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Sordera (discapacidad auditiva): qué es, causas y tipos

La sordera o discapacidad auditiva es la pérdida de audición parcial (hipoacusia) o total (cofosis).

 

La sordera es la pérdida parcial o total de la capacidad auditiva. La gravedad y pronóstico de la discapacidad auditiva o sordera dependerá de diferentes tipos de factores, como la severidad de la afectación, el rango de frecuencia afectado, la edad en la que se produjo el deterioro y la etiología de la deficiencia.

En este artículo vamos a explicar qué es la sordera y cuáles son sus causas, qué tipos de discapacidad auditiva existen y cuál es el tratamiento que se suele aplicar en cada uno de ellos.

Sordera (discapacidad auditiva): ¿qué es?

La discapacidad auditiva es la pérdida temporal o permanente de la capacidad auditiva. La sordera puede comportar una pérdida parcial de la audición (hipoacusia) o una discapacidad total (cofosis).

Asimismo, la sordera puede ser unilateral (afectando a un solo oído) o bilateral (si afecta a ambos). La discapacidad auditiva puede ser súbita o adquirida, hereditaria o congénita.

La discapacidad auditiva por desgaste es definida como aquel tipo de sordera que suele ocurrir en personas adultas, que no pueden escuchar determinadas frecuencias que las personas más jóvenes sí pueden, debido a un desgaste de la capacidad auditiva durante los años.

Causas y factores de riesgo

Las causas de la sordera pueden ser muy diversas. La otitis media aguda por ejemplo, puede dar como resultado una infección que provoque un bloqueo, que si persiste puede llegar a acusar otitis media secretoria crónica, la causa más común de la sordera conductiva en niños.

También existen causas genéticas que pueden explicar las sorderas congénitas, es decir, las que están presentes desde el nacimiento. Asimismo, la discapacidad auditiva conductiva puede estar asociada a otras afecciones médicas como el asma, el síndrome de Down, la rinitis alérgica o el paladar hendido, entre otras.

Además hay muchas deficiencias auditivas congénitas sin causa conocida. Los factores de riesgo prenatal incluyen la rubéola, la toxoplasmosis, el herpes, la sífilis y el consumo de drogas y alcohol, entre otros factores.

En relación a la sordera súbita, la pérdida de la audición se produce de forma repentina sin causa conocida (a priori) y es considerada una emergencia médica; si es tratada de forma inmediata puede perfectamente curarse con normalidad.

Finalmente, la discapacidad auditiva de alta frecuencia en adolescentes a menudo es causada por la exposición a ruidos muy fuertes, tales como la exposición a música amplificada durante largos períodos de tiempo.

Tipos de sordera: clasificación por diversos criterios

En relación a las formas de sordera, éstas se pueden clasificar en función de diferentes tipos de características. Según el tipo de criterios que se utilicen, la sordera o discapacidad auditiva será una u otra.

En este artículo hablaremos de las 4 clasificaciones más comunes: en función de la localización de la lesión en el oído; en relación a las causas de la discapacidad auditiva; teniendo en cuenta la edad o período evolutivo en el que se produce la sordera; y, finalmente, según el grado de afectación de la pérdida auditiva o sordera.

Según la localización de la lesión

Respecto a la localización de la lesión, existen 3 tipos de deficiencias auditivas destacables. La primera es la sordera neurosensorial o  el deterioro auditivo neurosensorial. Este hace referencia a una anormalidad permanente en las células ciliadas cocleares del oído interno, el nervio auditivo o el centro auditivo del cerebro.

La sordera conductiva es una interferencia generalmente temporal con la recepción del sonido desde el oído externo al oído medio o interno. Finalmente, la sordera mixta representa una combinación entre los dos tipos de deficiencias auditivas anteriores (conductivas y neurosensoriales).

Según la etiología de la sordera

Tal y como se ha comentado antes, la discapacidad auditiva puede ser debida a causas externas (enfermedades, lesiones, traumatismos, exposición prolongada a ruidos muy fuertes, etc.); en estos casos hablamos de sordera adquirida.

En cambio, se trata de sordera congénita si se da desde el nacimiento de la persona. El subtipo llamado discapacidad auditiva hereditaria no suele comportar trastornos asociados, a diferencia de la adquirida.

Según la edad de inicio

Las deficiencias auditivas también se clasifican en función del período evolutivo en el que aparecen. Estas se categorizan como deficiencias prelingüísticas o prelocutivas (que es cuando la sordera aparece antes de que el niño aprenda a hablar); paralingüísticas o prelocutivas (si la discapacidad ocurre durante la adquisición del lenguaje), y post lingüísticas o postlocutivas (que ocurren después de que el niño haya adquirido el lenguaje).

Según el grado de pérdida auditiva

La audición normal se define como la capacidad de escuchar sonidos en un rango de entre 0 y 20-25 decibelios (dB). La discapacidad auditiva se clasifica como leve, moderada, grave y profunda.

En relación al grado de pérdida leve, la persona puede escuchar sonidos de 26-40 dB. El habla y la conversación generalmente no se ven afectadas, pero los sonidos distantes pueden ser difíciles de escuchar.

Seguidamente, en la afectación moderada el individuo puede escuchar sonidos de 41-70 dB. Además, también tiene afectada la capacidad de formar sonidos y escuchar conversaciones normales.

Respecto al grado de pérdida grave, se escuchan sonidos de 71-90 dB; en este caso, requieren de audífonos para poder escuchar las conversaciones. Finalmente, en la sordera profunda la persona solo puede oír sonidos por encima de los 90 dB.

Tratamiento de la sordera

En el caso de la deficiencia auditiva conductiva o sordera conductiva, la otitis media aguda puede tratarse con antibióticos. Por su parte, la otitis media secretora generalmente desaparece sin tratamiento.

Cuando la sordera conductiva es causada por un exceso de cerumen, éste se puede quitar en casa siguiendo las instrucciones de un médico y usando gotas especiales para suavizar la cera. Si es necesario, un médico puede eliminar cerumen usando succión o una sonda de metal.

Sin embargo, la discapacidad auditiva neurosensorial y la sordera congénita son incurables. Aun así, cualquier audición residual se puede maximizar con un audífono. Hay muchos tipos de audífonos disponibles para niños desde los tres meses. Un audífono postauricular se coloca detrás de la oreja y está conectado a un molde de plástico que se adapta a medida para la oreja del niño. Estos deben ser reemplazados a medida que la persona crece.

Finalmente, los implantes cocleares pueden usarse en niños con sordera profunda y que, por lo tanto, no son candidatos para audífonos. Los electrodos se implantan quirúrgicamente en la cóclea a través de un agujero perforado en el hueso mastoideo. Aunque no restauran la audición normal, los implantes cocleares pueden proporcionar una mejora sustancial en el reconocimiento y la producción del habla, así como en la capacidad de escuchar e identificar sonidos comunes como los timbres.

Referencias bibliográficas:

  • Alic, M. (2006). Hearing Impairment. In K. Krapp & J. Wilson (Eds.), The Gale Encyclopedia of Children's Health: Infancy through Adolescence (Vol. 2, pp. 853-858). Detroit: Gale.

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