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Tipos de resistencia: la diferencia entre resistencia aeróbica y anaeróbica

Hay dos tipos de resistencia física: la aeróbica y la anaeróbica. ¿Cuál es la diferencia entre los dos?

Tipos de resistencia: la diferencia entre resistencia aeróbica y anaeróbica | .

¿Qué es la resistencia física? ¿Cuál es la diferencia entre la capacidad aeróbica y la anaeróbica? ¿Qué tipos de ejercicio requieren el uso de cada uno de los dos tipos de resistencia, y cuáles son los beneficios de su práctica regular para la salud general o, de modo más específico, desde un punto de vista atlético?

En este artículo nos hemos propuesto responder de manera sintética a estas preguntas frecuentes sobre la resistencia aeróbica y anaeróbica. Además describiremos las características de los dos subtipos de capacidad anaeróbica: aláctica y láctica (en función de si generan ácido láctico o no).

¿Qué es la resistencia física?

La resistencia física es la capacidad del organismo para hacer un esfuerzo de forma sostenida en el tiempo. El tiempo requerido para que un ejercicio llegue a poner a prueba la resistencia depende de la intensidad del esfuerzo y del estado físico de la persona.

Según indica la literatura científica disponible, la mejora de la resistencia a través del ejercicio físico reduce los síntomas psicológicos de estrés, ansiedad y depresión, además de disminuir la probabilidad de desarrollar trastornos del aparato circulatorio o cualquier tipo de enfermedad crónica.

Las personas empleamos la resistencia física para llevar a cabo dos tipos de ejercicio: aeróbico y anaeróbico. Estos términos hacen referencia a diferencias en la capacidad del organismo de obtener el oxígeno suficiente para mantener un esfuerzo físico de forma sostenida en el tiempo.

Capacidad aeróbica y ejercicio aeróbico

La resistencia aeróbica se puede definir como la capacidad metabólica del organismo para resistir el cansancio y el esfuerzo de forma sostenida.

La energía que nuestro cuerpo emplea en la capacidad aeróbica es el oxígeno libre, cuyo suministro es suficiente para mantener el esfuerzo durante un tiempo prolongado.

Algunos ejemplos de ejercicio aeróbico incluyen el running, la natación, el senderismo o el ciclismo de intensidad moderada, pero también el tenis individual, el skateboarding, el baile sincronizado o el kickboxing.

Es habitual referirse al ejercicio aeróbico como “cardio”. Este tipo de resistencia implica particularmente el uso de los músculos de las piernas por sí mismo o en combinación con los de otras partes del cuerpo.

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Resistencia anaeróbica: definición y tipos

La resistencia anaeróbica es la que ejercemos al hacer esfuerzos muy intensos de duración relativamente corta. Las cursas de atletismo de corta distancia y el entrenamiento de fuerza son dos ejemplos representativos de ejercicios que requieren esta capacidad física.

Como vemos, la capacidad anaeróbica es importante sobre todo para atletas que requieren mucha potencia física, masa muscular y/o velocidad, aunque cuando saltamos o cuando hacemos un sprint, por ejemplo, también estamos haciendo ejercicio anaeróbico.

Las demandas de oxígeno de la capacidad anaeróbica superan el suministro recibido por el músculo, de manera que nuestra disponibilidad de oxígeno es limitada cuando hacemos ejercicio anaeróbico. Así, el organismo consume energía almacenada en las células, lo cual incluye la descomposición de la glucosa, para compensar la falta de oxígeno.

Por este motivo no se puede mantener el esfuerzo anaeróbico a largo plazo, sino que si dura más de 2 minutos no podemos hablar estrictamente de resistencia anaeróbica. Aun así, puede haber ejercicios físicos de intensidad alta de hasta 4 minutos aproximadamente con un componente importante de ejercicio anaeróbico, aunque debe combinarse con anaeróbico.

Hay dos subtipos de resistencia anaeróbica (aláctica y láctica) en función de si el esfuerzo físico es lo suficientemente duradero como para que el gasto energético produzca ácido láctico como sustancia de desecho.

Aláctica

El ejercicio de alta intensidad y de duración muy breve (menos de 16 segundos) no llega a generar ácido láctico; en estos casos decimos que empleamos la resistencia anaeróbica aláctica.

Algunos ejemplos de deportes olímpicos que requieren la capacidad anaeróbica aláctica son el levantamiento de peso, el salto de longitud, el salto de altura y el lanzamiento de jabalina. No obstante, un sprint rápido y breve para coger el autobús también puede ser un buen ejemplo de resistencia anaeróbica aláctica.

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Láctica

En el caso de la resistencia anaeróbica láctica el consumo de energía del cuerpo genera ácido láctico, que al acumularse provoca fatiga.

El atletismo, la natación y otros deportes que requieren un esfuerzo intenso y sostenido durante un máximo de 2 minutos aproximadamente ponen a prueba la resistencia anaeróbica láctica.

Diferencia entre resistencia aeróbica y anaeróbica

De manera resumida, y teniendo en cuenta la información que hemos ido revisando a lo largo del artículo, podemos decir que la diferencia entre los dos tipos de resistencia es que en el ejercicio aeróbico el oxígeno que recibe el cuerpo es suficiente para mantener un esfuerzo, mientras que en la capacidad anaeróbica se requiere la energía almacenada en las células con tal objetivo.

Las investigaciones revelan que los beneficios del ejercicio aeróbico y del anaeróbico difieren, si bien el ejercicio anaeróbico suele practicarse en un contexto más amplio de ejercicio aeróbico y por tanto sus beneficios se pueden combinar perfectamente.

El aumento de la resistencia aeróbica mejora en mayor medida la salud del aparato circulatorio y del respiratorio, explica los beneficios psicológicos atribuidos al ejercicio físico y es positivo para el funcionamiento del metabolismo. Para que estos beneficios se produzcan es necesaria una frecuencia aproximada de unas 3 veces a la semana, unos 20-30 minutos.

Por su parte, el ejercicio anaeróbico es más eficaz para aumentar la masa muscular, para fortalecer el cuerpo en su conjunto y para quemar grasa corporal, entre otros aspectos.

Referencias bibliográficas:

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