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Los 4 tipos de temperamento: la teoría de los humores

La teoría de los humores distinguía 4 temperamentos: sanguíneo, colérico, flemático y melancólico.

 

Entre las culturas occidentales de la antigüedad tuvieron una gran relevancia las teorías de la personalidad que se focalizaban en explicar las diferencias entre individuos a partir de sus características fisiológicas. Estos planteamientos destacaban en particular la importancia de la proporción relativa de los humores, es decir, de fluidos corporales como la sangre y la bilis.

En este artículo analizaremos los 4 tipos de temperamento (sanguíneo, colérico, melancólico y flemático) descritos en las teorías clásicas de los humores corporales que fueron desarrolladas por los médicos Hipócrates y Galeno en la Grecia y en la Roma antiguas, respectivamente. Para ello es importante empezar por una definición de qué es el temperamento.

¿Qué son el temperamento, el carácter y la personalidad?

Aunque con frecuencia los términos “personalidad”, “temperamento” y “carácter” se utilizan de forma intercambiable en el lenguaje popular, lo cierto es que tanto la ciencia psicológica como la historia revelan que cada uno de estos conceptos hace referencia a aspectos diferenciados de nuestra forma de ser.

Cuando hablamos del temperamento nos referimos a la dimensión más biológica e innata de nuestra personalidad, influida fundamentalmente por la actividad de los sistemas nervioso y endocrino (es decir, por las neuronas y las hormonas). El resto de la personalidad se asienta en el temperamento, que constituye la esencia de nuestra psicología y está presente desde que nacemos.

Por contra, el carácter se puede definir como la parte de la personalidad que adquirimos a través de la interacción social, y con el entorno en general. En consecuencia, aspectos como la moralidad, las habilidades sociales o la creatividad dependen en gran medida del ambiente en que nos desarrollamos y tienen un componente cultural notable e innegable.

La personalidad se conceptualiza como la suma del temperamento y del carácter, es decir, de las facetas orgánica y sociocultural de nuestra forma de ser. Aunque desde la psicología se han propuesto múltiples definiciones del término “personalidad”, queremos destacar las perspectivas que defienden la importancia de las situaciones concretas y de los hábitos adquiridos en el desarrollo y la manifestación de patrones de conducta determinados.

Las teorías de los humores de Hipócrates y Galeno

Entre los siglos V y IV a. C. el médico griego Hipócrates (cuyo nombre sigue siendo conocido por el concepto “juramento hipocrático”) propuso una teoría sobre el temperamento humano basada en la idea de que la salud del cuerpo y de la personalidad dependen del equilibrio entre cuatro humores o fluidos corporales: la sangre, la flema, la bilis amarilla y la bilis negra.

Aproximadamente medio siglo más tarde Galeno de Pérgamo desarrolló la tipología de los cuatro temperamentos a partir de los planteamientos de Hipócrates, que seguían vigentes en la sociedad romana. Según este médico, la predominancia de uno u otro de los fluidos sería el factor principal en la determinación del temperamento de cada individuo.

Así, la clasificación de Galeno propone que los niveles elevados o el funcionamiento prioritario de la sangre con respecto a otros humores da lugar a la personalidad sanguínea. Del mismo modo, el temperamento flemático se asocia con la flema, el colérico con la bilis amarilla y el melancólico con la bilis negra.

En la actualidad las hipótesis de Hipócrates y Galeno se consideran superadas por otras más recientes, elaboradas y basadas en datos extensos y objetivos. No obstante, psicólogos tan importantes como Hans Eysenck han propuesto modelos teóricos sobre la personalidad que destacan la influencia de variables biológicas innatas en rasgos como la extraversión y la estabilidad emocional.

Los 4 tipos de temperamento y sus rasgos principales

Si bien hoy en día resulta evidente que la tipología de Galeno explica las diferencias interindividuales de forma insuficiente, reduccionista y arbitraria, sigue siendo interesante analizar su clasificación de los tipos de temperamento y resulta inevitable reconocerse a uno mismo en alguno de estos perfiles, independientemente de que no podamos considerarlos acertados.

1. Sanguíneo

Según las hipótesis arcaicas que describimos, el temperamento sanguíneo se corresponde con personas de humor variable, aunque con tendencia a las emociones positivas como la alegría. Otros rasgos de personalidad que se atribuyen a este tipo son el gregarismo, la calidez y el optimismo, junto con la búsqueda de sensaciones y de placer inmediato.

2. Colérico

Las personas en que predomina la bilis amarilla se caracterizan, según Galeno, por su temperamento fuerte y por la impulsividad de su comportamiento. Se trataría de personalidades activas, independientes y asertivas que se sienten cómodas en roles de liderazgo y que provocan momentos de hostilidad y de conflicto con frecuencia.

3. Melancólico

El tipo melancólico englobaría a personas con tendencia a la fantasía y la imaginación, pero también predispuestas a sentir emociones negativas, particularmente tristeza. Algunos de los rasgos que caracterizan al temperamento melancólico son la introversión, la sensibilidad, la creatividad, el perfeccionismo y la inseguridad.

4. Flemático

Galeno afirmó que la personas de temperamento flemático muestran una apatía y una pasividad muy marcadas con respecto a su vida en general, si bien también destacan por su perseverancia y su perfeccionismo. Dado que su emocionalidad sería menor que la del tipo melancólico, su comportamiento es supuestamente más frío, sereno y racional que el de quienes pertenecen a éste.

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