¿Para qué sirve el aceite de coco? Usos y beneficios

El aceite de coco sirve para preparar alimentos con grasas saludables, entre otras muchas cosas.
¿Es realmente bueno el aceite de coco?
 

Una de las preguntas más habituales últimamente es: ¿para qué sirve el aceite de coco? ¿es realmente bueno? Desde hace algunos años, asistimos a un fenómeno del mercado alimenticio en el que constantentemente aparecen nuevos “superalimentos”.

La popularización de estilos de vida saludables y la incesante información (no siempre verdadera) que nos llega acerca de las bondades de estos productos, hace que en muchos casos los consumidores se sientan confusos sobre sus beneficios reales.

Este es el caso del aceite de coco. Alabado durante mucho tiempo, demonizado después y vuelto a encumbrar finalmente, el aceite de coco se ha convertido en un “superalimento” muy polémico.

Por ello, a lo largo de este artículo descubriremos qué es y para qué sirve el aceite de coco, así como los beneficios que cuentan con el respaldo de la evidencia científica, y finalmente, algunas advertencias sobre su uso.

¿Qué es el aceite de coco?

El aceite de coco es un elemento extraído a partir del núcleo del coco. En el interior de esta fruta, protegida por una dura cáscara, se encuentra la “carne” del coco. Una pulpa comestible y jugosa que además de ser deliciosa sirve de base para la elaboración del famoso aceite de coco.

El proceso de producción del aceite de coco puede realizarse tanto con la carne fresca del coco, como mediante un procedimiento de secado de esta misma, y la elaboración posterior del aceite. Dependiendo de cuál ha sido el proceso de producción, podemos encontrar diferentes tipos de aceite de coco, algunos de ellos refinados y otros sin refinar.

La forma más tradicional de elaborar aceite de coco es mediante el procesamiento de la carne seca de este fruto. Dicho procesamiento consiste en separar el interior del coco de su cáscara, y posteriormente secar la carne utilizando fuego, luz solar u hornos.

Una vez seca, la carne de coco que recibe el nombre de “copra”, se prensa o disuelve, obteniendo el aceite y también una especie de puré rico en proteínas y fibra, no apto para el consumo humano.

A diferencia de la mayoría de los aceites, cuando se encuentra a temperatura ambiente, este producto se mantiene en estado sólido. Gracias a esto, el aceite de coco resulta muy práctico para el cuidado de la piel y el cabello.

Valores nutricionales

El aceite de coco se diferencia de otros aceites o grasas naturales en que es un ácido graso de cadena media. El resto de aceites que consumimos (tanto saturados como insaturados) son ácidos grasos de cadena larga.

Esta composición única del aceite de coco es lo que lo distingue tanto a nivel nutricional como en cuanto a las propiedades y beneficios que posee.

Antes de adentrarnos en las propiedades y beneficios del aceite de coco, analizaremos la composición de grasa que éste posee, ya que es una de las razones por las que se ha popularizado tanto como criticado el uso alimenticio de este aceite.

En una cantidad de 100 gramos de aceite de coco encontramos los siguientes valores nutricionales:

  • Grasas: 99 gramos (principalmente grasas saturadas)

  • Calorías: 890

  • Vitamina E

  • Vitamina K

  • Hierro

  • Fitoesteroles

La mitad del contenido de grasa saturada del aceite de coco es ácido láurico, aunque tiene otras grasas saturadas también significativas como el ácido miristoleico y ácido palmitoleico.

Este aceite se obtiene a partir del secado de la carne del coco.

¿Para qué sirve el aceite de coco? 8 propiedades 

Una vez conocidos los nutrientes del aceite de coco, vamos a conocer aquellos beneficios que están avalados por la ciencia y que han conseguido situarlo en las listas de los “superalimentos” más vendidos y utilizados alrededor del mundo.

Veamos 8 de las principales propiedades y beneficios del aceite de coco.

1. Protege la piel, el cabello y los dientes

Además de los usos dentro de la gastronomía, el aceite de coco es popularmente conocido por sus beneficios para la piel y el pelo.

Según las investigaciones, el aceite de coco puede servir para proteger el cabello, ya que es una potente fuente importante de hidratación y reparación del daño provocado por el sol y la contaminación.

En pieles secas, el aceite de coco puede mejorar y aumentar el contenido de humedad de la piel, proporcionando una hidratación natural. Además, también puede reducir los síntomas del eccema.

Finalmente, existen productos hechos a partir de aceite de coco, como enjuagues bucales, que pueden eliminar las bacterias dañinas dentro de la boca, mejorar la salud dental y reducir el mal aliento.

2. Contiene ácidos grasos beneficiosos

Tal y como hemos visto, una de las propiedades del aceite de coco es que es rico en grasas saturadas saludables, que sirven para proporcionar energía y para aumentar los niveles de colesterol saludable, entre otras cosas.

Mientras que la mayoría de las grasas de nuestra dieta son triglicéridos de cadena larga, la grasa presente en el aceite de coco es un triglicérido de cadena media. Esto significa que los ácidos grasos son más cortos que los de la mayoría de las otras grasas.

