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Chocolate: propiedades nutricionales y productos populares

El chocolate ya era consumido hace milenios como bebida energética por los nativos de América.

 

El chocolate es un producto derivado de la planta del cacao y es un alimento que ha acompañado a la civilización humana por muchos siglos. Sus modos de producción y consumo son muy variados y forman parte de la dieta diaria de muchas poblaciones hasta el día de hoy, por lo que se comercializa a gran escala.

En este artículo veremos qué es el chocolate, cuáles son sus orígenes, qué propiedades tiene y cómo se consume con más frecuencia en la actualidad.

¿Qué es el chocolate? ¿Cuál es su origen?

El chocolate es un producto elaborado a partir de la semillas de la planta del cacao; específicamente, es un derivado de la pasta y de la manteca de dicha planta. El chocolate no es cacao puro -suele contener sólo un 35%. Está mezclado con otros productos que normalmente son leche o frutos secos en concentraciones distintas según el tipo de chocolate.

El cacao es un árbol originario de las tierras tropicales del Río Amazonas en Sudamérica. Es un árbol que ha sido utilizado por los seres humanos desde hace muchos siglos: se estima que su consumo inició al menos desde el 1900 a.C. en lo que ahora es Centroamérica.

No obstante el consumo de cacao no se popularizó hasta su llegada a Mesoamérica, en concreto a la zona del Istmo de Tehuantepec, que fue donde lo bautizaron y lo manipularon hasta formar principalmente una bebida, pero también una masa mezclada con harina de maíz, chiles y miel, entre muchos otros ingredientes y preparaciones.

Aún se desconoce cómo fue que la planta de cacao se extendió desde el Amazonas hasta Mesoamérica, pero la evidencia científica sugiere que fue por acción humana o animal (es decir, a través de su alimento, excreción y desplazamiento), ya que el árbol de cacao no parece tener las propiedades necesarias para extenderse por sí solo.

Propiedades nutricionales

Incluso desde que era consumido por las primeras civilizaciones mesoamericanas, el chocolate ha sido considerado un alimento tonificante y energizante. Al ser un producto hecho a partir de la masa y la grasa del cacao, el chocolate tiene dos propiedades principales: lípidos e hidratos de carbono, es decir, grasa y azúcar natural.

Estos últimos nutrientes son orgánicos y de absorción simple por lo que no suelen aumentar el nivel de colesterol (a menos que se mezclen con otros ingredientes y se consuma en exceso, por ejemplo cuando se come mucho pastel de chocolate). Asimismo, el cacao como materia prima contiene potasio, fósforo, magnesio, calcio y vitaminas.

No solo eso sino que además tiene grandes concentraciones de fibra, ácido fólico, agentes antioxidantes y triptófano, un aminoácido que promueve el transporte de serotonina, por lo que dosis mínimas pueden producir una importante sensación de placer.

No obstante, al mezclar el cacao con otros ingredientes para producir el chocolate, muchos de estos componentes se diluyen, aunque esto no quiere decir que su mezcla sea algo negativo.

Por ejemplo, el chocolate con leche y el blanco aportan proteínas y vitamina A, al igual que el cacao en estado puro. Por su parte, el cacao en polvo es el que suele conservar sus propiedades en mayor medida, y el que tiene menos contenido graso y más fibra.

Asimismo se han realizado estudios que hablan de los posibles beneficios del chocolate para el sistema cardiovascular. Estos efectos se deberían a que sus nutrientes actúan en las plaquetas y pueden ser antioxidantes.

Productos con chocolate

En los tiempos prehispánicos el chocolate se consumía principalmente como una bebida líquida o semilíquida a base de cacao que podía mezclarse con muchos otros ingredientes, algunos de ellos incluso salados o picantes.

Actualmente,el chocolate se consume mucho en barras que pueden contener más o menos cacao, cuyas presentaciones comúnmente son en chocolate negro, blanco, amargo, semiamargo o dulce, y que pueden estar mezcladas con leche y con frutos secos como avellanas, nueces o almendras.

Pero quizá lo más común en países industrializados es elaborarlo y consumirlo en pasteles o tartas de chocolate, galletas con chispas, chocolate en polvo o chocolate semilíquido, es decir, crema de chocolate.

No obstante, muchos de estos productos están elaborados a base de tantos ingredientes que en ocasiones las propiedades originales del cacao son imperceptibles.

Lo que suele pasar en estos casos es que se agregan carbohidratos y azúcares complejos, que son las que suelen estar presentes en los productos más comercializados y que nuestro organismo sintetiza de manera más lenta.

Por eso tienen algunas consecuencias casi siempre indeseables como aumentar la cantidad de grasa corporal y en consecuencia el peso, así como la concentración de azúcar en la sangre.

Pasteles y galletas de chocolate

Se estima, por ejemplo, que la cantidad de calorías que contiene un pastel o tarta de chocolate es de entre 400 y 500 una porción de 100 gramos, con lo que una sola rebanada nos aporta el 16% de la cantidad de la cantidad de calorías que necesitamos consumir en un día.

Algo similar ocurre con una galleta de chocolate de las que se compran en el supermercado: con aproximadamente dos o tres galletas obtenemos una sexta parte de las calorías diarias necesarias.

Así que lo más recomendable es que el consumo de chocolate sea moderado, sobre todo cuando se come como ingrediente de un producto industrializado o mezclado con muchos ingredientes, para evitar un desequilibrio de grasas y energía. Es decir, una ingesta energética excesiva puede llegar a aportarnos más calorías y carbohidratos de los necesarios.

Referencias bibliográficas:

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