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Enfermedades de transmisión sexual (ETS): qué son y síntomas

Las enfermedades de transmisión sexual más comunes incluyen la clamidia, la gonorrea y la sífilis.

 

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada día se contagian de una enfermedad de transmisión sexual (ETS) más de un millón de personas en todo el mundo. Y, aunque el grupo de población principal siguen siendo los jóvenes de entre 15 y 24 años, las tasas de transmisión en adultos y en personas mayores aumentan cada vez más.

La falta de educación sexual, el difícil acceso a los métodos de prevención y los sistemas de sanidad precarios hacen que los casos de ETS estén aumentando de forma masiva en todo el mundo. En este artículo descubriremos qué son las enfermedades de transmisión sexual y cuáles son los principales tipos, así como sus síntomas, causas y tratamientos.

¿Qué son las enfermedades de transmisión sexual?

Las enfermedades de transmisión sexual (ETS), también conocidas como infecciones de transmisión sexual o enfermedades venéreas, son un grupo de enfermedades infecciosas se se transmiten comúnmente por la actividad sexual -tanto mediante coito vaginal como por sexo anal y oral, sobre todo si estos se realizan sin la protección adecuada.

En muchos casos las ETS no provocan síntomas iniciales, lo que implica un mayor riesgo de transmitir la enfermedad a otras personas. Si bien cada una de estas enfermedades se caracteriza por tener unos síntomas propios, los signos típicos de las ETS en su conjunto incluyen secreción anormal de la vagina o el pene, úlceras alrededor o en los genitales y dolor pélvico.

Existen más de 30 bacterias, virus y parásitos diferentes que pueden transmitirse a través de las relaciones o el contacto sexual. Las enfermedades de transmisión sexual pueden clasificarse según si éstas son provocadas por bacterias (clamidia, gonorrea y sífilis), virus (herpes genital, VIH/SIDA y verrugas genitales) o parásitos (tricomonas y ladillas).

Tanto si sospechamos que nos podemos haber infectado con una enfermedad de transmisión sexual como si lo hacemos por mera precaución, es recomendable acudir a un centro de salud en el que nos pueden realizar una prueba para detectar ETS después de practicar sexo de riesgo.

Estas pruebas y análisis suelen estar fácilmente disponibles en los países ricos. Sin embargo, esto no suele ser así en las regiones más pobres del mundo -lo que, unido a la falta de disponibilidad de métodos anticonceptivos y de barrera y a un sistema de salud precario, ha provocado que las ETS sean unos de los principales problemas de salud pública en estas zonas.

La manera más efectiva de prevenir el contagio de las enfermedades de transmisión sexual es no mantener relaciones sexuales. Evidentemente esta medida resulta muy extrema, pero existen métodos como los preservativos y las vacunas que pueden disminuir considerablemente el riesgo de infección. No obstante, la prevención de las ETS debería empezar por una educación sexual integral desde edades tempranas.

¿Cuáles son los principales tipos de ETS?

Tal y como comentábamos en el punto anterior, existen una gran cantidad de enfermedades de transmisión sexual diferentes, e incluso existen también otras enfermedades que, aunque no sean consideradas de transmisión sexual, también pueden contagiarse mediante el contacto sexual.

1. Clamidia

La clamidia es el tipo de enfermedad de transmisión sexual más común. Esta ETS de origen bacteriano puede no presentar ningún síntoma externo durante las primeras etapas; de ahí su alto riesgo de infección. Además, a largo plazo la clamidia puede causar problemas de salud más graves e incluso esterilidad en el caso de las mujeres.

Los primeros síntomas de esta enfermedad suelen aparecer alrededor de tres semanas después de la infección e incluyen:

  • Sensación de ardor al orinar

  • Secreción amarillenta del pene o la vagina

  • Dolor en la zona inferior del abdomen

  • Dolor testicular

  • Relaciones sexuales dolorosas (dispareunia) en mujeres

En las mujeres, la infección puede diseminarse hacia las trompas de Falopio, causando una alteración conocida como enfermedad pélvica inflamatoria.

Por suerte, la clamidia es una enfermedad fácil de tratar. Puesto que su origen es bacteriano, el médico especialista administrará un tratamiento con antibióticos. Durante este este tratamiento la persona ha de evitar cualquier contacto sexual.

