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Cetosis: qué es, dietas, síntomas y posibles complicaciones

Las dietas cetogénicas (keto) o que inducen a un estado de cetosis son muy populares para perder peso.

El término cetosis suele aparecer de forma habitual cuando buscamos información acerca de la diabetes o sobre dietas y formas de perder peso. Y si bien en todas partes la describen como un proceso metabólico normal, no siempre queda claro si es algo bueno o malo para nuestra salud.

La respuesta a esta pregunta no es fácil, ya que las dietas cetogénicas poseen casi tantos defensores como detractores. Con el objetivo de arrojar un poco de luz acerca de este tema, a lo largo de este artículo descubriremos qué es la cetosis y las dietas cetogénicas, sus síntomas y las posibles complicaciones para la salud.

¿Qué es la cetosis?

La cetosis es un estado metabólico en el cual parte del suministros de energía del cuerpo proviene de los cuerpos o elementos cetónicos de la sangre, en comparación con el estado metabólico habitual en el que la energía proviene de la glucosa existente en el torrente sanguíneo.

Esto ocurre porque el cuerpo metaboliza la grasa a un ritmo muy acelerado y convierte los ácidos grasos en unos compuestos orgánicos llamados cetonas.

Es necesario especificar que es un proceso metabólico normal, algo que nuestro cuerpo hace para poder seguir trabajando cuando no tiene suficientes carbohidratos procedentes de los alimentos. Como consecuencia de esta falta, nuestro organismo obtiene la energía de la grasa, quemándola y produciendo estas cetonas.

En una persona saludable y que mantiene una dieta variada y equilibrada, el cuerpo controla la cantidad de grasa que quema y no suele producir ni utilizar cetonas. Sin embargo, cuando reducimos la ingesta de calorías o carbohidratos nuestro cuerpo entrará en un estado de cetosis para obtener la energía.

Este estado también puede ocurrir después de hacer ejercicio durante mucho tiempo o durante el embarazo y, aunque las dietas cetogénicas controladas y bien seguidas no tienen porqué resultar dañinas, la cetosis puede volverse peligrosa cuando se acumulan demasiadas cetonas.

Estos niveles altos de cetonas conducen a la deshidratación y pueden cambiar el balance químico de la sangre, apareciendo así la conocida cetoacidosis. La cetoacidosis es una afección en la que sobreacumulación de cetonas puede poner en peligro la vida y requiere de atención médica urgente.

La forma más común de cetosis dañina es la cetoacidosis diabética, en la que tanto lo niveles de glucosa como de cetonas son significativamente elevados.

Dietas cetogénicas y bajas en carbohidratos

Llegar a un estado de cetosis es una estrategia muy popular en las rutinas e intentos de pérdida de peso. Las dietas nutricionales cetogénicas y los planes de alimentación bajos en carbohidratos, acentúan la ingesta de proteínas para alimentar a nuestro cuerpo.

Además de favorecer la quema de grasas, la dieta cetogénica se caracteriza por aumentar la saciedad y disminuir la sensación de hambre, y por favorecer el correcto mantenimiento y la salud de los músculos.

Por otra parte, algunas investigaciones sugieren que las dietas cetogénicas pueden ayudar a reducir el riesgo de enfermedades cardíacas, mientras que otros indican que las dietas específicas con muy bajo contenido de carbohidratos pueden ayudar a las personas con síndrome metabólico, resistencia a la insulina y diabetes tipo 2.

En personas sanas (exceptuando el embarazo) el estado de cetosis suele comenzar alrededor de 3 o 4 días después de comer menos de 50 gramos de carbohidratos al día. Para maximizar los beneficios de estas dietas, disminuir los posibles riesgos o efectos secundarios y aprender a mantener una correcta alimentación, es necesario consultar y seguir las indicaciones de un profesional en nutrición.

¿Cómo saber si he entrado en cetosis? Signos y síntomas

Durante el estado de cetosis, nuestro cuerpo se somete a muchas adaptaciones biológicas, incluyendo una reducción de los niveles de insulina y una mayor descomposición de las grasas. Cuando esto sucede, nuestro hígado comienza a producir más cantidades de cetonas para suministrar energía a nuestro cerebro.

Sin embargo, en ocasiones puede resultar complicado saber si hemos entrado en este estado o no. Si  lo hemos conseguido, es posible que experimentemos los siguientes signos y síntomas, algunos de ellos positivos y otros negativos.

1. Pérdida de peso

Las dietas cetogénicas, junto con las dietas bajas en carbohidratos, suelen ser muy eficaces para perder peso.

Seguramente, se experimentará una pérdida de peso a corto y a largo plazo al cambiar a una dieta cetogénica. La pérdida de peso rápida puede ocurrir durante la primera semana y se trata, principalmente, de la disminución de carbohidratos almacenados y de agua que se está gastando.

2. Disminución del apetito

Muchas personas informan de una disminución considerable del hambre mientras siguen dietas cetogénicas.

Los estudios sugieren que estos de debe al aumento del consumo de proteínas y vegetales, unido a una alteración de las hormonas de nuestro cuerpo que se encargan de regular el hambre.

3. Aumento de la energía

Es frecuente que las personas experimenten una sensación de cansancio y confusión mental o malestar al comenzar una dieta baja en carbohidratos. Sin embargo, a largo plazo esto suele transformarse en una mayor energía e, incluso, en mayor capacidad de concentración.

