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Erisipela: qué es, causas y tratamiento de la celulitis infecciosa

Esta infección es considerada como un tipo de celulitis que daña las capas superiores de la dermis.
La erisipela es un tipo de celulitis infecciosa que suele afectar a la piel de las piernas. 

 

Las afecciones de la piel, aunque no siempre tienen porqué dolorosas, pueden ser realmente molestas, llegando a provocar sentimientos de vergüenza en las personas que las padecen, sobre todo si estas aparecen en lugares visibles como el rostro, los brazos y las piernas.

Este es el caso de la erisipela. Una infección bacteriana de la piel que, de no ser tratada, puede acarrear graves consecuencias. En este artículo explicaremos qué es la erisipela, cuáles son sus síntomas y causas y qué tratamientos existen para acabar con ella.

¿Qué es la erisipela?

La erisipela es una infección bacteriana que afecta a la capa superior de la piel. Esta afección es considerada como un tipo de celulitis con la diferencia de que en esta es el tejido profundo de la piel el que queda afectado, mientras que la erisipela daña las capas superiores de la dermis.

No obstante, ambas son similares en apariencia y se tratan de la prácticamente de la misma manera.

Generalmente, la erisipela es causada por la bacteria streptococcus del tipo A. La infección causada por esta bacteria provoca la aparición de unas grandes manchas rojas e inflamadas en la piel que surgen, sobre todo, en la cara y las piernas. Además, esta reacción suele ir acompañada de otros síntomas como ampollas, fiebre y escalofríos.

Los síntomas de esta infección suelen mejorar con el inicio del tratamiento, el cual suele consistir en la administración de antibióticos durante un periodo de tiempo determinado.

Síntomas de esta infección

Los primeros síntomas de erisipela suelen aparecer a partir de las 48 horas posteriores al momento de la infección inicial. Las personas afectadas, generalmente desarrollan unos síntomas iniciales que incluyen:

  • Fiebre alta

  • Fatiga

  • Temblores

  • Escalofríos

  • Dolor de cabeza

  • Vómitos

A partir de estas 48 horas es también cuando aparece la lesión cutánea característica de la erisipela. Esta lesión eritematosa adquiere un gran tamaño en muy poco tiempo y posee un borde muy marcado y elevado. Estas manchas aparecen como un sarpullido de color rojo, inflamado, doloroso y cálido; con un tacto similar al que posee la piel de una naranja.

Esta infección puede afectar a cualquier parte de la piel de la persona, incluyendo cara, brazos y dedos, Sin embargo, la erisipela suele aparecer en las piernas con mucha mayor frecuencia. Si esta inflamación aparece de forma muy repetida en las extremidades puede dar lugar a una inflamación crónica conocida como linfangitis.

En los casos más graves de erisipela, la infección puede acarrear la aparición de vesículas, unas pequeñas marcas como de viruela o picadura de insecto, ampollas y petequias, unas pequeñas manchas de color púrpura o rojo. Tal puede llegar a ser la gravedad de la infección, que puede derivar en una necrosis de la piel; es decir, es la muerte de las células cutáneas.

Ocasionalmente, se puede percibir una delgada línea roja que se extiende hasta el ganglio linfático, provocada por un inflamación de esta y con la posibilidad de que se convierte en un linfedema o una acumulación de la linfa en los tejidos blandos.

Uno de los síntomas de la erisipela es la aparición de un sarpullido rojo, inflamado y doloroso. 

 

¿Qué causa la erisipela?

Tal y como se menciona al inicio del artículo, la erisipela aparece cuando las bacterias del streptococcus del tipo A penetran en la barrera externa de la piel. A pesar que es estas bacterias suelen habitar en nuestra dermis y en otras superficies sin ocasionar ningún tipo de daño, pueden ingresar en nuestro organismo a través de algún corte o llaga, provocando este tipo de infección.

Esto significa que las lesiones cutáneas de cualquier tipo pueden aumentar las probabilidades de desarrollar erisipela. Entre las lesiones que facilitan la aparición de esta afección se incluyen:

  • Cortes, úlceras cutáneas o llagas (sobre todo en las piernas)

  • Picaduras de insectos o mordiscos de animales

  • Heridas causadas por una cirugía

  • Cualquier condición clínica de la piel que rompe la superficie de esta (eccema, impétigo o infecciones fúngicas)

Asimismo, existen otras afecciones que, aunque no afectan a la piel de manera directa, pueden aumentar la probabilidad de que la persona contraiga erisipela:

  • Venas y vasos linfáticos disfuncionales

  • Obesidad

  • Alcoholismo

  • Diabetes mal controlada

  • Problemas de circulación

  • Debilitación del sistema inmune

  • Ciertos medicamentos que debilitan el sistema inmune como la quimioterapia

Es necesario especificar que, aunque se trate de una infección bacteriana, la erisipela no es una enfermedad contagiosa o hereditaria entre las personas, por lo que el paciente puede mantener la interacción con otras personas de manera segura.

La obesidad es uno de los factores de riesgo de la erisipela. 
 

Factores de riesgo

Existen algunos factores de riesgo que pueden aumentar las posibilidades de desarrollar erisipela. Se ha comprado que existen ciertos grupos de población más proclives o en los que dicha infección posee una incidencia mayor. Estos son:

  • Niños pequeños de entre 2 y 6 años

  • Adultos mayores de 60 años

  • Personas con deficiencia inmune

  • Personas con drenaje linfático alterado debido a una intervención como una mastectomía, una cirugía pélvica, etc.

¿Existe un tratamiento?

La mayoría de casos de erisipela pueden ser tratados desde casa o con la administración de ciertos fármacos. Sin embargo, dependiendo de la gravedad de la condición es posible que se requiere de un tratamiento hospitalario o, incluso, cirugía.

Desde casa, podemos adoptar medidas como elevar la parte infectada por la erisipela más alto que el resto de su cuerpo para reducir la hinchazón. Además, también es muy importante ingerir muchos líquidos, así como levantarse y caminar de vez en cuando.

En cuanto al tratamiento farmacológico, los antibióticos como la penicilina han resultado los más eficaces para la remisión de los síntomas de erisipela. Este tratamiento suele durar una semana y, en los casos más graves, se administra en el hospital por vía intravenosa. Es común que el tratamiento con antibióticos se acompañe con analgésicos para reducir el dolor y la fiebre.

Finalmente, la opción de la opción de la intervención quirúrgica solamente es necesaria en los casos en los que la erisipela progresa de manera rápida causando la muerte del tejido sano (necrosis). Es intervención consiste en el desbridamiento de la lesión; es decir, en la eliminación del tejido necrosado.

Referencias bibliográficas

  • Bisno, A. L. & Stevens, D. L. (1996). Streptococcal infections of skin and soft tissues. The New England Journal of Medicine, 334(4): 240–245.

  • Krasagakis, K., Samonis, G., Maniatakis, P., Georgala, S. & Tosca, A. (2006). Bullous erysipelas: clinical presentation, staphylococcal involvement and methicillin resistance. Dermatology, 212(1): 31–35.

 

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