2. Gonorrea

La gonorrea es una enfermedad de transmisión sexual causada por la bacteria Neisseria gonorrhoeae. Aunque puede afectar a ambos sexos, esta ETS es mucho más común en varones.

Las principales áreas de infección suelen ser las zonas más cálidas y húmedas del cuerpo como la uretra, la vagina, el ano, el tracto reproductor femenino, los ojos y la garganta.

Los síntomas de esta ETS suelen aparecer dentro de entre 2 y 14 días tras la infección. No obstante, en muchos casos puede ser asintomática hasta que los órganos reproductores quedan afectados. Los síntomas de la gonorrea pueden variar entre hombres y mujeres.

Síntomas en hombres

  • Aumento de la frecuencia o urgencia de orinar

  • Secreción de pus o goteo de pene

  • Hinchazón o enrojecimiento en la apertura del pene

  • Hinchazón o dolor testicular

  • Dolor de garganta persistente

Síntomas en mujeres

  • Secreción vaginal de un tono ligeramente verdoso

  • Dolor o sensación de ardor al orinar

  • Aumento de la necesidad de orinar

  • Aumento del sangrado durante la menstruación

  • Dolor de garganta

  • Dolor en las relaciones sexuales

  • Dolor aguda en la parte inferior del abdomen

  • Fiebre

En cualquiera de los casos, la gonorrea suele tratarse mediante la administración de antibióticos. Este tratamiento proporciona un alivio de los síntomas en cuestión de pocos días.

3. Herpes genital

El herpes genital es una infección de transmisión sexual causada por un virus llamado HSV-2. Esta ETS se caracteriza por ser muy común (se estima que un 16% de la población entre 14 y 49 años sufre herpes genital) y también muy dolorosa, ya que causa unas llagas herpéticas muy molestas. Estas llagas son ampollas dolorosas llenas de líquido que pueden romperse con mucha facilidad.

El virus del herpes genital penetra en nuestro cuerpo a través de las membranas mucosas de la boca o los genitales y puede provocar los síntomas entre 2 y 30 días después de la exposición al virus.

Los síntomas de esta ETS en hombres incluyen la aparición de ampollas en pene, escroto o nalgas, mientras que en las mujeres suelen aparecer alrededor de la vagina, el ano y las nalgas. Además existen una serie de síntomas generales que incluyen:

  • Llagas o ampollas en boca, labios, cara o cualquier lugar que haya estado en contacto con las áreas infectadas.

  • Picor u hormigueo en las zonas infectadas

  • Ulceración de las ampollas

  • Inflamación de las glándulas linfáticas

  • Dolor de cabeza, dolor muscular y fiebre

El tratamiento del herpes genital puede reducir la aparición de los brotes pero no puede curar el virus del herpes simple. Habitualmente, se utilizan medicamentos antivirales para acelerar el tiempo de cicatrización y aliviar el dolor.

4. Sífilis

La sífilis es una infección de transmisión sexual causada por un tipo de bacteria conocida como Treponema pallidum. Esta ETS avanza según diferentes etapas, siendo las dos primeras apenas perceptibles, por lo que son muy difíciles de diagnosticar y el riesgo de contagio a otras personas es mucho más alto.

El primer síntoma de sífilis es una lesión cutánea conocida como chancro. Esta llaga pequeña, rojiza e indolora suele aparecer en los órganos sexuales, el recto o en el interior de la boca. No obstante, si esta no es tratada puede causar daños importantes en otros órganos como el corazón o el cerebro.

Los dos primeros estadios de la sífilis son fáciles de tratar con penicilina inyectada por vía intravenosa. Este fármaco es uno de los antibióticos más utilizados y eficaces a la hora de tratar esta ETS. Sin embargo, si la persona es alérgica a esta, puede ser también tratada con otros tipos de antibióticos.

5. Virus del Papiloma Humano (VPH)

El virus del papiloma humano (VPH) es una infección viral que se transmite entre las personas a través del contacto piel con piel. Existen más de 100 variedades de VPH, de las cuales 40 son consideradas como una enfermedad de transmisión sexual.

En la mayoría de los casos el contagio del VPH se produce por contacto sexual directo, como la penetración vaginal o el sexo oral. Sin embargo, debido a que es una infección que se transmite por contacto con la piel, no es necesario mantener relaciones sexuales para contraer la infección. En algunos casos, una madre con VPH puede infectar a su bebé durante el momento del parto.

