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7 beneficios de los abrazos para la salud física y mental

Los abrazos provocan cambios fisiológicos que repercuten de forma positiva en nuestro bienestar.

Los abrazos son un símbolo universal del amor. Las personas nos abrazamos para demostrar afecto, cercanía y alegría, y prácticamente todas las culturas los consideran comportamientos aceptables entre seres queridos de cualquier sexo.

Las muestras de cariño cotidianas son una de las mejores terapias a las que podemos someternos. A continuación explicaremos cuáles son los beneficios para la salud de dar abrazos de forma regular.

¿Cuáles son los beneficios de los abrazos para la salud?

Los abrazos tienen efectos placenteros y relajantes en nuestro organismo. Esto conlleva múltiples beneficios para nuestra salud física y mental.

1. Hacen que liberemos la “hormona del amor”

Un estudio de la Universidad de Carolina del Norte encontró que cuando nos abrazamos liberamos oxitocina, también conocida como “la hormona del amor”. Además las parejas que se abrazan con frecuencia tienen niveles más elevados de esta sustancia.

La oxitocina es una hormona que nuestro organismo libera en distintos momentos, como cuando interactuamos con un ser querido (incluyendo las mascotas), durante el orgasmo y al dar el pecho a un bebé, y que produce sensaciones placenteras y relajantes. Se ha relacionado la oxitocina con el desarrollo del vínculo afectivo.

2. Nos relajan y disminuyen el estrés

Si se mantiene a largo plazo, el estrés hace que nuestro cuerpo enferme con mayor facilidad porque perjudica el funcionamiento del sistema inmunitario; las personas estamos preparadas para ponernos nerviosas cuando la situación lo requiere, pero no para estar siempre estresadas.

Los abrazos y otras muestras de afecto tienen efectos relajantes. Concretamente, este tipo de conductas reducen la concentración sanguínea de cortisol, una hormona implicada en la respuesta fisiológica de estrés.

Las emociones positivas en general hacen que nos sintamos más tranquilos y a gusto, y se ha demostrado que son beneficiosas para la salud. Además la oxitocina también es desestresante, potenciando aún más estos efectos.

3. Reducen el riesgo cardiovascular

La ansiedad y el estrés fuerzan nuestro organismo y hacen que el corazón trabaje más de lo que debería; esto aumenta el riesgo de que suframos enfermedades del corazón e incluso infartos.

La disminución del estrés que se da como consecuencia de las muestras de afecto frecuentes relaja nuestro cuerpo y lo protege de este tipo de trastornos. Una frecuencia cardiaca moderada y estable es un factor protector para la salud a nivel general.

Se ha sugerido que la oxitocina tiene efectos cardioprotectores, probablemente debido a que también resulta relajante. Este efecto parece ser mayor en mujeres que en hombres, pero significativo en ambos sexos.

4. Fortalecen nuestros vínculos

Como hemos dicho, la oxitocina juega un papel en el establecimiento de vínculos emocionales con otras personas y con animales no humanos.

Independientemente de este efecto biológico, un buen abrazo es una de las mejores formas de demostrar nuestro afecto a los demás. La sensación de intimidad que obtenemos de este modo es difícil de conseguir a través de palabras.

Los efectos de los abrazos son especialmente importantes para las personas de edad avanzada, que tienen una salud más frágil y una mayor propensión a sentirse solas.

5. Mejoran el estado de ánimo

Los abrazos aumentan los niveles de dopamina y serotonina en nuestro organismo. Estos neurotransmisores se relacionan con sensaciones placenteras: mientras que la dopamina está implicada en las conductas adictivas, la serotonina regula el estado de ánimo.

Asimismo, los niveles de dopamina y serotonina están alterados en los trastornos depresivos, y se cree que explican a nivel biológico las sensaciones de falta de motivación y de alegría propias de este trastorno.

Por tanto, abrazar a una persona a quien queremos puede reducir nuestro malestar emocional de forma transitoria, y hacerlo habitualmente contribuye a que nos sintamos mejor a largo plazo.

6. Nos protegen de las enfermedades

Según un estudio publicado en la revista Psychological Science, las personas que se abrazan a menudo tienen un menor riesgo de contraer infecciones y suelen mostrar síntomas más leves en caso de caer enfermas.

Este estudio también afirma que el apoyo social en general disminuye la probabilidad de sufrir enfermedades y trastornos mentales. De este modo podría entenderse más bien que el hecho de no dar abrazos indica una falta de intimidad y de apoyo social.

Los efectos mencionados son en parte consecuencia de los beneficios de los abrazos y otras muestras de afecto para la reducción del estrés, lo cual a su vez es positivo para el sistema inmune.

7. Hacen que sintamos menos miedo

Según algunos estudios, las personas que se sienten preocupadas por la posibilidad de morir notan cómo sus miedos disminuyen después de dar un abrazo, incluso aunque sea a un objeto inanimado.

De hecho, ni siquiera es necesario dar un abrazo: el contacto físico de cualquier tipo es suficiente para que disminuyan nuestras preocupaciones porque nos hace sentir en comunión con el entorno, en lugar de aislados en nuestra mente.

La preocupación está muy relacionada con el estrés fisiológico, por lo que también puede reducirse gracias a la relajación y a los sentimientos de alegría que los abrazos nos proporcionan.

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