¿Qué es el amaranto? Propiedades, beneficios y recetas

Descubrimos para qué sirve, cuáles son sus propiedades y algunas de recetas con semillas de amaranto.
El amaranto es un cereal libre de gluten.

 

El amaranto es una semilla sin gluten que aporta una gran cantidad de nutrientes. Este cultivo, uno de los más antiguos de América, está ganando, día tras día, popularidad gracias a los beneficios y propiedades que se le asocian y por sus diversas aplicaciones culinarias.

Tiene un sabor similar al de la nuez y nos ayuda a sentirnos saciados y llenos, gracias a su alto contenido en fibra. Además, al igual que la quinoa, es una excelente fuente de proteínas. Según un estudio realizado en 2017, las proteínas que se encuentran en este tipo de semillas tienen una calidad nutricional particularmente alta debido al excelente equilibrio de los aminoácidos esenciales.

En este artículo os contamos un poco más sobre el amaranto, cuáles son sus propiedades y beneficios, para qué sirve y las diferentes recetas que podemos preparar con este cereal.

¿Qué es el amaranto?

El amaranto, del género amaranthus caudatus, es un tipo de planta con más de 70 especies diferentes de granos que se han cultivado durante, aproximadamente, 8.000 años en América.

Estos granos fueron considerados un alimento básico en las civilizaciones Inca, Maya y Azteca y se han encontrado restos de amaranto en las tumbas de estas civilizaciones.

Este se clasifica como pseudocereal, lo que significa que técnicamente no es un grano de cereal como el trigo o la avena, sino que comparte un conjunto comparable de nutrientes y se utiliza de manera similar. Su sabor similar a la nuez funciona bien en una variedad de platos.

Además de ser muy versátil, esta planta es libre de gluten de manera natural y rica en proteínas, fibra, micronutrientes y antioxidantes.

Las semillas de amaranto las podemos comprar en determinados supermercados en la sección de alimentos especiales o en tiendas especializadas. A medida que sigan ganando popularidad, es probable que las encontremos en más hipermercados.

Antes de cocinarlo, podemos germinarlo empapándolo en agua y luego dejando que las semillas germinen de uno a tres días. La germinación hace que las semillas sean más fáciles de digerir y nuestro cuerpo pueda acceder a todos sus componentes nutricionales. Una forma de consumir estos germinados en nuestra dieta es añadiéndolos en ensaladas

Cuando queramos cocinarlo, podemos cocerlo usando una proporción de 1,5 vasos de agua por medio vaso de amaranto. Debemos calentar la mezcla en una cacerola pequeña hasta que empiece a hervir. Luego, reducimos la potencia y dejamos que hierva a fuego lento, sin tapar, hasta que se absorba todo el agua. Esto suele tardar unos 20 minutos.

El amaranto es una planta rica en fibras y proteínas. 

¿Para qué sirve? Propiedades y beneficios

Esta semilla antigua es rica en fibra y proteínas, así como en muchos micronutrientes importantes. En particular, el amaranto es una buena fuente de manganeso, magnesio, fósforo y hierro. A continuación os detallamos sus propiedades y beneficios para nuestra salud y organismo:

1. Contiene antioxidantes

El amaranto es una buena fuente de antioxidantes beneficiosos para nuestra salud. Es especialmente alto en ácidos fenólicos, que actúan como antioxidantes.

El contenido de este tipo de sustancias es más alto en el amaranto crudo, y los estudios han encontrado que remojarlo y procesarlo puede disminuir su actividad antioxidante.

2. Rico en proteínas

Este es definitivamente el aspecto más conocido de este cereal, que lo convierte en una valiosa fuente de proteínas. Esta es esencial para el crecimiento y la creación de nuevas células y tejidos, así como para las necesidades energéticas más inmediatas y la funcionalidad metabólica.

Contiene una mayor concentración de proteínas que casi cualquier otro grano en el mercado.

3. Mejora la calidad de los huesos

Las hojas de amaranto contienen una amplia gama de minerales, incluida una alta concentración de calcio. Hay muy pocas verduras de hoja que contengan niveles tan altos de calcio, lo que lo convierte en un verdadero súper alimento en términos de aumentar la resistencia ósea y prevenir la osteoporosis.

