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Anís: propiedades y receta para hacer rosquillas caseras

¿Qué es el anís? ¿Cuáles son sus propiedades? ¿Cómo preparar rosquillas caseras de anís?

 

El anís es una hierba de la familia del perejil que, a pesar de que da frutos con un sabor parecido al del regaliz, no está relacionado con esta planta en absoluto. Sus frutas se caracterizan por sus múltiples propiedades y beneficios, tanto medicinales como aromáticos.

En este artículo vamos a revisar qué es el anís, así como cuáles son sus propiedades y sus usos principales. Finalmente explicaremos una receta fácil para hacer rosquillas o roscos de anís caseros para 4 personas.

Anís: ¿qué es?

El anís, también llamado Pimpinella anisum, es una hierba anual de crecimiento lento de la familia del perejil. El anís está relacionado con otras plantas que son apreciadas por sus frutas aromáticas, comúnmente llamadas semillas, como el eneldo, el comino, la alcaravea y el hinojo.

Se cultiva principalmente por sus frutas con sabor a regaliz. Aunque tiene este inconfundible sabor, el anís no está relacionado con la planta cuyas raíces son la fuente del verdadero regaliz. Ha sido utilizado como planta medicinal y fragante desde la antigüedad.

Las hojas de la Pimpinella anisum tienen forma de pluma; asimismo, esta planta tiene flores de color blanco. Cuando están maduros, los frutos son de aproximadamente 3 mm de largo y de forma ovalada con un color verde grisáceo. Mientras que la planta entera es fragante y tiene un fuerte sabor a anís, es la fruta de anís la que ha sido muy valorada desde la antigüedad.

La destilación al vapor del anís triturado rinde de un 2,5% a un 3,5% de un aceite fragante, almibarado, esencial o volátil, cuyo anetol, presente en una concentración de aproximadamente el 90%, es el principal constituyente aromático. Otros componentes químicos de la fruta son el cresol, el alfa-pineno, el dianetol y el fotoanetol.

Propiedades y usos del anís

Las propiedades medicinales del anís se asocian a los compuestos presentes en sus frutas. El anetol del anís ayuda a aliviar el gas y a calmar el malestar estomacal. El uso del anís para sazonar los alimentos puede haberse originado como una ayuda digestiva. Además el cresol y el alfa-pineno actúan como expectorantes, aflojando la mucosidad y facilitando la tos.

La acción estrogénica del anís proviene de los productos químicos dianetol y fotoanetol, que actúan de manera similar al estrógeno. Los frutos de anís y el aceite esencial de anís contienen estos productos químicos y pueden usarse con fines medicinales. El anís también se puede utilizar para hacer un té de hierbas que puede ayudar a aliviar las molestias físicas.

Como planta medicinal, el anís se ha usado como antibacteriano, antimicrobiano, antiséptico, antiespasmódico, refrescante del aliento, carminativo, diaforético, digestivo, diurético, expectorante, estrógenico, relajante muscular, parasiticida o estimulante.

Más allá de sus propiedades medicinales, el anís se usa para aromatizar curries, panes, sopas, pasteles, dulces, postres, bebidas no alcohólicas y licores como el anís.  El aceite esencial es valioso en perfumes y jabones y se ha utilizado en pastas dentales, enjuagues bucales y cremas para la piel.

Receta de rosquillas caseras de anís

Tal y como se ha explicado antes, el anís se utiliza para aromatizar múltiples alimentos y comidas tradicionales. También es muy popular la utilización del anís en tés e infusiones.

Una de las recetas españolas con anís más tradicionales son las rosquillas y roscos de anís. A continuación vamos a explicar cómo hacer una receta muy fácil para hacer rosquillas caseras de anís.

Ingredientes (para 4 personas)

  • 1 kilo de harina de repostería

  • 3 huevos

  • 9 cucharadas de azúcar

  • 9 cucharadas de leche

  • 9 cucharadas de aceite de oliva

  • 1 copita de anís

  • 3 sobres de levadura

  • 1 cucharadita de bicarbonato

  • Aceite para freír

  • Azúcar glas

Elaboración

Primeramente se mezclan los huevos, el azúcar, la leche, el aceite y la copa de anís en un bol y se van batiendo. A continuación se va agregando la levadura y el bicarbonato y, paralelamente, se va incorporando la harina que admita la masa.

Posteriormente se amasa la pasta resultante con las manos hasta que quede una masa homogénea y no muy dura, pero lo suficientemente consistente como para poder trabajar con ella y hacer los roscos.

Una vez la masa esté lista, se procede a hacer las rosquillas o los roscos. Para ello es importante enharinarse primeramente las manos. Con las manos enharinadas se hacen bolas que se van aplastando y juntando de 2 en 2 para posteriormente pegarlas entre ellas y, finalmente, hacerles un agujero en el centro con los dedos para que queden más vistosas.

Una vez tenemos los roscos hechos los vamos añadiendo y friendo en una sartén honda y con abundante aceite ya caliente. Es importante destacar que los roscos no deben tocar el fondo de la sartén y se deben ir subiendo hacia arriba con la espumadera.

Para acabar, una vez las rosquillas estén doradas y recién sacadas de la sartén, las iremos mezclando con el azúcar glas para acabarlas de decorar.

Referencias bibliográficas:

  • Mcdade, M. C. & Odle, T. G. (2005). Anise. In J. L. Longe (Ed.), The Gale Encyclopedia of Alternative Medicine (2nd ed., Vol. 1, pp. 89-92). Detroit: Gale.

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