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Envejecimiento activo: ¿qué es? Definición y factores clave

Revisamos qué es el envejecimiento activo y saludable, según la definición realizada por la OMS.

 

¿En qué consiste el envejecimiento activo y saludable? En los últimos años la Organización Mundial de la Salud y otros organismos han destacado la importancia de mantener la actividad, por ejemplo la de tipo social, cuando alcanzamos una edad avanzada.

Este concepto, del cual elaboraremos una definición a continuación, se enmarca en la concepción de la salud como el logro de un estado de bienestar físico y mental -y no sólo como la ausencia de enfermedades, como ha sido entendida tradicionalmente por la mayor parte de personas.

Envejecimiento activo: ¿qué es? Definición según la OMS

La Organización Mundial de la Salud define el envejecimiento activo como el proceso por el cual se optimizan las oportunidades de las personas mayores en relación al mantenimiento de la salud física y de la psicológica, pero también a la participación en la comunidad y a la seguridad de las condiciones de vida en general.

Para comprender bien este concepto es necesario también explicar qué entendemos por salud. Según la OMS, el término “salud” no hace referencia sólo a la ausencia de enfermedades sino que en este concepto se incluye también la promoción del bienestar de tipo físico, psicológico y social. Así, la idea de salud debe ser vista desde un prisma positivo.

En cuanto al adjetivo “activo”, se usa junto al de envejecimiento para destacar la importancia de la participación de los mayores en actividades sociales, económicas o culturales, entre otras, y el hecho de que la jubilación o el desarrollo de un cierto grado de discapacidad asociado a la vejez no tienen por qué anular la relación de la persona con su entorno.

En consecuencia, uno de los aspectos clave del envejecimiento activo es el mantenimiento de la autonomía a medida que la persona se va haciendo mayor. Promover la independencia de los mayores es una tarea que depende tanto de ellos mismos como de su entorno social (con el que se establece una relación de interdependencia) y de los Estados, por ejemplo de los sistemas públicos de sanidad.

Como se habrá podido suponer, la idea del envejecimiento activo surge como una respuesta a la concepción típica de la vejez como un periodo de declive personal. En este sentido, la OMS y el resto de colectivos e individuos que fomentan el envejecimiento activo tienen el objetivo de que el envejecimiento sea entendido como una experiencia potencialmente positiva, además del de aumentar la calidad de vida de las personas mayores.

5 factores que influyen en la vejez activa y saludable

Tener una vejez activa y saludable depende de múltiples factores. Así, no sólo es muy relevante el estado de salud física de la persona mayor (por ejemplo, la presencia de algún grado de discapacidad) sino también el sexo biológico y el género, los hábitos -por ejemplo el consumo de tabaco o de alcohol- y las características del entorno social, entre otros.

1. Cultura y género

Algunas variables que influyen en el envejecimiento activo afectan a un gran número de personas de forma global, y no tanto al individuo en sí mismo. Dos buenos ejemplos son la cultura en la que nos desarrollamos y el género que se nos asigna al nacer (principalmente en función de nuestro sexo biológico), a los que hay asociados ciertos patrones de comportamiento.

En este sentido, por ejemplo, en las sociedades asiáticas el paso a la vejez suele ser más activo que en las occidentales porque se tiende a dar un mayor peso a las personas mayores dentro de la familia, de modo que sus roles se modifican en menor medida con la llegada de la vejez.

En cuanto al género, en el caso de las mujeres es habitual que se espere que dediquen buena parte de su vejez a cuidar a sus nietos, por ejemplo, mientras que en muchas sociedades el rol de género masculino es mucho más activo pero, a su vez, se asocia a factores negativos relacionados con el estilo de vida, como el consumo de sustancias, que interfieren en el envejecimiento activo.

2. Salud y sistema sanitario

El sistema público de salud es fundamental para el envejecimiento activo del conjunto de la población en un lugar determinado. Resulta evidente que la falta de acceso a cuidados médicos de calidad es negativa para la salud física y psicológica -uno de los componentes más básicos del envejecimiento activo, como hemos mencionado previamente.

Además del tratamiento de enfermedades orgánicas que ya se han desarrollado (como sabemos, las de tipo crónico son extremadamente habituales en las personas mayores), para asegurar el envejecimiento activo son igualmente importantes los programas de prevención y los servicios de salud mental, ignorados por la sanidad pública en muchos países.

3. Hábitos y estilo de vida

El envejecimiento activo y saludable depende en gran medida de la adopción de buenos hábitos (en todas las áreas) y de la interrupción de aquellos que generan más problemas de salud física y de calidad de vida en general.

En este sentido es importante destacar factores como llevar una dieta saludable, abandonar el consumo de tabaco o limitar la toma de alcohol y de otras sustancias psicoactivas. Por otro lado, la sobremedicación a la que se somete a muchas personas mayores puede tener consecuencias muy negativas para su salud, dada la escasa supervisión médica.

4. Entorno social

El apoyo social es uno de los mejores predictores de la vejez saludable: múltiples investigaciones revelan que contar con un entorno social satisfactorio reduce la probabilidad de sufrir cualquier tipo de enfermedad orgánica. Lo mismo se puede decir con respecto a la salud mental (por ejemplo, se da un menor grado de estrés) y del riesgo de mortalidad.

5. Determinantes económicos

Como bien sabemos, el nivel económico de una persona influye en su capacidad para lograr un envejecimiento activo. La falta de dinero no sólo limita el acceso a los servicios sanitarios (sobre todo en países con un nivel bajo de protección social -por ejemplo, si las pensiones son bajas) sino que interfiere también con el resto de factores que garantizan una vejez saludable.

Referencias bibliográficas:

  • Van Dyk, S., Lessenich, S., Denninger, T. & Richter, A. (2014). The Many Meanings of “Active Ageing”. Confronting Public Discourse with Older People’s Stories. Recherches sociologiques et anthropologiques, 44(1): 97-115.

  • World Health Organization. Noncommunicable Diseases and Mental Health Cluster. Noncommunicable Disease Prevention and Health Promotion Department. Ageing and Life Course (2002). Active Ageing: A policy framework. Recuperado el 18 de junio de 2018 de http://who.int

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