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Esguince: qué es, síntomas, causas y tratamiento

El esguince es una lesión que se produce de forma frecuente en los tobillos y en las rodillas.

Nuestra musculatura esquelética está formada por infinidad de tejido y estructuras que nos permiten desplazarnos y realizar todo tipo de movimientos. Uno de estos componentes son los ligamentos. Un ligamento es el tejido conectivo fibroso que conecta los huesos entre ellos.

Ahora bien, como casi cualquier parte de nuestro cuerpo, los ligamentos también son susceptibles de dañarse; esta lesión es conocida como esguince. A lo largo de este artículo descubriremos qué es un esguince y cuáles son sus síntomas, causas y tratamiento.

¿Qué es un esguince?

Un esguince es una lesión articular muy común en que se produce un daño en uno o más ligamentos de una articulación. Concretamente, se trata de un desgarramiento del ligamento a menudo causado por un golpe o traumatismo. También puede producirse cuando la articulación es forzada y llevada más allá de su rango de movimiento funcional.

Los esguinces pueden ocurrir en cualquier articulación pero los más comunes son el esguince de tobillo, muñeca y rodilla. La gravedad de esta condición puede variar desde una lesión menor que se resuelve en pocos días hasta una ruptura mayor de uno o más ligamentos, la cual requiere de fijación quirúrgica.

El tratamiento para los esguinces suele incluir reposo, hielo, compresión y elevación. Como decíamos, los esguinces y torceduras leves se pueden curar con éxito en casa, mientras que los más graves suelen requerir de cirugía para reparar ligamentos, músculos o tendones rotos.

Las personas que realizan ejercicio de manera frecuente tienen más probabilidades de sufrir un esguince si no calientan de manera adecuada y si utilizan un equipo que no sea adecuado para el deporte que se realiza.

No obstante, una persona también puede sufrir un esguince en muchas otras circunstancias que nada tienen que ver con el deporte o el ejercicio físico. La fatiga muscular o las condiciones ambientales, como una superficie resbaladiza, aumentan las posibilidades de una lesión debida a un traumatismo o caída.

Diferencia con la distensión

Es necesario saber distinguir entre un esguince y una distensión ya que, si bien ambos tienen signos y síntomas similares, cada uno de ellos se asocia con partes o elementos diferentes de nuestro cuerpo.

Mientras que un esguince es un estiramiento o desgarro de los ligamentos, en una distensión la lesión se produce en el músculo o en el tendón; un tendón es un cordón de fibra de tejido que une los músculos con los huesos.

En el caso de las distensiones, los desgarros suelen producirse en los músculos de la parte inferior de la espalda y en el músculo isquiotibial, situado en la parte posterior del músculo.

Síntomas y signos principales

Por lo general los esguinces ocurren de manera repentina alrededor de una articulación. Los síntomas pueden variar de leves a severos según la cantidad de fibras de tejido afectadas.

Si sufrimos una lesión de este tipo, es muy probable que experimentemos algunos de siguientes signos y síntomas de un esguince:

  • Dolor en la articulación dañada

  • Hinchazón

  • Hematomas

  • Movimiento limitado alrededor de la articulación

  • Incapacidad para poner peso en la articulación o usarla de manera habitual

  • En el momento de la lesión, es posible que se dé una sensación de “estallido” en la articulación

Causas y factores de riesgo

Las causas más comunes de los esguinces son las caídas, torsiones o traumatismos en la articulación. Este tipo de lesiones pueden hacer que la articulación se salga de su rango normal de movimiento, desgarrando o estirando el ligamento a medida que esto ocurre.

Tal y como se menciona anteriormente, los esguinces pueden ocurrir en prácticamente cualquier articulación de nuestro cuerpo. Cada zona tiene más probabilidades de sufrir un esguince en unas circunstancias o en otras.

Por ejemplo, mientras que los esguinces de tobillo (las lesiones de ligamentos más comunes) suelen hacerse al caminar o hacer ejercicio en una superficie irregular que puede provocar que el pie se tuerza más de lo habitual, los esguinces de muñeca tienden a aparecer cuando nos apoyamos con la mano extendida en una caída.

Otros tipos de esguince, como el de rodilla o de pulgar, suelen aparecer al pivotar durante una actividad atlética o al realizar deportes de raqueta y esquí, respectivamente.

Asimismo, existen una serie de factores de riesgo o circunstancias que aumentan las probabilidades de sufrir un esguince. A continuación revisaremos los principales.

Calentamiento inadecuado

Realizar un calentamiento adecuado antes de una actividad física es esencial para relajar los músculos y aumentar el rango de movimientos de las articulaciones, haciendo que los músculos estén menos apretados y sean menos propensos a los traumatismos.

Los ejercicios de calentamiento son fundamentales para prevenir los esguinces. 

Equipo deficiente

Un calzado mal ajustado o mal cuidado, así como cualquier otro equipo deportivo que no se encuentre en condiciones, puede contribuir a aumentar el riesgo de esguince.

Condiciones ambientales

Las superficies resbaladizas o desiguales aumentan la probabilidad de caer o pisar mal y, como consecuencia, también el riesgo de lesión.

Fatiga muscular

Los músculos cansados son menos propensos a proporcionar un buen soporte para las articulaciones, de manera que la fatiga muscular es otro de los factores de riesgo principales en la aparición de esguinces.

Diagnóstico y clasificación: tipos de esguince

En la mayoría de los casos, el diagnóstico de un esguince se puede hacer con un examen físico. Sin embargo, puede resultar necesario realizar una radiografía para descartar la posibilidad de que exista una fractura.

Si la lesión se prolonga o no se resuelve como se espera, se puede llevar a cabo una resonancia magnética para observar los tejidos y los ligamentos circundantes. De esta manera se descarta también la posibilidad de que exista una lesión más grave.

Los esguinces pueden clasificarse en diferentes grados según la gravedad de la rotura del ligamento. Así, distinguimos entre los esguinces de primer, segundo y tercer grado.

De primer grado

En el esguince de primer grado (o leve) las fibras del ligamento están estiradas pero intactas.

De segundo grado

El esguince de segundo grado, o moderado, se distingue por ser una rotura de parte de un ligamento -concretamente, de un tercio a casi todas sus fibras.

De tercer grado

Finalmente, la lesión de tercer grado o esguince severo es una ruptura completa del ligamento.

Tratamiento y manejo

El tratamiento para un esguince depende de la articulación involucrada y de la gravedad de la lesión y puede ir desde el reposo en casa la cirugía.

Tratamiento en casa

Si es un esguince leve o moderado, puede llevarse a cabo un tratamiento desde casa en que se deben seguir unas instrucciones específicas para que la lesión cure de forma rápida y efectiva.

Descansar, aplicar hielo cada dos o tres horas y comprimir la lesión mediante un vendaje son indicaciones indispensables a la hora de curar un esguince. Asimismo, se recomienda mantener el área lesionada elevada por encima del nivel del pecho.

Medicamentos

Para esguinces leves, es probable que el médico administre analgésicos como el ibuprofeno o el paracetamol (acetaminofén) para aliviar el dolor asociado a la lesión.

Ortopedia

En casos de esguince grave, el profesional médico puede inmovilizar el área afectada con un aparato ortopédico o una férula.

Cirugía

Por último, en los casos de ligamentos completamente rotos se puede considerar la cirugía para reparar el daño.

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