arterial

  • Esclerosis múltiple

  • Lesiones de la médula espinal

Causas situacionales

Las causas situacionales de la anorgasmia hacen referencia a aquellas circunstancias concretas que no pueden ser incluidas en las causas físicas o biológicas, sino que están relacionados factores culturales, sociales o de la relación de pareja. Algunos ejemplos son:

  • Dinámicas sexuales en las que el fin de la relación sexual se da antes de que la mujer se excite lo suficiente para alcanzar el orgasmo.

  • Ausencia de juegos previos o preliminares

  • Estimulación erótica inapropiada

  • Poca comprensión de la propia sexualidad y/o de los propios genitales

  • Falta de habilidades o conocimiento del compañero sexual

  • Insuficiente comunicación en la pareja acerca del sexo

¿Existe un tratamiento?

Por suerte, existen tratamientos realmente efectivos para la anorgasmia. El primer paso es acudir a un médico especialista en salud sexual para descartar cualquier posible causa biológica, en el caso de que sea así el tratamiento de la enfermedad principal o un reajuste en la medicación pueden favorecer la remisión de la anorgasmia.

En el caso de que los síntomas sean de naturaleza psicológica o situacional se recomienda acudir a la consulta de un psicólogo especializado en sexualidad, un terapéuta sexual o un sexólogo.

El tratamiento de la anorgasmia, que puede realizarse tanto de manera individual o en pareja, habitualmente se inicia con una educación sexual con el objetivo de romper mitos y falsas creencias en torno al sexo. En compañía de esta educación sexual, se le administrarán al paciente una serie de indicaciones para realizar la autoexploración de las zonas íntimas que servirá para conocer mejor la propia sexualidad y sentirse más cómodo con ella.

Finalmente, tanto si se realiza terapia individual como en pareja, se pueden realizar una serie de tareas que se incluyen dentro de la terapia sexual y que consisten en la realización de ejercicios sexuales. La terapia sexual es un tipo de tratamiento muy estructurado en el que se siguen una serie de pautas previamente indicadas y explicadas por el terapeuta.

Junto con la terapia sexual, se suele llevar a cabo algún tipo de terapia o acompañamiento psicológico en el que se traten aspectos como la autoestima, la inseguridad o la frustración asociados a la anorgasmia.  

Referencias bibliográficas:

  • Kaplan, H. S. (1978). La nueva terapia sexual. Madrid: Alianza Editorial.
  • Brindley, G. S. & Gillan, P. (1982). Men and women who do not have orgasms. The British Journal of Psychiatry, 140(4): 351
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