Telegram : +34 639 048 422

E-Mail: viviendolasalud@oblivionmedia.net

Vitamina K: funciones, usos y alimentos ricos en vitamina K

La deficiencia de vitamina K puede conllevar un debilitamiento de los huesos, de ahí la importancia del consumo de alimentos ricos en ella.
Las verduras de hoja verde, como las espinacas, son uno de los alimentos ricos en vitamina K.
 

Mientras que el consumo de la vitamina K puede comportar grandes beneficios, su deficiencia de forma prolongada incluye síntomas tales como fracturas, problemas intestinales y la enfermedad hemorrágica del recién nacido.

Debido a su gran importancia para la coagulación de la sangre y el desarrollo de tejidos corporales, en este artículo vamos a explicar qué es la vitamina K, cuáles son sus funciones y usos y 4 alimentos ricos en este nutriente.

¿Qué es la vitamina K?

La vitamina K es una de las 4 vitaminas liposolubles (o solubles en grasa) necesarias para el organismo. Junto a ella, también se encuentran las vitaminas A, D y E. La función principal de esta vitamina es ayudar en el proceso de coagulación de la sangre; por ello, la vitamina K es conocida como un factor antihemorrágico y su nombre viene del término alemán Koagulation.

La vitamina K también también juega un papel muy importante ayudando al desarrollo apropiado de los huesos y a prevenir la osteoporosis. Esta vitamina es producida por nuestro cuerpo mediante una serie de bacterias del tracto intestinal y también la podemos ingerir mediante diferentes tipos de alimentos (sobre todo de origen vegetal).

Existen varias formas o tipos de vitamina K: la vitamina K1 o filoquinona (también conocida como phytonadione); la vitamina K2 o menaquinona; y la vitamina K3 o menadiona (una forma sintética de la vitamina K).

Usos, funciones y aplicaciones

El uso más común de la vitamina K es la suplementación a los bebés al nacer, para evitar la enfermedad hemorrágica del recién nacido. Sin embargo, otros usos de la vitamina K la incluye como suplemento para contrarrestar los efectos de la warfarina, un antagonista de la vitamina K; para el tratamiento del sangrado de esófago y otras complicaciones de la cirrosis; así como para tratar lo síntomas de las náuseas en el embarazo (que suele tomarse junto con la vitamina C).

De la misma manera, las formulaciones tópicas de vitamina K también se utilizan para reducir las arañas vasculares o varices. No obstante, su eficacia es bastante cuestionable por las últimas investigaciones. Lo que sí se ha probado como efectivo, es el uso de la vitamina K de forma tópica para minimizar los hematomas postoperatorios.

Finalmente, también se ha estudiado la relación entre la vitamina K y el cáncer. Recientes estudios están especulando sobre la posible utilidad de la vitamina K como tratamiento adyuvante en el cáncer de ovario.

El déficit de vitamina K se relaciona con una mayor debilidad ósea.

Consecuencias del déficit de este nutriente

La deficiencia de vitamina K es especialmente preocupante en los recién nacidos, que suelen nacer con niveles muy bajos de esta vitamina. Los bebés afectados con la enfermedad hemorrágica del recién nacido tienden a presentar un sangrado prolongado y excesivo, que en los casos más graves puede llegar a producirse una hemorragia cerebral.

Asimismo, los niveles crónicamente bajos de vitamina K se relacionan con un mayor riesgo a sufrir fracturas de cadera en personas mayores. Las personas con alcoholismo y enfermedades del tracto gastrointestinal también suelen presentar una deficiencia de esta vitamina. También se asocia a una debilidad ósea, caries dentales y se relaciona con enfermedades cardíacas.

4 alimentos ricos en vitamina K

Las verduras de hoja verde (de color oscuro) son consideradas unas de las mejores fuentes de vitamina K y especialmente, en vitamina K1 o filoquinona. El hígado de vaca, la coliflor, lo huevos y las fresas también son alimentos que contienen altas cantidades de vitamina K.

En general, la vitamina K no se incluye como suplemento multivitamínico diario ya que su deficiencia suele ser muy rara.  Es por eso, que los suplementos suelen administrarse mediante la metadona que es la forma más efectiva y con menor riesgo de toxicidad. Aún así, la mejor forma de obtener esta vitamina es mediante el consumo de alimentos que la contengan.

A continuación hablaremos de las propiedades de 4 alimentos conocidos por sus altos niveles de vitamina K: las verduras de hoja verde oscura, el hígado de vaca, la coliflor y los espárragos.

1. Verduras de hoja verde oscura

Las espinaca, las acelgas o el grelo forman parte de este tipo de verduras. Su aporte de vitamina K es muy elevado y pueden realizarse recetas de diferente estilo (crudas, hervidas, en acompañamiento, etc.). Este tipo de verduras también son una gran fuerte de otras vitaminas como la A y la E; así como de antioxidantes y otros tipos de nutrientes.

Las espicanacas, la col o los espárragos son algunos de los alimentos ricos en vitamina K más conocidos. 

2. Hígado de vaca

La carne de hígado es considerada casquería, y en concreto, una de las más consumidas y nutritivas. Aún así, es considerado un alimento con alto contenido en colesterol y no se recomienda en personas que padecen obesidad, triglicéridos altos o con un colesterol alto.

100 gramos de hígado de vaca contienen un 44% de vitamina K; así como otras vitaminas liposolubles (A, D, E),  hierro, zinc y vitaminas B1, B12, B2, B3, B6 y B9.

3. Coliflor

La coliflor presenta altas cantidades de vitamina K. En concreto, 100 gramos de esta verdura está formada por un 76% de vitamina K. Además, la coliflor presenta un valor recomendado de vitamina C, proteínas, magnesio, fósforo y vitaminas B. Es considerado un alimento hipocalórico y multi nutritivo, que se recomienda en aquellas personas que toman medicamentos anticoagulantes como el Sintrom.

4. Espárragos

Este rico vegetal tiene altas cantidades de vitamina A, B, C y K (53% en 100 gramos); ácido fólico y glutatión. Es una comida baja en calorías y rico en fibra, calcio, magnesio y sodio. Aún así, este alimento tiene una temporada muy corta (inicio de primavera) y el resto del año se importan de otros países.

Referencias bibliográficas:

  • Brody, T. (2002). Vitamin K Deficiency. In D. S. Blanchfield & J. L. Longe (Eds.), The Gale Encyclopedia of Medicine (2nd ed., Vol. 5, pp. 3519-3520). Detroit: Gale.

  • Turner, J., & Frey, R. J. (2005). Vitamin K. In J. L. Longe (Ed.), The Gale Encyclopedia of Alternative Medicine (2nd ed., Vol. 4, pp. 2123-2125). Detroit: Gale.

Comentarios