Cuando entramos en cetosis, una gran parte de nuestro cerebro comienza a consumir cetonas en lugar de glucosa y nuestro cuerpo puede necesitar adaptarse a estos cambios.

Las cetonas son una fuente de combustible muy potente para nuestro cerebro, por lo que no de extrañar que las personas que siguen una dieta cetogénica informan de una mayor claridad y una mejor función cerebral a largo plazo.

4. Fatiga a corto plazo

Tal y como decíamos, el cambio inicial a una dieta cetogénica puede ser uno de los momentos más difíciles para las personas que quieren seguirla, ya que los primeros efectos secundarios pueden incluir fatiga y sensación de debilidad física.

Esto suele conllevar que la persona abandone la dieta antes de comenzar a entrar en cetosis completa. Sin embargo, estos efectos secundarios son naturales y, aunque suelen desaparecer con el tiempo, pueden compensarse con la administración de suplementos de electrolitos.

5. Disminución del rendimiento a corto plazo

Acompañando a la sensación de cansancio generalizada, al inicio de la cetosis se puede experimentar una disminución del rendimiento en el ejercicio físico.

Principalmente, esto de debe a la reducción de las reservas de glucógeno, el cual proporciona la fuente de combustible para todas las formas de ejercicio de alta intensidad.

Al igual que ocurre con el cansancio. tras varias semanas, la mayoría de las personas informan de que su rendimiento ha vuelto a la normalidad. Además, en ciertos deportes de resistencia, la dieta cetogénica puede llegar a ser incluso beneficiosa para el desempeño deportivo.

Aunque es muy habitual entre los deportistas, la cetosis puede ocasional una disminución del rendimiento físico a corto plazo. 

6. Aumento de las cetonas en sangre

Una de las características más distintivas de la dieta cetogénica es la reducción de los niveles de azúcar en la sangre y un aumento de la cantidad de cetonas en su lugar.

A medida que se avanza en una dieta cetogénica, se comienzan a quemas más grasas y las cetonas se convierten en las fuentes principales de combustible.

La medición de las cetonas en sangre es la forma más precisa de conocer los niveles de cetosis y se realiza a través de una pequeña extracción de sangre en uno de los dedos. Similar a las pruebas para medir el azúcar.

De acuerdo con algunos estudios sobre la dieta cetogénica, la cetosis nutricional se define como los niveles de cetonas en sangre que van desde 0.5 hasta 3.0 mmol/L de sangre.

Otras formas de medir los niveles de cetonas en la sangre es realizar un análisis de orina o de aliento.

7. Problemas digestivos

Generalmente, la dieta cetogénica implica un cambio importante en los tipos de alimentos que se consume. Como consecuencia, es posible experimentar problemas digestivos como estreñimiento o diarrea al inicio de la dieta.

Algunos de estos problemas suelen desaparecer después de un período de transición, pero puede ser necesario llevar un control de los alimentos que pueden estar causando dichos problemas.

Lo más importante es evitar seguir una dieta que carezca de diversidad. Esto podría aumentar y mantener los problemas gastrointestinales.

8. Mal aliento

Muchas personas suelen informar de la aparición de mal aliento una vez entran en cetosis completa. En realidad, este es un efecto secundario muy habitual en el que el aliento suele adquirir un extraño olor afrutado. Estos esta causado por los altos niveles de cetonas, concretamente de la acetona.

Esto puede ser un signo positivo de que se ha conseguido llegar a un estado de cetosis y puede ser compensado con una correcta higiene bucal.

9. Insomnio

Finalmente, uno de los grandes problemas para muchas de las personas que siguen una dieta cetogénica es el insomnio. Sobre todo al inicio de la cetosis. Estas personas refieren de problemas para conciliar el sueño o de despertarse numerosas veces durante la noche.

Si embargo, esto suele mejorar en cuestión de semanas y muchas de ellas afirman que duermen mejor que antes de iniciar de la dieta.

Posibles riesgos y complicaciones

A pesar de los posibles beneficios de las dietas cetogénicas, cuando la cetosis alcanza niveles excesivamente altos pueden aparecer complicaciones de salud, como la cetoacidosis.

En esta afección, las cetonas se acumulan de manera perjudicial en la sangre y se vuelven ácidas, causando síntomas como:

  • Sed o boca seca

  • Aumento de la necesidad de orinar

  • Sensación de cansancio

  • Malestar estomacal y/o dolor en el vientre

  • Vómitos

  • Dificultad para respirar

  • Confusión

La cetoacidosis es una condición de salud que puede llegar a ser muy peligrosa, pudiendo desencadenar un estado de coma o, incluso, la muerte. De ahí la necesidad de solicitar asistencia sanitaria cuanto antes.

Referencias bibliográficas

  • Manninen, A. H. (2004). Metabolic effects of the very-low-carbohydrate diets: misunderstood "villains" of human metabolism. Journal of the International Society of Sports Nutrition, 1(2): 7–11.

  • Paoli, A., Rubini, A., Volek, J. S. & Grimaldi, K. A. (2013). Beyond weight loss: a review of the therapeutic uses of very-low-carbohydrate (ketogenic) diets. European Journal of Clinical Nutrition, 67(8): 789–796.
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