Viviendo La Salud

Telegram : +34 639 048 422

E-Mail: info@oblivionmedia.com

Asma bronquial: síntomas comunes, causas, remedios y tratamientos

El asma bronquial es una enfermedad caracterizada por dificultades respiratorias que se trata con Ventolin.

 

El asma es una de las enfermedades respiratorias más comunes que existen en la actualidad. Junto a ella encontramos la enfermedad pulmonar obstructiva crónica, abreviada con frecuencia como “EPOC”, la hipertensión pulmonar o la rinitis alérgica.

En este artículo explicaremos qué es el asma bronquial, cuáles son sus síntomas y sus causas y qué tratamientos y remedios naturales existen para combatir este tipo de alteración del sistema respiratorio, relacionada con el contacto con sustancias potencialmente irritantes y alergénicas como el tabaco, entre otros factores.

¿Qué es el asma bronquial?

El asma bronquial también es conocida simplemente como “asma”. Se trata de una enfermedad caracterizada por episodios recurrentes en que aparecen dificultades para respirar junto con sibilancias, es decir, sonidos similares a silbidos. También son habituales la tos y las sensaciones de opresión en el pecho, entre otros síntomas de tipo respiratorio.

La frecuencia de estos episodios puede variar de forma muy significativa en función del caso. Así, mientras que algunas personas sufren ataques de asma cada día e incluso varias veces en una sola hora, para otras el grado de habitualidad de las dificultades para respirar es muy inferior.

Según estimaciones de la Organización Mundial de la Salud, el asma bronquial afecta a entre 100 y 150 millones de personas en todo el mundo y provoca hasta 180 mil muertes cada año. Por otra parte, en los últimos años se ha detectado un aumento notable de la prevalencia en Europa y en Estados Unidos; en general podemos decir que es más habitual en los países ricos.

Los casos de asma se pueden clasificar en función de varios criterios. Los más habituales son la frecuencia de los episodios sintomáticos, el volumen de aire que la persona es capaz de expulsar, la velocidad con que espira y la presencia o la ausencia de una predisposición a reacciones dermatológicas de tipo alérgico.

Causas y factores de riesgo principales

Los problemas para respirar propios del asma bronquial se asocian a la inflamación de las vías aéreas, que hace que el espacio por el que pasa el aire se estreche y por tanto que se den dificultades tanto para que entre como para que salga.

El estrés psicológico, el ejercicio físico, las infecciones (tanto víricas como bacterianas), la exposición a alérgenos, el aire frío y otros factores que interfieren con el funcionamiento del sistema inmune y del respiratorio aumentan la frecuencia y la intensidad de los ataques de asma.

Vivir en un núcleo urbano parece ser un factor de riesgo clave en el desarrollo de asma. Esto se debe probablemente a la relación de los síntomas con la exposición a sustancias irritantes y perjudiciales para el sistema respiratorio humano, como pueden ser el humo del tabaco o el que desprenden los vehículos. En resumen, la mala calidad del aire es una de las principales causas del asma.

En un sentido distinto, se ha encontrado que también existen variables genéticas y hereditarias implicadas en la probabilidad de sufrir asma bronquial. Este tipo de factor de riesgo es más significativo en los casos de asma que aparecen antes de los 12 años, aproximadamente, mientras que los que se inician después se deben en mayor medida a causas ambientales.

Síntomas y signos de esta enfermedad

Los síntomas más característicos del asma bronquial son las dificultades para respirar por falta de aire, la respiración sibilante y entrecortada, la sensación de opresión en el tórax y la tos. La intensidad de todos estos signos puede variar de forma muy notable en función de las características de cada caso particular.

También es habitual que la tos propia del asma vaya acompañada por expectoraciones (secreciones mucosas). En ocasiones, durante el periodo de recuperación de los ataques, estos esputos pueden tener un aspecto similar al de la pus.

La frecuencia y la intensidad de los síntomas de asma suele ser mayor de buena mañana, durante la noche, después de hacer ejercicio físico o si el aire es frío, así como en caso de que el organismo de la persona afectada haya asociado estas reacciones respiratorias a ciertos disparadores (como el humo del tabaco, algunos fármacos o las partículas de un perfume determinado) y estos se encuentren presentes.

Tratamiento y remedios naturales

No existe un tratamiento definitivo para curar el asma bronquial sino que, dado que se trata de una enfermedad de carácter crónico, las intervenciones médicas deben prolongarse en el tiempo con el objetivo de prevenir la aparición de los síntomas o de reducir su intensidad en los momentos en que se den.

Evitar el contacto con los estímulos irritantes que disparan los ataques de asma es un método natural relevante para minimizar la gravedad de esta enfermedad. Así, las personas con asma bronquial tienen que aprender a identificar qué elementos o situaciones desencadenan sus síntomas respiratorios para poder reducir la probabilidad de que estos se produzcan.

En cualquier caso, cuando los síntomas aparecen se emplea Ventolin (Salbutamol) u otros medicamentos, por lo general broncodilatadores en formato de inhalador o aerosol, con tal de contrarrestar la inflamación subyacente a las dificultades respiratorias. Las personas con variantes graves de la enfermedad pueden necesitar fármacos más potentes, especialmente corticoesteroides como la beclometasona.

Las personas que tienen ataques con poca frecuencia no suelen requerir el uso de medicamentos de este tipo, sino que en estos casos los remedios naturales más eficaces son los cambios en el estilo de vida, como la interrupción del hábito de fumar. En este sentido es fundamental la adopción de políticas de salud pública que reduzcan los contaminantes ambientales asociados al asma bronquial.

Comentarios