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Melón: propiedades, beneficios y cómo elegirlo correctamente

El melón es una fruta muy beneficiosa por sus propiedades diuréticas o su contenido en nutrientes.

 

El melón es una de las frutas estrella durante los meses de calor. Su sabor dulce y refrescante lo convierte en un alimento excelente para comer durante el verano.

Existe una gran variedad de especies de melón que, en general, aportan beneficios similares al organismo. No obstante, elegir correctamente un melón no siempre es una tarea fácil; para quedarnos siempre el mejor producto conviene tener claras algunas recomendaciones para elegir el mejor melón.

En este artículo descubriremos las propiedades y beneficios del melón y cómo hay que elegirlo cuando nos disponemos a comprar esta fruta tan saludable.

Melón: características de esta fruta

El melón es una fruta que pertenece a la familia cucurbitácea, al igual que la sandía, el pepino, el calabacín y la calabaza.

Esta fruta, de forma esférica o elipsoidal, puede llegar a pesar hasta 20 kilos o más, dependiendo de las características de cultivo a las que se someta. La planta del melón necesita por lo menos 15 grados centígrados de temperatura para que el fruto nazca.

Tanto el exterior como el interior del melón pueden ser distintos dependiendo de la variedad de la fruta, existiendo melones con la corteza rugosa o más lisa, de color amarillo o verdoso y con una pulpa más o menos carnosa. Los colores que puede presentar la pulpa también pueden ser amarillo, verde o blanco.

La temporada de cultivo del melón es entre los meses de junio y octubre y, del mismo modo que el resto de frutas de la familia de las cucurbitáceas, el melón constituye un alimento muy sano y recomendable para consumir durante esos meses.

Propiedades y beneficios

El melón es consumido desde hace siglos por los humanos, y del mismo modo son conocidas sus propiedades beneficiosas para el organismo. La característica principal del melón es su alto contenido en agua, más del 90% de la fruta.

El hecho de que contenga tal cantidad de agua es beneficioso para aquellas personas que realicen algún tipo de dieta, contribuye a la hidratación del cuerpo durante los meses de más calor y favorece el buen funcionamiento de los riñones, posibilitando una eliminación de toxinas más eficiente.

Pese a los distintos mitos que existen sobre esta fruta, comer melón por la noche no supone un perjuicio para la salud ni tampoco engorda, debido al hecho de que está compuesto principalmente por agua.

Por de su alto contenido en agua, el melón tiene propiedades diuréticas y laxantes, por lo que es un alimento recomendable para personas que presenten algún problema digestivo o renal.

Su alto contenido en vitaminas ayuda a prevenir determinadas infecciones y fortalecer el sistema inmunológico, mientras que sus propiedades antioxidantes ejercen un efecto rejuvenecedor en el pelo y la piel.

Otro elemento interesante del melón es su bajo contenido en calorías, derivado de su elevado nivel de agua; en general un melón puede llegar a aportar hasta 26 calorías por cada 100 gramos.

Algunas propiedades nutricionales del melón son su riqueza en vitaminas, principalmente la vitamina C y muchas de las contenidas en el grupo B. Además el melón también aporta una buena cantidad de minerales, entre los que figuran el potasio, el fósforo, el magnesio, el sodio, el hierro, el calcio y el zinc.

¿Cómo elegir un melón? 4 claves

Como sucede con la mayoría de frutas, el melón puede obtenerse durante todos los meses del año; sin embargo, es recomendable consumirlo durante sus meses naturales de cultivo para disponer de la fruta de manera natural y con todas sus características inalteradas.

Existe una serie de mitos transmitidos de manera popular desde hace años respecto a cómo se debe elegir correctamente un buen melón, o bien sobre cómo debe conservarse. A continuación detallamos los elementos clave para elegir y conservar un melón.

1. Estado

Como es lógico, el aspecto externo del melón es un elemento crucial para reconocer su buen o mal estado. A la hora de elegir un melón conviene asegurarse de que éste no tiene golpes ni deformaciones en su piel, que tampoco tenga cortes ni agujeros.

Un buen melón debe pesar y sonar compacto a la hora de agitarlo. Una buena forma de reconocer el buen estado de un melón consiste en presionar ligeramente los extremos; si ceden un poco es señal de que estamos ante un melón de calidad.

2. Textura

Aunque existen diferentes tipos de melones, con distintos aspectos dependiendo de la variedad, los melones rayados deben presentar rayas en la piel de entre 1 y 3 milímetros de distancia. Además de eso el melón tiene que ser firme aunque esté maduro.

3. Olor y color

En circunstancias normales un melón de calidad desprende cierto aroma dulce y su color debe ser más bien amarillento, lo que demuestra que está maduro.

4. Conservación

La mejor forma de conservar un melón antes de comérnoslo es en un lugar fresco, seco y ventilado. Es recomendable dejarlo fuera del frigorífico.

No obstante, en los meses de calor se puede dejar un par de horas en la nevera para enfriarlo y que sea más refrescante al comerlo.

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