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Infección: definición, 7 tipos comunes y prevención

Las infecciones de orina, las respiratorias y las vaginales son algunos de los tipos más comunes.

 

Hay diferentes tipos de infecciones que pueden variar en función del tejido al que afectan y la variedad de patógeno que las causa. Algunas infecciones pueden conducir a un deterioro crónico e incluso a la muerte.

En este artículo explicaremos la definición de infección, 4 tipos de infección conocidas y cómo podemos prevenirlas.

Infección: definición del término

Una infección es definida como una condición en la que virus, bacterias, hongos o parásitos entran en el cuerpo y causan un estado de enfermedad o afectación. Tales invasores se llaman patógenos. Dañan las células del cuerpo adhiriéndose y lesionando las paredes de las células, liberando sustancias tóxicas o causando reacciones alérgicas.

Los patógenos están en todas partes en el entorno diario de una persona. Pueden entrar en nuestro cuerpo a través de la respiración, la comida o el agua, el contacto sexual, las heridas abiertas o el contacto con objetos contaminados.

Una vez acceden al cuerpo, los patógenos se reproducen. La mayoría de agentes patógenos se pueden controlar antes de que sean capaces de multiplicarse.

7 tipos de infecciones comunes (y sus síntomas)

Las infecciones son causadas por patógenos que invaden los tejidos del cuerpo y comienzan a multiplicarse. Dolores de cabeza, dolores musculares, fiebre, escalofríos y fatiga son síntomas comunes de las infecciones, pero todos estos varían en función del tipo de infección que se produzca.

A continuación explicaremos las características de 7 tipos de infecciones muy comunes. Algunas de ellas se distinguen por la parte del organismo a la que afectan (como el tracto respiratorio), mientras que otras tienen que ver con la duración, con la gravedad de la infección o con sus causas.

1. Infecciones crónicas

Las infecciones crónicas pueden desarrollarse si el cuerpo tiene un control limitado sobre un patógeno determinado. Si el cuerpo no puede mantener en equilibrio a los patógenos pueden producirse enfermedades graves e incluso la muerte.

2. Infección urinaria

La infección de orina causa normalmente uretritis, una inflamación de la uretra. Además de la uretra, el tracto urinario está compuesto por la vejiga, los uréteres y los riñones.

La inflamación puede moverse hacia arriba en la uretra, causando cistitis en la vejiga o nefritis en los riñones. Colectivamente, estas afecciones se llaman infecciones del tracto urinario o ITU.

Los síntomas principales son el aumento de la frecuencia y la urgencia de orinar, dolor al orinar, sangre, pus u otra secreción en la orina, mal olor de orina y picazón vaginal.

3. Infección genital

La palabra “tricomoniasis” se refiere a una infección del tracto genital. Es causada por un protozoo (trichomonas vaginalis) que se transmite a través del contacto sexual.

La tricomoniasis es principalmente una infección de las vías vaginal y urinaria de la mujer. Los hombres pueden portar el organismo sin saberlo, ya que la infección en los varones puede causar síntomas leves o nulos.

En las mujeres los síntomas incluyen un olor vaginal desagradable y una secreción amarilla abundante y espumosa de la vagina. El área genital (vulva) a menudo provoca una intensa comezón y con frecuencia hay dolor al orinar o con las relaciones sexuales.

En los hombres generalmente no hay ningún síntoma. Ocasionalmente un hombre notará una pequeña cantidad de secreción amarillenta de su pene, generalmente a primera hora de la mañana. Puede haber alguna leve incomodidad al orinar.

4. Infección respiratoria

Las infecciones respiratorias agudas se producen en cualquier región del tracto respiratorio, alcanzando desde las vías aéreas superiores o altas, como las narinas, la garganta o los senos paranasales, hasta las vías aéreas inferiores o bajas como bronquios y pulmones.

Los síntomas de este tipo de infecciones incluyen tos, estornudos, dolor de garganta, congestión, fiebre, bronquitis y secreción nasal.

5. Infección en la piel

Las infecciones de la piel pueden ser causadas por bacterias (celulitis e impétigo), virus (culebrilla, herpes y verrugas), hongos (pie de atleta o infecciones por cándida) o parásitos (sarna o piojos).

Se caracterizan normalmente por síntomas como erupciones, llagas, picazón, ampollas, enrojecimiento, hinchazón, sensibilidad y dolor.

6. Infecciones nosocomiales

Una infección nosocomial es una infección que se desarrolla en un paciente durante la hospitalización. De modo más específico, se define como una infección que se produce al menos en las 48-72h después de la admisión, por lo que se excluyen las infecciones que se pueden incubar en el ingreso.

Los tipos de infección nosocomial más frecuentes son la infección del tracto urinario, la infección de la herida quirúrgica, la neumonía y la infección del torrente sanguíneo.

7. Sepsis

La sepsis es una enfermedad grave en la que los patógenos se diseminan y circulan por todo el cuerpo a través del torrente sanguíneo. Este tipo de infección afecta a todo el cuerpo y puede provocar la muerte si no se trata de forma adecuada.

¿Cómo se pueden prevenir?

Varias vacunas están disponibles para prevenir infecciones importantes. Estas vacunas están hechas de partes desactivadas de virus o bacterias que confieren inmunidad futura a la infección por estos patógenos.

Las vacunas para las paperas, el sarampión, la varicela, el tétanos, la hepatitis, la difteria, la tos ferina y la neumonía están ampliamente disponibles.

De la misma manera, existen algunas recomendaciones que se pueden seguir en casa para la prevención de las infecciones. A continuación se exponen algunas de ellas.

  • Mantener una higiene corporal diaria y constante

  • Procurar tener la comida y los utensilios de preparación limpios

  • Refrigerar adecuadamente la carne, el marisco y los productos lácteos

  • Limpiar y desinfectar las heridas para evitar una mayor infección

  • Procurar dormir las horas adecuadas de sueño

  • Realizar ejercicios de relajación y reducción del estrés semanal o diariamente

  • Seguir una dieta saludable (baja en azúcar, sal y grasas saturadas)

  • Dejar de fumar

  • Hacer ejercicio físico regularmente

Referencias bibliográficas:

  • Rastegari, E. C. (2002). Perinatal Infection. In K. Krapp (Ed.), The Gale Encyclopedia of Nursing and Allied Health (Vol. 4, pp. 1863-1869). Detroit: Gale.

  • Monto, A. (2002). Acute Respiratory Diseases. In L. Breslow (Ed.), Encyclopedia of Public Health (Vol. 1, pp. 16-19). New York: Macmillan Reference USA.

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