El virus del papiloma humano se asocia a la aparición de verrugas genitales que suelen desaparecer por sí solas sin ningún otro signo o síntoma. No obstante, tras su desaparición el virus todavía está en el organismo de la persona infectada, por lo que sin saberlo puede transmitirlo a sus parejas sexuales.

Existen diferentes tipos de VPH. Mientras que algunos de ellos causan verrugas genitales y verrugas en la garganta, otros tipos de VPH que pueden causar cáncer de cuello uterino y otros cánceres genitales o de garganta.

A menudo, el cáncer provocado por el VPH no causa síntomas hasta que este se encuentra en etapas posteriores de crecimiento. De ahí la necesidad de realizarse pruebas periódicas que pueden diagnosticar problemas de salud relacionados con VPH de forma temprana.

Por el momento no se ha desarrollado una cura para el virus del papiloma humano. No obstante, existen tratamientos sintomáticos y se recomienza la realización de un seguimiento de la enfermedad para comprobar si se han desarrollado cambios celulares.

6. VIH/SIDA

El virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) y el síndrome de la inmunodeficiencia adquirida (SIDA) es un espectro de afecciones físicas causadas por una infección del virus de la inmunodeficiencia humana (VIH).

Aunque existe un poco de confusión con estos términos, mientras que el VIH hace referencia al propio virus que ataca a las células, el SIDA es el síndrome que puede aparecer, o no, en la etapa avanzada de la infección por el VIH.

La infección por VIH puede causar el desarrollo del SIDA. Sin embargo, una persona puede ser portadora del VIH sin llegar a desarrollar el SIDA. Aunque son consideradas como enfermedades de transmisión sexual, ya que pueden contagiarse mediante el contacto con fluidos sexuales infectados, también pueden transmitirse por la sangre o de madre a hijo.

Algunas personas con infección por VIH no suelen presentar síntomas hasta meses o años después de contraer el virus. Los síntomas progresan a lo largo de dos etapas diferenciadas.

Síntomas de infección temprana por VIH

  • Fiebre

  • Síntomas propios del resfriado

  • Dolor articular y muscular

  • Dolor de garganta

  • Aumento de la sudoración

  • Aparición de erupciones cutáneas de color rojo

  • Sensación de cansancio y debilidad

  • Pérdida de peso sin explicación aparente

En muchos casos los síntomas iniciales desaparecen y no vuelven a aparecer más hasta pasados varios años. Sin embargo, durante este tiempo el virus continúa avanzando y dañando el sistema inmune y los órganos.

Síntomas de VIH en etapa avanzada

Si no se trata, el VIH puede debilitar la capacidad del sistema inmune para combatir infecciones. Esta fase coincide con el desarrollo de la enfermedad del SIDA.

La persona se vuelve más vulnerable a enfermedades graves y puede presentar los siguientes síntomas:

  • Visión borrosa

  • Diarrea persistente o crónica

  • Tos seca

  • Fiebre de más de 37º C que dura semanas

  • Sudores nocturnos

  • Cansancio permanente

  • Problemas respiratorios

  • Pérdida de peso involuntaria

  • Manchas blancas en lengua o boca

En la actualidad no existe una cura para el VIH/SIDA. Los tratamientos antirretrovirales son cruciales para mejorar la calidad de vida, prolongar la esperanza de vida y disminuir el riesgo de transmisión.

Otras enfermedades de transmisión sexual

Además de las enfermedades de transmisión sexual descritas anteriormentes, existen otras infecciones que, aunque no sean tan conocidas, también pueden ser contagiadas por contacto sexual y son padecidas por un gran número de personas. Entre estas ETS se incluyen:

  • Ladillas: parásitos que se adhieren a ciertas áreas genitales tanto de hombres como de mujeres, provocando intensos picores.

  • Tricomonas: estos parásitos se instalan en el tracto urogenital y producen hemorragias e inflamación, entre otros síntomas.

  • Condilomas o verrugas genitales: suelen ser indoloras y más frecuentes en hombres que en mujeres.

  • Cándidas: hongos que provocan la candidiasis vaginal.

  • Hepatitis B: un 40% de las personas con hepatitis B se han contagiado por vía sexual. Esta infección del hígado puede causar insuficiencia hepática o cáncer, y puede ser fatal si no se trata.

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