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Artritis: qué es, síntomas, tipos y diferencia con artrosis

La artritis es un conjunto de trastornos de las articulaciones que puede causar mucho dolor.

 

A pesar de que la artritis es una de las enfermedades más comunes que afecta las articulaciones tanto de mujeres como de hombres, sean adultos o jóvenes, es también una patología que no ha logrado ser del todo comprendida.

En este artículo te explicamos qué es la artritis y cuál su diferencia con la artrosis, así como los tipos y síntomas más comunes. Al final también encontrarás algunos de los tratamientos farmacológicos, físicos y psicológicos utilizados.

¿Que es la artritis? Diferencia con la artrosis

La artritis es un padecimiento que se caracteriza por la inflamación de una o varias articulaciones, lo que generalmente causa dolor, hinchazón, rigidez y enrojecimiento de la piel alrededor de la articulación. También causa síntomas como fatiga, pérdida de apetito, anemia o fiebre.

Aunque en la mayoría de sus formas la etiología de la artritis es desconocida, sabemos que esta enfermedad ocurre luego de una reducción del cartílago, que es un tejido conectivo firme pero flexible que protege nuestras articulaciones de las tensiones excesivas.

Actualmente el término artritis se utiliza para describir muchas condiciones que causan inflamación de las articulaciones, que pueden afectar a la piel, a los músculos, a las manos, a los pies, a las rodillas, a los brazos e incluso a los órganos internos.

Por su parte, la artrosis es uno de los tipos específicos de artritis. También se la conoce como osteoartritis, que es el tipo de artritis más común de acuerdo con el Instituto Nacional de Artritis y Muscolo Esclerosis y Enfermedades de la Piel de Estados Unidos.

Tipos de artritis y síntomas principales

Según la Fundacion Artritis de Atlanta, en Estados Unidos, existen más de 100 diferentes tipos de artritis y condiciones relacionadas. Personas de todas las edades, géneros y etnias pueden desarrollarla y es una de las principales causas de incapacidad en América del Norte.

No obstante, es bastante más frecuente en adultos de 65 años, la padecen más mujeres que hombres, y también es más común cuando la persona tiene sobrepeso.

1. Artrosis (osteoartritis)

La artrosis u osteoartritis la forma más común de la artritis y ocurre cuando el cartílago se desgasta generando frotamientos de huesos contra otros huesos, lo que causa dolor, hinchazón y rigidez.

Con el tiempo las articulaciones van perdiendo fuerza y flexibilidad y el dolor puede volverse crónico. Los factores de riesgo incluyen el sobrepeso, los antecedentes clínicos de artritis y otros problemas articulares en la familia, la edad y las cirugías previas.

En su forma más grave los síntomas pueden afectar considerablemente la calidad de vida y pueden causar movilidad limitada. Actualmente se puede prevenir y tratar por medio de regular la actividad física, mantener un peso adecuado, realizar estiramientos de músculos y articulaciones, usar aparatos de apoyo o evitar movimientos repetitivos excesivos.

2. Reumatoide

La artritis reumatoide es otro de los tipos más comunes y se caracteriza porque el proceso autoinflamatorio afecta al tejido sinovial de las articulaciones. Este tejido libera un líquido (llamado también “sinovial”) que tiene una consistencia viscosa y se encarga de lubricarlas y mantener su movilidad.

Este tipo de artritis puede producir rigidez matinal, fatiga, dolor, modificación de la forma de las articulaciones e incluso depresión. La progresión de esta enfermedad puede llevar a la destrucción articular, lo que dificulta significativamente la movilidad y la realización de tareas cotidianas.

3. Psoriásica

Es una forma crónica de artritis que suele aparecer entre los 30 y los 50 años de edad, pero también puede haber alguna manifestación temprana en niños. En algunos casos se manifiesta como brotes ocasionales, aunque en otros puede provocar un daño severo de las articulaciones, por lo que un diagnóstico temprano es importante.

Se llama artritis psoriásica porque generalmente se da en personas que tienen psoriasis, una enfermedad inflamatoria de la piel que provoca enrojecimiento y descamación. Afecta comúnmente a las articulaciones de las extremidades bajas, aunque también puede afectar a las articulaciones distales (las de los dedos de los pies).

4. Idiopática juvenil

Se denomina artritis idiopática juvenil a la que desarrollan niños y adolescentes. La palabra “idiopática” significa que su origen es desconocido. Anteriormente se conocía a esta variante de la enfermedad como “artritis reumatoide juvenil”.

Tiene seis subtipos, de los cuales sólo la artritis idiopática juvenil sistémica es considerada una enfermedad autoinflamatoria, que causa fiebre a altas temperaturas durante al menos dos semanas.

Los otros cinco tipos se consideran enfermedades autoinmunes y son la artritis oligoarticular, la poliarticular, la juvenil psoriásica, la entesitis y la artritis no especificada.

5. Traumática

También conocida como artritis postraumática, es la que se desarrolla luego de un trauma agudo en las articulaciones, que puede estar causado por ejemplo por una cirugía, un deporte, una caída o un accidente de coche.

La artritis postraumática causa el 12 % de casos de artrosis. Usualmente la recuperación tiene lugar de manera espontánea, por lo que si los síntomas duran 6 meses o más esto puede indicar una forma crónica de artritis postraumática

6. Piógena

La artritis piógena es también conocida como artritis séptica o infecciosa porque está causada por la invasión directa de microorganismos en las articulaciones (casi siempre una bacteria, en muchos casos estreptococos y bacilos gram negativos).

Algunos factores de riesgo que han sido detectados son la edad, la diabetes, la artritis reumatoide o los síndromes de inmunodeficiencia.

En este caso lo primordial para realizar un diagnóstico y tener un tratamiento acertado es comprobar la presencia de los microorganismos en las articulaciones, lo que puede realizarse por medio de radiografías o ultrasonidos.

Tratamientos recomendados

Aunque no hay una cura definitiva para la artritis, los síntomas y los signos pueden mantenerse regulados. El tratamiento específico depende del tipo de artritis pero puede incluir terapia farmacológica, física o psicológica y una modificación de hábitos como la alimentación y el sedentarismo.

La terapia farmacológica se centra en medicamentos analgésicos como el paracetamol (acetaminofén), antiinflamatorios no esteroideos (AINEs) como el ibuprofeno, pomadas de mentol o fármacos inmunosupresores como la cortisona, para reducir la inflamación severa. En el caso de la artritis reumatoide pueden incluirse corticosteroides, y en el de la artritis piógena antibióticos.

En algunos casos el tratamiento requiere cirugía para reemplazar la articulación por otra producida artificialmente. Esto es más frecuente cuando la artritis afecta a la cadera y a las rodillas. Así mismo la terapia psicológica es importante, sobre todo en el caso de que la artritis haya generado una discapacidad y/o una depresión.

Además de los tratamientos farmacológicos se requiere hacer algunos cambios en el estilo de vida, por ejemplo, perder peso, llevar una dieta rica en antioxidantes como frutas y verduras e incluir alimentos antiinflamatorios como las nueces, los frutos secos y el pescado.

Finalmente, el tratamiento también incluye terapia física que puede ser útil para mejorar la flexibilidad de las articulaciones, por ejemplo movimientos del cuello y de los dedos o estiramientos de extremidades bajas.

Referencias bibliográficas:

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