Viviendo La Salud

Telegram : +34 639 048 422

E-Mail: viviendolasalud@oblivionmedia.net

Jalea real: propiedades, beneficios, qué es y para qué sirve

La jalea real permite a las abejas convertirse en reinas pero puede causar alergias a las personas.

 

Los productos derivados del organismo de las abejas, como la miel, la jalea real e incluso el veneno de estos insectos, han sido utilizados con frecuencia a lo largo de la historia como alimentos, como suplementos dietéticos e incluso con fines terapéuticos. Sin embargo, la evidencia científica disponible no avala de forma concluyente la eficacia de estas sustancias.

A continuación vamos a analizar de forma detallada qué es la jalea real y para qué sirve en función de las propiedades y los beneficios que se le atribuyen -si bien, como decimos, existen opiniones enfrentadas con respecto a estos. En la sección final revisaremos cuáles son las contraindicaciones y los posibles riesgos de consumir jalea real.

¿Qué es la jalea real? ¿Es realmente eficaz?

La jalea real es una sustancia secretada por las abejas melíferas que estos animales utilizan para alimentar a las reinas, así como a las larvas de cualquier tipo. En concreto, las abejas obreras expulsan la jalea real a través de las glándulas hipofaríngeas.

Este alimento es particularmente relevante en el caso de las abejas reina. Cuando una colonia necesita una nueva reina, las abejas obreras escogen a varias larvas y las alimentan con grandes cantidades de jalea real, lo cual hace que las larvas se desarrollen como abejas reina desde un punto de vista morfológico; por ejemplo, gracias a la jalea consiguen tener ovarios funcionales que les permitirán poner huevos.

En cuanto a los usos que damos los seres humanos a la jalea real, podemos concebir esta sustancia como un suplemento alimenticio y como un método de la medicina alternativa que se engloba en el concepto más amplio de la apiterapia, esto es, cualquier uso de productos derivados de las abejas con fines terapéuticos o curativos.

La apiterapia incluye también el consumo de miel y su uso como compuesto medicinal, pero es conocida sobre todo por la utilización de veneno de abeja para tratar enfermedades tan diversas como el reumatismo, la esclerosis, las infecciones e incluso el cáncer.

No obstante, la evidencia acumulada a partir de investigaciones realizadas por la comunidad científica no avala la eficacia de la jalea real ni mucho menos la de la toxina de abeja. De hecho, es posible que ambos productos sean más bien perjudiciales para la salud del organismo humano y la Food and Drug Administration de los Estados Unidos toma acciones legales contra las compañías que comercializan jalea real atribuyéndole supuestos beneficios.

¿Para qué sirve? Propiedades y beneficios que se le atribuyen

Según Graham (1992) la composición química de la jalea real, que a su vez determina sus propiedades nutricionales cuando es utilizada como alimento, es de un 67% agua, 12,5% proteínas, 11% azúcares simples (o monosacáridos), 5% ácidos grasos y entre 2% y 3% ácido 10-hidroxi-2-decenoico.

También contiene, si bien en una proporción inferior y relativamente poco significativa, vitaminas B5 (ácido pantoténico), B6 (piridoxina) y C, minerales y ciertos compuestos con propiedades antibacterianas y antibióticas.

Desde el punto de vista medicinal, los beneficios para la salud de la jalea real se atribuyen a las proteínas MRJP (siglas de “major royal jelly proteins” o “proteínas principales de la jalea real”). Estos compuestos están presentes exclusivamente en las secreciones de las abejas obreras (Buttstedt et al., 2014).

Se trata de la royalactina (MRJP1) y otras 8 proteínas que, según algunos estudios (por ejemplo Ramadan y Al-Ghamdi, 2012), parecen ejercer efectos antibacterianos, antivíricos y antifúngicos, además de tener la capacidad de reducir la presión sanguínea, el nivel de colesterol en la sangre o la inflamación.

Sin embargo, la evidencia científica es insuficiente como para afirmar de forma definitiva que estos beneficios existan realmente, y la oposición de la Autoridad Europea de Salud Alimentaria y de la Food and Drug Administration estadounidense a la venta de productos con jalea real con fines medicinales nos alerta sobre su probable falta de eficacia en este sentido.

Contraindicaciones y riesgos de tomar jalea real

El principal riesgo de consumir jalea real es que puede causar reacciones alérgicas en personas con predisposición a este tipo de alteración. La aparición de ronchas o de urticaria en la piel es una de las más habituales, como sucede en las alergias en su conjunto.

Por otro lado, también es relativamente común que la jalea real cause síntomas similares a los del asma (obstrucción de las vías aéreas y dificultades para respirar, broncoespasmo, tos, presión en el pecho…) e incluso puede provocar anafilaxis, una reacción alérgica muy severa que puede llegar a causar la muerte.

Sin embargo, en la actualidad no se conoce con exactitud cuál es la prevalencia de la alergia a la jalea real en la población general. Sí sabemos, por otra parte, que la incidencia parece ser mayor entre personas que sufren cualquier otro tipo de alergia, lo cual probablemente se relacione con una hipersensibilidad del sistema inmune.

Referencias bibliográficas:

  • Buttstedt, A., Mortiz, R. F. & Erler, S. (2014). Origin and function of the major royal jelly proteins of the honeybee (Apis mellifera) as members of the yellow gene family. Biological Reviews of the Cambridge Philosophical Society, 89(2): 255-269.

  • Graham, J. (1992). The hive and the honey bee. Hamilton (Illinois): Dadant & Sons.

  • Leung, R., Ho, A., Chan, J., Choy, D. & Lai, C. K. (1997). Royal jelly consumption and hypersensitivity in the community. Clinical & Experimental Allergy, 27(3): 333-336.

  • Maleszka, R. (2008). Epigenetic integration of environmental and genomic signals in honey bees: the critical interplay of nutritional, brain and reproductive networks. Epigenetics, 3: 188-192.

  • Ramadan, M. F. & Al-Ghamdi, A. (2012). Bioactive compounds and health-promoting properties of royal jelly: A review. Journal of Functional Foods, 4(1): 39-52.

Comentarios