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Eccema (dermatitis atópica): qué es, síntomas y tratamiento

El eccema, también llamado eczema y dermatitis atópica, es un trastorno de la piel muy común.

 

El eccema o eczema, también conocido como dermatitis atópica, es una afección de la piel que se caracteriza por una erupción cutánea y sequedad excesiva con picazón roja que a veces puede estar relacionada con el estrés tanto físico como psicológico.

Es por ello que en este artículo vamos a explicar la definición de dermatitis atópica o eccema y las causas que pueden provocarlo, así como su presentación tanto en bebés y niños como en adultos. Seguidamente expondremos su sintomatología característica y qué tipo de tratamientos se llevan a cabo para tratarlos, específicamente el uso del fármaco bepanthol.

Eccema (dermatitis atópica): qué es y causas

El eccema, eczema o dermatitis atópica consiste en una inflamación crónica y no contagiosa de la piel que se caracteriza por la sequedad y la comezón o picazón. Este tipo de afección está relacionada con la alergia a alimentos o inhalantes.

Eccema o eczema es un término general que se utiliza para describir una variedad de problemas en la piel que causan una erupción cutánea asociada al picor y a la inflamación de ésta. La dermatitis atópica consiste, entonces, en una forma de eccema y se describe como un picor que llega a producir erupciones, ya que el rascado de las áreas irritadas puede desencadenar erupción.

Esta afección no es en absoluto contagiosa. Aun así, se sabe que la predisposición genética juega un papel muy importante en el desarrollo de la dermatitis atópica o eccema (defecto genético que hace que la piel pierda grandes cantidades de humedad).

Esta predisposición, sumada a otro tipo de factores como la exposición temprana a antígenos, determinará si la persona desarrollará en un futuro la dermatitis atópica y en qué medida. Asimismo, el uso de ciertos jabones y toallitas húmedas se asocia a riesgo de eccema infantil.

Finalmente, es importante recordar que el eccema puede llegar a agravarse cuando la persona se rasca continuamente, se produce más picazón, la condición empeora y se crean heridas. Si este ciclo no se rompe (aliviando el picor y dejando que la piel cicatrice), la piel se puede romper y desarrollar infecciones que pueden volverse graves.

Diferencias entre niños y adultos

Aunque puede aparecer en cualquier edad, es más común en niños y adolescentes. Sus síntomas generalmente disminuyen antes de los 25 años y no afectan a la salud general de la persona.

Las áreas del cuerpo que se ven afectadas por el eccema varían en función de la edad. Aproximadamente 1 de cada 10 bebés desarrolla una forma de dermatitis atópica llamada eccema infantil.

El eccema infantil suele afectar a la cara y a otras áreas de la cabeza, así como a la barriga y a las extremidades; esto provoca que se froten la cabeza con las manos y se produzcan erupciones. Este tipo de afección suele mejorar antes de los 2 años de vida del bebé y la atención médica puede disminuir sus síntomas hasta ese momento.

Asimismo, los niños mayores de 5 años presentan casos más graves de eccema, siendo las muñecas, los codos internos, la parte posterior de las rodillas y la superior de los tobillos las zonas más afectadas y que pueden seguir siendo un problema hasta la edad adulta.

Síntomas: ¿cómo afecta a la piel?

La sintomatología característica de la dermatitis atópica es una erupción cutánea con picazón roja y una piel excesivamente seca debido a la pérdida excesiva de humedad. Asimismo, se incluyen otros síntomas como el rascado continuo y la fatiga crónica, causada cuando el picor interfiere con el sueño.

Los casos crónicos o muy severos pueden llegar a provocar que las áreas afectadas formen placas de piel elevada y que se infecten. Los síntomas tienden a ser más severos en las mujeres. La edad de los pacientes determinará las regiones más afectadas, pero a menudo el eccema aparece en una o más de las siguientes áreas:

  • pliegues del codo

  • dorso de las rodillas

  • tobillos

  • muñecas

  • cara

  • cuello

  • parte superior del pecho

  • palmas de las manos y entre los dedos

La exposición a temperaturas frías o calientes, a la lana y tejidos sintéticos, a detergentes y productos químicos o el uso de drogas que suprimen la actividad del sistema inmune puede causar un brote de dermatitis atópica o eccemosa. Además, ciertos alimentos como el cacahuete o maní, la leche de vaca, los huevos y el pescado pueden desencadenar síntomas del eccema.

Bepanthol y dermatitis atópica

El bepanthol es un tipo de tratamiento que se puede utilizar tanto en bebés, niños y adultos para el tratamiento de eccemas o dermatitis atópica.  Asimismo, puede indicarse para mujeres embarazadas y en periodo de lactancia.

Su principal característica es que consigue aliviar el picazón y el enrojecimiento de las erupciones producidas por este tipo de afecciones y por ende ayuda a hidratar las zonas secas y reparar la dermis, disminuyendo el rascado compulsivo.

Esta crema no contiene cortisona, conservantes o perfumes y su composición se basa en humectantes fisiológicos, pantenol, prebióticos, aceite de bayas de espino y lípidos laminares.

El tratamiento con bepanthol produce efectos visibles desde el principio, puede utilizarse tantas veces al día como sea requerido y sobre todo es potencialmente indicada cuando ha finalizado un brote de dermatitis atópica, para poder seguir protegiendo a la piel y prevenir así la aparición de brotes nuevos. Finalmente, es importante remarcar que no puede aplicarse sobre heridas.

Otros tratamientos

Aunque la dermatitis no tiene cura, se pueden llegar a controlar su gravedad y la duración de sus síntomas. Para ello, es necesario consultar a un dermatólogo cuando empiecen a aparecer los primeros síntomas.

Los medicamentos tópicos con cortisona también se suelen recetar para el eccema, pero deben usarse con moderación y con una monitorización médica regular. También pueden prescribirse fármacos orales de cortisona, pero únicamente si la persona no responde bien a otros tratamientos.

Asimismo, a veces se recetan tranquilizantes “suaves” para reducir el estrés y ayudar a dormir y antibióticos para tratar infecciones secundarias. Las terapias alternativas como la aromaterapia, la acupuntura, el masaje shiatsu, la homeopatía o la hidroterapia a veces pueden aliviar o resolver la dermatitis atópica cuando las terapias convencionales no ayudan.

Si la condición se vuelve cada vez más extendida o infectada, se debe consultar a un médico. También existen algunas recomendaciones relacionadas con los hábitos y el estilo de vida como:

  • Realizar ejercicio regular, seguido de un baño de agua tibia con aceite esencial de lavanda

  • Baños tibios para ablandar la piel seca

  • Aplicación de vaselina o manteca vegetal para evitar que la humedad natural de la piel se vaya

  • Consumir aceites de pescado, vitaminas A y E y aceite de onagra (fuentes de nutrientes importantes para la piel)

  • Reducir o eliminar la carne roja

  • Eliminar alimentos potencialmente alergénicos como la leche de vaca, cacahuetes, trigo, huevos y soja

  • Implementar técnicas de reducción del estrés

Referencias bibliográficas:

  • Haggerty, M. (2002). Atopic Dermatitis. In D. S. Blanchfield & J. L. Longe (Eds.), The Gale Encyclopedia of Medicine (2nd ed., Vol. 1, pp. 403-406). Detroit: Gale.

  • Turner, J., & Odle, T. G. (2005). Eczema. In J. L. Longe (Ed.), The Gale Encyclopedia of Alternative Medicine (2nd ed., Vol. 2, pp. 667-670). Detroit: Gale.

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