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Realfooding: ¿en qué consiste?

Algunos de los alimentos no procesados | VLS

 

Huir de los alimentos procesados y apostar una alimentación saludable: este es el principio del realfooding, una corriente social que pretende cambiar el estilo de vida de las personas gracias a la alimentación. El realfooding es ya un fenómeno en Instagram: recetas, propuestas, comentarios… la red va repleta de información que anima a unirse al movimiento. Son miles los que se han incorporado ya al proyecto y la lista aumenta día a día.

El realfooding parte del concepto de comida real, o lo que es lo mismo: la comida de verdad. Bajo esta denominación se engloban los alimentos no procesados, que han sido sometidos a una mínima manipulación y que conservan intactas sus propiedades nutricionales. Hablamos por ejemplo de las frutas y verduras, las carnes y pescados frescos y los conocidos superalimentos (chía, espirulina, quinoa, moringa, etc.). Son alimentos que no han sido modificados antes de llegar al consumidor y que constituyen la esencia de una dieta saludable.

En cierta manera, la comida real no es más que un retorno al pasado, una recuperación de la dieta de nuestros antepasados y una búsqueda de la esencia. Por eso está triunfando entre los colectivos más sensibilizados con la salud y con el respeto al medio ambiente.

Los tres grupos básicos

Los impulsores del realfooding han elaborado una clasificación de alimentos en función de su grado de manipulación. En lo más alto se sitúa la comida real, y por debajo los procesados "buenos" y los ultraprocesados.

  • Comida real

Dentro de este grupo están los alimentos que deberían consumirse casi a diario, como son las frutas, las verduras, las legumbres, los cereales integrales y las carnes y pescados frescos. Todos estos alimentos tienen un denominador común: han sido manipulados a un nivel inapreciable; lo justo para ser transportados y ofrecidos al público.

En este apartado se incluyen también los llamados superalimentos, que proporcionan al organismo todos los nutrientes necesarios para mantenerlo sano y equilibrado. Entre ellos destacan la chía y la quinoa, y otros quizá menos conocidos, como por ejemplo la moringa.

  • Procesados "buenos"

Este segundo grupo lo integran alimentos considerados comida real, pero que han sido manipulados mínimamente y de forma beneficiosa. Nos referimos por ejemplo a las latas de conserva, alimentos envasados al vacío o algunos congelados. En estos casos, el procesamiento tiene como objetivo mejorar la conservación del alimento, para que mantenga sus propiedades durante más tiempo.

  • Ultraprocesados

Este es el grupo peor considerado por los defensores del realfooding. Como su nombre indica, lo componen aquellos alimentos que han sido sometidos a una profunda manipulación, hasta el punto de convertirse en "productos".  El mercado está repleto de alimentos ultraprocesados: salsas, bebidas energéticas, bollería industrial, precocinados, cereales refinados, snacks fritos… todos incorporan substancias químicas que los hacen más atractivos al paladar. En general, son ricos en grasas saturadas, aditivos, sal y azúcares, lo que les convierte en enemigos de las dietas saludables.

Y, ¿cómo diferenciar la comida real de la que no lo es? El truco es muy simple: mirar las etiquetas. Según los expertos en nutrición, la comida real tiene muy pocos ingredientes (de 1 a 5 como máximo), mientras que en los alimentos procesados la lista de componentes es muy extensa.

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