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Gastroenteritis: qué es, síntomas, dieta y tratamiento

La gastroenteritis aguda es una enfermedad causada por virus asociada a diarrea y otros síntomas.

 

La gastroenteritis es un tipo de patología muy común que se puede llegar a curar rápidamente y no produce efectos a largo plazo. Aún así, si provoca deshidratación su recuperación puede extenderse durante más tiempo.

En este artículo revisaremos qué es la gastroenteritis, qué tipo de síntomas produce y cuáles son los tratamientos principales de esta enfermedad, incluido qué debemos comer si nos contagiamos de ella.

Gastroenteritis: ¿qué es?

“Gastroenteritis” es un concepto genérico utilizado para denominar a cualquier infección o irritación del tracto digestivo, sobre todo del estómago y del intestino. Aunque el virus de la influenza (gripe) no esté relacionado con este tipo de afección, esta enfermedad también es conocida como gripe estomacal o intestinal.

Los síntomas de la gastroenteritis incluyen náuseas, vómitos, diarrea y calambres abdominales, a veces acompañados por fiebre y debilidad. La gastroenteritis generalmente dura unos 3 días y las personas adultas se suelen recuperar antes que los ancianos y los niños; estos últimos son más vulnerables a complicaciones como la deshidratación.

Contagio de virus y otras causas

La causa más común de gastroenteritis es la infección viral por virus que se pueden encontrar en todo el mundo como el rotavirus, el adenovirus, el astrovirus y el calicivirus. Esta enfermedad suele contraerse a través de la ruta fecal-oral -por ejemplo al consumir alimentos contaminados con materia fecal (higienizados de forma deficiente).

Aún así, en estos casos la dosis infecciosa es muy baja y normalmente existen otras vías de transmisión que son más probables como el contacto directo (besos, compartir vasos, etc.) con una persona infectada.

Otra causa frecuente de esta patología son las bacterias. La gastroenteritis bacteriana es a menudo el resultado de falta de higiene, el consumo de agua no potable o algunas condiciones alimentarias relacionadas con la contaminación. Algunos tipos de gastroenteritis bacterianas son causadas por las bacterias de la Salmonella y la Campylobacter.

Asegurarnos de que los alimentos están bien cocidos e higienizados puede ayudarnos a evitar la gastroenteritis de tipo bacteriano pero no es efectivo para prevenirnos de la gastroenteritis viral.

Gastroenteritis en niños y adultos

Los niños son más vulnerables a los rotavirus que los adultos. Se estima que anualmente este tipo de virus causan aproximadamente 800.000 muertes de niños menores de 5 años al año; por ello se han realizado muchas investigaciones para conseguir desarrollar una vacuna que prevenga de este virus. En los adultos, las infecciones por rotavirus causan síntomas mínimos.

Asimismo, los niños son susceptibles a los adenovirus y los astrovirus, considerados causas menores de gastroenteritis infantil. Normalmente la causa principal de gastroenteritis en adultos se relaciona con los calicivirus. Estos virus son más propensos a producir vómitos como síntoma principal de la gastroenteritis, en lugar de diarrea.

Síntomas de esta enfermedad

Como se ha comentado anteriormente, la gastroenteritis surge de la ingestión de virus y ciertas bacterias. Asimismo, también puede ser causada por parásitos. Ciertos medicamentos y el exceso de alcohol pueden irritar el tracto digestivo hasta el punto de provocar gastroenteritis.

Independientemente de la causa, los síntomas de la gastroenteritis incluyen diarrea, náuseas, vómitos, dolor y calambres abdominales, fiebre, diarrea, hinchazón y cansancio general. Estos síntomas suelen tener una duración de 2 a 3 días pero algunos virus pueden causar una gastroenteritis de hasta una semana.

Todos estos síntomas suelen ser suficientes para identificar la enfermedad. La identificación de la causa de la gastroenteritis no será una prioridad a menos que se haya producido un brote o se presenten complicaciones. Si se requiere el diagnóstico de la causa, se tomará una muestra de materia fecal y se analizará si el agente infeccioso es un virus, una bacteria patógena o un parásito.

