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Enfermedad pélvica inflamatoria: síntomas y tratamiento

Revisamos los síntomas, las causas y el tratamiento en casos de enfermedad pélvica inflamatoria.

 

Existen ciertas alteraciones médicas, que si bien no son consideradas enfermedades de transmisión sexual como tales, aparecen con frecuencia como una complicación o por la falta de tratamiento de estas y suelen comportar consecuencias considerablemente más graves.

Una de estas afecciones físicas en la enfermedad pélvica inflamatoria, una enfermedad que afecta a mujeres de todo el mundo y que puede acabar provocando consecuencias tan serias como la infertilidad o el cáncer. En este artículo describiremos qué es la enfermedad pélvica inflamatoria, sus síntomas, causas y tratamiento.

¿Qué es la enfermedad pélvica inflamatoria?

La enfermedad pélvica inflamatoria, también conocida como trastorno pélvico inflamatorio, es una enfermedad que afecta a la parte superior del aparato reproductor femenino, en el que se incluye nel útero, las trompas de Falopio, los ovarios y el interior de la pelvis.

La mayor parte de los casos de enfermedad pélvica inflamatoria son una complicación de algunas enfermedades de transmisión sexual como la gonorrea o la clamidia. No obstante, existen otras bacterias que también pueden provocar esta enfermedad.

Una de las características principales de esta enfermedad es que a menudo no causa ningún tipo de síntoma, lo que implica un aumento del riesgo de aparición de complicaciones como dolor pélvico crónico, infertilidad, embarazo ectópico o cáncer. En el caso de que sí aparezcan, estos síntomas pueden incluir dolor en el bajo abdomen, fiebre, ardor al orinar o dispareunia (dolor durante el coito).

Es recomendable que todas las mujeres en edad fértil que experimenten dolor abdominal bajo sin causas aparentes acudan a la consulta de un profesional en ginecología para realizar las pruebas pertinentes y así descartar que se trate de una enfermedad pélvica inflamatoria. El diagnóstico se puede realizar mediante una ecografía o comprobando si hay pus en las trompas de Falopio.

En el año 2008 se registraron aproximadamente 100 millones de casos de clamidia y 100 millones más de gonorrea en todo el mundo. Aunque el número de casos que derivan en una enfermedad inflamatoria pélvica no está claro, se estima que afecta un 1,5% de las mujeres jóvenes cada año.

Síntomas y signos de alerta

La enfermedad pélvica inflamatoria puede ser asintomática en sus primeros estadios, es decir, puede que no provoque signos visibles o que estos sean muy leves. Entre los principales síntomas de la enfermedad inflamatoria pélvica se incluyen:

  • Dolor en la parte inferior del abdomen y en la pelvis

  • Descargas abundantes de fluido vaginal con un olor fuerte

  • Sangrado uterino anormal, especialmente durante o después del coito o entre ciclos menstruales

  • Dolor en las relaciones sexuales

  • Fiebre con o sin escalofríos

  • Dificultades y dolor al orinar

Cuando la enfermedad avanza y los síntomas de esta se agravan, pueden aparecer fiebres altas, dolor abdominal bajo o pélvico muy intenso y malestar intestinal.

Si los signos y síntomas leves persisten es recomendable acudir cuanto antes a la consulta del médico, aún y cuando estos no sean de gravedad. Las secreciones vaginales, las dificultades al orinar o los sangrados entre ciclos menstruales pueden estar asociados a alguna enfermedad de transmisión sexual (ETS).

Cuando estos síntomas aparecen, es recomendable dejar de mantener relaciones sexuales hasta que un médico haga un diagnóstico y programe una intervención adecuada. El tratamiento precoz de una enfermedad de transmisión sexual puede ser la clave para prevenir la enfermedad inflamatoria pélvica.

Causas y factores de riesgo

Existen muchos tipos de bacterias diferentes que puede ser la causa de la enfermedad pélvica inflamatoria. Sin embargo, infecciones de transmisión sexual como la gonorrea y la clamidia son las causas más habituales.

Ambas enfermedades de transmisión sexual son de naturaleza bacteriana; así, las principales causas de la enfermedad pélvica inflamatoria son dos bacterias diferentes. Además, tanto la gonorrea como la clamidia suelen contagiarse mediante relaciones sexuales, sobre todo si estas se practican sin protección.

Otra causas menos frecuente es el ingreso de las bacterias en el tracto reproductivo cuando se altera la barrera natural creada por el cuello uterino. Esta alteración puede suceder después del parto o de un aborto, tanto inducido como espontáneo.

Factores de riesgo

Además de las causas directas de la enfermedad inflamatoria pélvica, existen una serie de factores de riesgo que pueden aumentar la probabilidad de contagio. Estas son:

  • Mujeres menores de 25 años sexualmente activas

  • Mantener relaciones sexuales sin protección

  • Mantener relaciones sexuales con una pareja contagiada y que no se somete a tratamiento

  • Duchas vaginales regulares

  • Historial de enfermedad pélvica inflamatoria o de alguna ETS

Tratamiento y manejo

Existen diferentes tratamientos para la enfermedad inflamatoria pélvica. Estos incluyen la administración de antibióticos, el tratamiento de la pareja o parejas sexuales, abstinencia sexual temporal y, en raras ocasiones, cirugía.

Tratamiento con antibióticos

Una vez realizado el diagnóstico, el médico administrará de inmediato una combinación de antibióticos para tratar la enfermedad pélvica inflamatoria. De este modo se puede tratar la enfermedad pero no se revertirá ninguno de los daños que el virus haya provocado.

Tras la realización de unos análisis y pruebas, puede que el médico modifique el tratamiento para ajustarlo mejor a las necesidades de la persona.

Aunque en la mayoría de casos el tratamiento se realiza de manera ambulatoria, si la persona está gravemente enferma, embarazada o no responda a la medicación puede que sea necesario hospitalizarla.

Tratamiento de la pareja

Para prevenir una reinfección, la pareja o parejas sexuales también deben ser examinadas y tratadas en el caso de que fuera necesario.

Abstinencia sexual temporal

Es importante evitar las relaciones sexuales de cualquier tipo hasta que se complete el tratamiento y los resultados de las pruebas indiquen que la infección ha desaparecido por completo tanto en la persona como en todas las parejas.

Otras intervenciones

Aunque no es lo habitual, si algún absceso se rompe o corre el riesgo de romperse, puede que sea necesario drenarlo. Asimismo, si la persona no responde al tratamiento con antibióticos puede que sea necesario recurrir a la cirugía.

Referencias bibliográficas

  • Burnham, R. C., Gottlieb, S. L. & Paavonen, J. (2015). Pelvic inflammatory disease. The New England Journal of Medicine, 372(21): 2039–2048.

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