Enfermedad de Parkinson: qué es, síntomas y tratamiento

El mal de Parkinson es un trastorno degenerativo caracterizado por temblores, rigidez o depresión.

 

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Es probable que sepas de amigos, familiares o conocidos que padezcan la enfermedad de Parkinson, así como políticos, actores o estrellas del Rock. La enfermedad de Parkinson está presente en todos los estratos de nuestra sociedad y afecta a ambos géneros, aunque es más común entre los hombres que en mujeres.

Es conocida su incidencia en la edad adulta y la vejez, aunque tiene también un inicio precoz en algunos casos: la presencia de la enfermedad en mayores de 65 años es del 70%, mientras que el 30% de los diagnosticados es menor de 65 años.

El mal de Parkinson constituye la segunda enfermedad neurodegenerativa con más incidencia en la población, situándose por detrás de la de Alzheimer. Se estima que en el mundo hay unos 5 millones de personas que lo padecen. Veamos cómo se caracteriza esta enfermedad.

Enfermedad de Parkinson: ¿qué es?

La enfermedad de Parkinson (o mal de Parkinson) es un trastorno neurodegenerativo que afecta sobre todo a los mayores de 60 años. Se caracteriza por un movimiento lento en el paciente, temblores y rigidez, además de alteraciones cognitivas. Dicho trastorno es crónico y progresivo, es decir, los síntomas no sólo no desaparecen sino que además empeoran.

Esta enfermedad afecta de manera distinta a cada paciente; los síntomas pueden ser variados e interaccionar de un modo u otro. La evolución también es variable: puede ser muy lenta en algunos pacientes y muy rápida en otros.

El mal de Parkinson no es una enfermedad fatal. Esto significa que el paciente no fallecerá a causa del mismo, pero sí puede hacerlo por alteraciones asociadas al trastorno en sí mismo.

Causas de este trastorno degenerativo

La enfermedad de Parkinson tiene su origen en una neurodegeneración que tiene lugar en el cerebro; sin embargo, las causas de este proceso de deterioro biológico no están claras. Se considera, a partir de la investigación llevada a cabo, que la respuesta podría ser una combinación de factores genéticos y ambientales, además del daño oxidativo y del proceso natural de envejecimiento.

La causa neurológica reside en un déficit en la transmisión de dopamina en las células nerviosas del cerebro, y más concretamente en la destrucción de las neuronas pigmentadas de la sustancia negra (una estructura que se sitúa a lado y lado del mesencéfalo).

Estas neuronas son las encargadas de producir y enviar la dopamina, que es la sustancia encargada de coordinar el movimiento. Cuando estas células mueren se observan dificultades en el paciente a la hora de moverse correctamente.

Factores genéticos

Respecto a las causas genéticas del Parkinson, se ha descartado prácticamente la posibilidad de que la enfermedad pueda pasarse de padres a hijos, aunque es probable que el causante de la misma sean ciertos genes.

No obstante hay casos en que la enfermedad puede heredarse: aquellos en los que está presente en varias generaciones de una misma familia. En estos casos es probable que un gen mutado pueda pasar de una generación a la siguiente.

Causas ambientales

La exposición a largo plazo a determinadas sustancias tóxicas como por ejemplo pesticidas (herbicidas e insecticidas), el consumo de agua de pozo y la vida rural también se consideran factores de riesgo a la hora de desarrollar la enfermedad de Parkinson.

Los investigadores no han averiguado si estos factores guardan relación con la exposición a sustancias tóxicas o, por el contrario, se trata de factores independientes.


Síntomas del Parkinson

Como hemos indicado, esta enfermedad presenta síntomas motores y no motores o premotores. A continuación describiremos en qué consiste cada uno de los tipos.

Signos motores

Entre los síntomas motores de la enfermedad de Parkinson destacan los temblores, la rigidez o la lentitud de movimiento, así como problemas en la postura, en el equilibrio y en la marcha.

  • Temblores: suelen aparecer en reposo y disminuyen en movimientos voluntarios; no todos los pacientes los presentan.

  • Bradicinesia: elemento característico de la enfermedad de Parkinson; ausencia, lentitud y disminución progresiva de movimientos y falta de expresión en la cara (“cara de máscara”).

  • Rigidez muscular: hipertonía (aumento del tono muscular), dificultad para mover articulaciones.

  • Anomalías posturales y al andar: inclinación de la postura hacia adelante, encogimiento de hombros; marcha lenta y episodios de bloqueo (la persona siente que no puede mover los pies del suelo durante la marcha).

  • Trastornos del equilibrio: las neuronas dañadas afectan a los reflejos, causando lesiones, golpes o caídas.

Síntomas no motores

Además de los signos de tipo motor, la degeneración neurológica propia del mal de Parkinson se asocia también a otras alteraciones psicológicas y fisiológicas.

  • Depresión: la degeneración neuronal puede causar trastornos depresivos y aislamiento social.

  • Reducción del olfato: se da en entre el 60 y el 90% de los pacientes y se asocia también a pérdida de apetito.

  • Estreñimiento: puede ser debido al bajo ritmo al que trabaja el intestino o a efectos secundarios del tratamiento farmacológico.

  • Trastorno del sueño: insomnio, sueño fragmentado, pesadillas vívidas, gritos durante el sueño, somnolencia diurna.


Tratamiento de esta enfermedad

Aunque en la actualidad la enfermedad de Parkinson no tiene cura, existen tratamientos que pueden ayudar a paliar los síntomas. En los casos en los que la enfermedad está más avanzada es posible llevar a cabo una operación quirúrgica. Además de esos tratamientos se puede recomendar al paciente una serie de hábitos o ejercicios específicos que también describiremos.

Medicamentos

La terapia farmacológica para la enfermedad de parkinson se centra en el alivio de los síntomas motores (temblores, rigidez, lentitud, etc.).

  • Carbidopa-levodopa: es la sustancia más efectiva para tratar el Parkinson. Se convierte en dopamina al llegar al cerebro.

  • Agonistas de la dopamina: no se transforman en dopamina pero imitan los efectos de la misma al llegar al cerebro.

  • Inhibidores de la enzima monoaminooxidasa (MAO-B): inhiben la actividad de la enzima encargada de metabolizar la dopamina en el cerebro.

  • Inhibidores de la catecol-O-metiltransferasa (COMT) : prolongan moderadamente el efecto de la terapia con levodopa bloqueando una enzima que disuelve la dopamina.

Procedimientos quirúrgicos

Dentro de esta categoría cabe destacar la estimulación cerebral profunda, que se basa en la implantación de electrodos en partes determinadas del cerebro que envían impulsos eléctricos mediante un generador implantado en el pecho.

Hábitos de vida o ejercicios

El médico podrá prescribir una serie de pautas en la alimentación (beber abundante agua y comer alimentos con fibra), junto con ejercicios específicos como los aeróbicos, la natación, ejercicios de estiramiento o pasear.



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