El mayor peligro asociado a la gastroenteritis aguda es la deshidratación. Esto es así porque la pérdida de líquidos por diarrea o vómitos puede alterar el equilibrio electrolítico del cuerpo, llegando a comportar problemas potencialmente mortales.

El riesgo de deshidratación va aumentando a medida que la sintomatología se va prolongando. Hay que tener en cuenta los signos de sequedad en la boca, sed excesiva o escasas ganas de orinar, ya que pueden estar indicando deshidratación.

Otros síntomas de alerta que requieren atención médica inmediata incluyen fiebres muy altas, sangre o mucosidad en la diarrea, sangre en los vómitos y dolor abdominal intenso.

Tratamiento y manejo

La gastroenteritis normalmente no necesita ningún tipo de atención médica y es una patología que en la mayoría de los casos se cura sola. Sin embargo, en el caso de que los síntomas empeoran o hayan complicaciones es necesario acudir inmediatamente al médico para recibir tratamiento.

Además los bebés, los niños, los ancianos y las personas con enfermedades graves requieren atención especial a este tipo de patología.

Asimismo, existen algunos medicamentos como el Pepto Bismol que pueden aliviar los síntomas más rápidamente. Estos medicamentos modifican la capacidad del intestino para moverse y absorber toxinas y alterar la flora intestinal.

Si este tipo de fármacos resultan ineficaces, se suelen recetar medicamentos antidiarreicos más potentes como el motofen o el lomotil. De la misma manera, si en el diagnóstico se detectan bacterias o parásitos se recetarán antibióticos.

Dietas y remedios alternativos

Los síntomas de la gastroenteritis no aguda pueden aliviarse con ajustes en la dieta y otro tipo de recomendaciones como mantenerse hidratado y nutrido todo el tiempo. La cafeína debe evitarse porque aumenta la producción de orina.

Se recomienda una dieta blanda tolerable para el sistema gastrointestinal, que se encuentra sensible. Los alimentos que se incluyen en esta dieta son el arroz cocido (sin ningún tipo de condimento), los plátanos, el puré de manzana y el pan tostado. Deben evitarse alimentos grasos o con mucho azúcar. Estas recomendaciones se basan en la experiencia clínica y los ensayos controlados, pero no son universalmente aceptadas.

La deshidratación mínima a moderada se trata con soluciones de rehidratación oral que contienen glucosa y electrolitos. Estas soluciones están disponibles comercialmente bajo nombres como Naturalyte, Pedialyte, Infalyte y Rehydralyte. Si la rehidratación oral falla o se produce una deshidratación grave, se requiere tratamiento médico en forma de terapia intravenosa. Una vez que se logra la hidratación normal, el paciente puede regresar a una dieta regular.

También pueden utilizarse remedios herbales. Una infusión de reina de los prados (Filipendula ulmaria) puede ser efectiva para reducir las náuseas y la acidez estomacal. Una vez que se alivian los peores síntomas, el olmo resbaladizo (Ulmus fulva) puede ayudar a calmar el tracto digestivo.

Los probióticos, bacterias beneficiosas para la salud, se recomiendan durante la fase de recuperación de la gastroenteritis. Específicamente, se dice que los cultivos vivos de Lactobacillus acidophilus son efectivos para calmar el tracto digestivo y devolver la flora intestinal a la normalidad.

Referencias bibliográficas:

  • DuPont, H. L. (2003). Diarrheal Diseases (Acute). In K. F. Kiple (Ed.), Cambridge Historical Dictionary of Disease (pp. 92-94). Cambridge, UK: Cambridge University Press.

  • Gastroenteritis. (2003). In B. W. Lerner & K. L. Lerner (Eds.), World of Microbiology and Immunology (Vol. 1, p. 236). Detroit: Gale.

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