4. Mejora la digestión

Gracias a su alto contenido en fibra, el consumir amaranto nos provoca tener una digestión suave de los alimentos y nos facilita la absorción eficiente de los minerales.

5. Sin gluten

El amaranto es una sustancia libre de gluten, lo que significa que para los millones de personas que padecen la enfermedad celíaca o intolerancia al gluten, ofrece una alternativa viable como fuente de cereales.

6. Reduce los niveles de colesterol

La fibra dietética que hemos mencionado anteriormente también puede ayudar a equilibrar el colesterol en el cuerpo al eliminar el colesterol malo o LDL del sistema cardiovascular. Además, el amaranto contiene una gran cantidad de vitamina K, que es un refuerzo conocido para la salud del corazón.

Curiosamente, algunos estudios en animales han encontrado que el amaranto puede tener propiedades para reducir el colesterol, sin embargo, a pesar de estos resultados prometedores, se necesita investigación adicional para comprender cómo puede afectar en los niveles de colesterol en los seres humanos.

7. Previene la aterosclerosis

El contenido de potasio en el amaranto ayuda a disminuir la presión arterial al dilatar los vasos sanguíneos y reducir la tensión en el sistema cardiovascular, lo que reduce las posibilidades de desarrollar aterosclerosis.

8. Puede prevenir la aparición de varices

El amaranto contiene numerosos flavonoides que se han relacionado directamente con la eliminación de las varices mediante el fortalecimiento de las paredes capilares. Esto también es reforzado por su alta concentración de vitamina C, un componente integral en la producción de colágeno, que también ayuda a reparar y fortalecer las paredes de los vasos sanguíneos.

Con el amaranto podemos elaborar recetas como batidos o ensaladas.  

Recetas con amaranto

Si alguna vez nos hemos preguntado para qué sirve el amaranto, tenemos que saber que este tipo de semillas tienen un sabor a nuez y a tostado, por lo que funciona bien en muchos platos, desde desayunos hasta postres.

Una excelente manera de introducirlo a nuestra dieta es consumirlo en el desayuno. Muchas personas empiezan el día con avena, así que en su lugar podemos probar las semillas de amaranto. Podemos mezclarlas con frutas, nueces y yogurt probiótico para un delicioso y nutritivo desayuno.

También podemos usar su harina para realizar productos horneados sin gluten. Por ejemplo, en una receta donde se utilice harina de avena para un pastel, podemos intercambiarla por harina de amaranto, de esta manera se espesará más el plato y nos sentiremos llenos y saciados durante mucho más tiempo que con la avena.

Otra forma sencilla de agregarlo en nuestra dieta es usarlo en lugar de arroz, pasta o cuscús. Por ejemplo, una receta sería una ensalada de amaranto con albahaca y tomates. Un plato muy fácil de preparar y que nos aporta una gran fuente de nutrientes y proteínas. Si preferimos una receta dulce, podemos hacer arroz con leche, pero con amaranto.

También podemos hacer otro tipos de recetas con este cereal. Por ejemplo podemos preparar galletas, barras o pancakes de amaranto. Si ya hemos cocinado este tipo de recetas con avena o harina, simplemente debemos sustituirla por el nuevo producto.

Otras opciones que nos permiten este tipo de semillas es agregarlas en los batidos en forma de leche o incorporarlas en licuados para aumentar el contenido de fibra y proteína. También se suele añadir en guisos y sopas para producir más espesor.

Así, como hemos visto el amaranto es fácil de preparar y se puede utilizar en muchos platos diferentes y con diversos propósitos.

Referencias bibliográficas:

  • Arcila, N., & Mendoza, Y. (2006). Elaboración de una bebida instantánea a base de semillas de amaranto (Amaranthus cruentus) y su uso potencial en la alimentación humana. Revista de la Facultad de Agronomía, 23(1), 114-124.

  • Peralta, I. (2009). Amaranto y ataco: Preguntas y respuestas.

  • Juan, R., Pastor, J., Alaíz Barragán, M., Megías, C., & Vioque, J. (2007). Caracterización proteica de las semillas de once especies de amaranto.