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Insomnio: qué es, síntomas, tratamiento, causas y tipos

El insomnio puede provocar síntomas que interfieren con la vida cotidiana, como la somnolencia.

 

El insomnio es un trastorno del sueño muy común que se caracteriza o bien por la dificultad para conciliarlo como para mantenerlo de forma duradera el tiempo deseado.

El insomnio es una alteración cada vez más extendida en la población mundial; de hecho, se estima que entre un 10% y un 30% de adultos han tenido o tendrán insomnio.

En este artículo describiremos qué es el insomnio, las causas que lo originan y los síntomas que provoca, así como el tratamiento más adecuado para solucionar este tipo de problema.

Insomnio: síntomas y tipos principales

Los síntomas del insomnio pueden variar en gran medida de una persona a otra que lo padezca. A continuación describiremos algunos de los más comunes y significativos.

En cuanto a los problemas del sueño en sí mismos, destacan la imposibilidad de conciliar el sueño al inicio de la noche y despertarse durante el sueño o bien muy temprano de madrugada. En este sentido hay que distinguir entre el insomnio de conciliación y el de mantenimiento.

Entre los síntomas asociados a los centrales encontramos cansancio o somnolencia durante el día, tener la sensación de no haber descansado correctamente a la mañana siguiente, alteraciones en el humor, irritabilidad, dificultad para realizar procesos cognitivos como prestar atención o centrarla en un estímulo, síntomas depresivos y de ansiedad, entre otros.

Causas de este problema

El insomnio puede tener causas de diversa índole, y las podemos clasificar en función de si son de tipo circunstancial, genéticas, asociadas al consumo de sustancias o bien a factores de riesgo generales. Veamos cuáles son los mecanismos en cada uno de los casos.

1. Causas circunstanciales

En este grupo podemos encontrar las preocupaciones de toda clase, como pueden ser las de tipo laboral, social o familiar o las debidas a situaciones estresantes.

Otros problemas que influyen en el insomnio son irse a dormir justo después de cenar o habiendo cenado de manera abundante, irse a dormir a horas diferentes cada día o experimentar cambios recurrentes en los hábitos del sueño.

Las condiciones físicas del lugar donde se duerme también son muy relevantes. Asimismo el insomnio puede ser un efecto secundario de algún medicamento o de un trastorno relacionado con la ansiedad u otros problemas psicológicos, o bien una consecuencia indeseada de realizar ejercicio físico de forma excesiva.

2. Causas genéticas

El insomnio puede ser debido a causas genéticas en un porcentaje mayor en mujeres que en hombres. Estudios del genoma han hallado por lo menos 7 genes que pueden ser responsables de la transmisión del insomnio en la descendencia. El gen del que mayor evidencia se ha encontrado de ser el portador de este trastorno del sueño es el gen MEIS1.

3. Inducido

Este tipo de causas hacen referencia al hecho de inducir el insomnio a partir del consumo de sustancias que modifican el correcto funcionamiento del organismo.

Algunas de estas causas pueden ser el consumo de alcohol para conciliar el sueño, que favorece la aparición de insomnio en la persona, de forma paradójica; del mismo modo el consumo de benzodiacepinas prolongado puede provocar insomnio una vez se cesa su administración.

Lo mismo podemos decir del consumo de sustancias excitantes antes de dormir como café, té o refrescos con cafeína o del consumo mantenido en el tiempo de opiáceos.

4. Factores de riesgo

Podemos encontrar como factores de riesgo que pueden causar insomnio que la persona sea mayor de 60 años (ya que a partir de esa edad se experimentan cambios en la salud, en la actividad, en los patrones de sueño y en la toma de medicamentos), trabajar en turnos de noche, un historial de trastornos mentales como la esquizofrenia o el trastorno bipolar y por último viajar a través de distintas zonas horarias del mundo.

Tratamiento del insomnio

Para el tratamiento del insomnio se pueden llevar a cabo terapias psicológicas y farmacológicas; no obstante, la comunidad científica suele recomendar el tratamiento psicológico por encima del farmacológico ya que la eficacia del primero ha sido demostrada en múltiples investigaciones y además se ha podido comprobar que sus efectos duran después de la terapia, a diferencia del tratamiento farmacológico.

El tratamiento psicológico elegido para curar el insomnio suele ser de tipo cognitivo-conductual. Este tipo de terapia se orienta a encontrar los motivos por los que la persona padece insomnio y a reformular aquellas concepciones que pueda tener sobre el sueño, así como todo tipo de pensamientos negativos a la hora de lograr conciliarlo.

La terapia cognitivo-conductual también debe encargarse de tratar otro tipo de afectaciones psicológicas que pueden estar relacionadas con el insomnio y de dotar a la persona con insomnio de habilidades y conocimientos para que pueda superar su trastorno y adquirir unos hábitos de sueño saludables.

El tratamiento farmacológico es el menos recomendable y suele prescribirse durante períodos cortos de tiempo. Los fármacos que suelen administrarse a las personas con insomnio son las benzodiacepinas, los antihistamínicos (que suelen ser una alternativa a otro tipo de fármacos), los antidepresivos y los antipsicóticos.

Existen además remedios naturales que pueden ser utilizados para tratar el insomnio de manera añadida al tratamiento psicológico u otro tipo. Estos remedios suelen consistir en tomar infusiones de productos vegetales como la valeriana, la camomila, la lavanda, el lúpulo e incluso el cannabis.

Referencias bibliográficas:

  • Roth, T. (2007). Insomnia: Definition, prevalence, etiology, and consequences. Journal of Clinical Sleep Medicine, 3(5 Suppl): S7–S10.

  • Trauer, J. M., Qian, M. Y., Doyle, J. S., W. Rajaratnam, S. M. & Cunnington, D. (2015). Cognitive Behavioral Therapy for Chronic Insomnia. Annals of Internal Medicine, 163(3):191-204.

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