Cuando ingerimos grasas de cadena media, éstas van directamente al hígado, donde se usan como una fuente de energía rápida o se transforman en cetonas. Las cetonas pueden resultar beneficiosas para el funcionamiento de nuestro cerebro.

3. Puede favorecer la quema de grasas

Aunque suene paradójico, los triglicéridos de cadena media del aceite de coco pueden aumentar la cantidad de calorías que quema nuestro organismo, en comparación con las grasas de cadenas más largas.

Es decir, el aceite de coco puede servir para acelerar la velocidad a la que nuestro cuerpo quema las grasas ingeridas. Algunos estudios sugieren que un consumo de entre 15 y 30 gramos diarios de triglicéridos de cadena media aumenta el gasto de energía en un 5%.

4. Ayudar a reducir la sensación de hambre

Una de las razones por las que el aceite de coco ha conseguido adquirir cierta relevancia, sobre todo dentro del mundo de la nutrición y la pérdida de peso, es que los ácidos grasos que contiene pueden ayudar a reducir el apetito.

Esto puede estar relacionado con la manera en la que las grasas se metabolizan, ya que las cetonas pueden tener un efecto reductor del apetito.

5. Puede ayudar a perder grasa abdominal

Debido a que el aceite de coco puede reducir el apetito y favorecer la quema de grasas, tiene sentido que sea conocido como un alimento que sirve para controlar o incluso perder peso.

Los estudios muestran que el aceite de coco parece ser especialmente efectivo para reducir la grasa alojada en la cavidad abdominal y alrededor de los órganos. Esta grasa se distingue por ser bastante dañina para la salud y por estar asociada a enfermedades crónicas y relacionadas con el corazón.

6. Puede elevar los niveles de colesterol saludable

Otro de los beneficios del aceite de coco es que, gracias a sus grasas saturadas naturales, puede favorecer el incremento de los niveles de colesterol saludable en nuestro organismo. Esto último también favorece que el colesterol “malo” se convierta en una forma de grasa menos dañina para la persona.

Al aumentar el colesterol saludable, el aceite de coco podría servir para mantener la salud del corazón, sobre todo en comparación con otros tipos de grasas naturales, así como para prevenir distintas enfermedades cardiacas. 

No obstante, es necesario especificar que, aunque el colesterol malo se convierta en un colesterol bueno, este último no dejar de ser un elemento dañino para nuestro organismo.

Y, dado que un exceso de aceite de coco puede aumentar los niveles de dicha sustancia, se desaconseja que las personas con colesterol alto o problemas de corazón utilicen el aceite de coco en su dieta diaria.

7. Elimina microorganismos dañinos o patógenos

Tal como decíamos antes, de las grasas presentes en el aceite de coco, un 50% son ácidos láuricos. Cuando este tipo de ácido graso se digiere, forma una sustancia llamada monolaurina.

Tanto el ácido láurico como la monolaurina pueden matar patógenos dañinos como bacterias virus y hongos. Por lo tanto, el aceite de coco sirve para favorecer una limpieza interna de agentes infecciosos.

8. Pueden aumentar la función cerebral

Recientes estudios hablan del posible papel de los ácidos grasos del coco en el aumento de la función cerebral en pacientes con Alzheimer. En la enfermedad de Alzheimer, parece haber una capacidad reducida de utilizar la glucosa para obtener energía en ciertas partes del cerebro.

Según las investigaciones, las cetonas pueden proporcionar una fuente de energía alternativa para las células cerebrales defectuosas y, así, reducir los síntomas del Alzheimer.

No obstante, estas investigaciones todavía se están desarrollando, por lo que de momento no hay evidencia segura de que el aceite de coco tenga un efecto real sobre esta enfermedad.

El aceite de coco es popular por sus beneficios para el cuidado del cabello.

Advertencias sobre el consumo de aceite de coco

Como hemos visto, a diferencia de la mayoría de los aceites, el aceite de coco se mantiene en estado sólido, por lo que sirve para el cuidado de la piel y el cabello. Además, sirve para concinar alimentos de manera saludable gracias a las propiedades naturales de sus grasas. 

No obstante, y aunque a primera vista todo en el aceite de coco parezca beneficioso, algunos profesionales, así como muchas organizaciones de salud, desaconsejan el consumo regular de aceite de coco debido a sus altos niveles de grasas saturadas.

Si bien es cierto que los beneficios anteriores han sido estudiados científicamente, un consumo excesivo de aceite de coco podría tener efectos perjudiciales y contrarios a los deseados.

Es decir, el uso desmesurado de este tipo de aceite en nuestra dieta podría tanto aumentar los niveles de colesterol, así como promover el aumento de peso.

Por lo tanto, más allá de que el aceite de coco sea en sí mismo un producto bueno o un producto no bueno, este superalimento debe consumirse con moderación y de acuerdo con las características y necesidades de cada organismo.

Referencias bibliográficas: