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Ladillas: qué son, síntomas, formas de contagio y tratamiento

La principal vía de contagio de las ladillas son las relaciones sexuales, aunque estas sean con preservativo.
La principal vía de contagio de las ladillas son las relaciones sexuales. 

 

Cuando pensamos en una enfermedad de transmisión sexual (ETS), solemos realizar asociaciones con afecciones provocadas por virus, bacterias y hongos que se transfieren a nuestro cuerpo mediante el intercambio de fluidos y que, además, podemos evitar con el uso de preservativos o métodos de barrera.

Sin embargo, existen otras infecciones provocadas por otro tipo de agentes infecciosos. Este es el caso concreto de las ladillas, una infección provocada por unos diminutos insectos que se alimentan de la sangre humana. A lo largo de este artículo, descubriremos qué son las ladillas, así como sus síntomas, causas y tratamientos.

¿Qué son las ladillas?

Las ladillas son unos diminutos insectos ectoparásitos que se alimentan exclusivamente de sangre y que, generalmente, se encuentran en área genital de la persona contagiada, concretamente en el vello púbico.

Aunque, a diferencia de otros insectos parásitos como los piojos, estos insectos no pueden saltar, también pueden alojarse en otras zonas del cuerpo de la persona que estés recubiertas de vello grueso y áspero, como las pestañas, las cejas o la barba y bigote.

Habitualmente, la principal vía de contagio de las ladillas son las relaciones sexuales. Sin embargo, es posible contagiarse mediante abrazos e, incluso, besos. Además, aunque no es lo habitual, una persona también puede contagiarse al compartir ropa, toallas o ropa de cama con una persona infectadas.

Cualquier persona es susceptible de ser contagiada, incluso los niños, al compartir toallas o armarios con personas infectadas. En el caso de los niños, las suelen afectar a cejas y pestañas, dando lugar a posibles infecciones.

No obstante, son bastante más comunes en adolescentes y adultos sexualmente activos, por lo que son consideradas como una infección de transmisión sexual (ITS), siendo una de las más contagiosas.

Como se menciona anteriormente, las ladillas se alimentan de sangre, y su mordedura puede causar una sensación de picor muy intensa y sumamente molesta. El tratamiento para eliminarlas se suele incluir la aplicación de cremas y lociones que acaban con la vida de estos insectos y de los posibles huevos que pongan.

Se estima que, en la actualidad, la prevalencia mundial de las ladillas está alrededor del 2% de la población humana. Sin embargo, estas cifras no resultan del todo fiables ya que en muchos países, no se consideran una enfermedad notificable o, incluso, puede llegar a ser deshonrosa, por lo que muchos casos son tratados de manera encubierta y no notificados por los médicos.

Finalmente, los estudios sugieren que la incidencia de los contagios por ladillas ha disminuido considerablemente debido a un aumento en el número de personas que deciden eliminar su vello púbico.

Compartir toallas o sábanas con una persona con ladillas aumenta el riesgo de contagio. 

¿Qué síntomas provocan?

La presencia de ladillas puede no ser detectada hasta pasados entre 5 días y 3 semanas desde el primer contacto con ellas. Llegados a este momento, el picor y la irritación de la piel suelen ser los primeros y principales síntomas del contagio.

El picor, que se tiende a experimentar en la región púbica, no es debido a la mordedura de la ladilla per se, sino porque esta desencadena una reacción alérgica a la saliva y las heces de este diminuto insecto. Al igual que ocurre con la picadura de otros muchos insectos, la sensación de picazón suele aumentar durante la noche.

En un primer momento pueden aparecer manchas rojas y pequeñas lesiones en la piel, similares a unas protuberancias de tono rojizo, que pueden aumentar de tamaño o agravarse si la persona se rasca.

Además, otro de los síntomas de las ladillas implica la aparición pequeñas manchas azuladas que se hacen visibles en zonas como los muslos o el abdomen. Otras partes del cuerpo, como el estómago, el tórax, el bigote o la barba, también pueden mostrar algunos de estos síntomas.

Causas y forma de contagio

Las ladillas se transmiten, generalmente, a través del contacto íntimo y las relaciones sexuales, aunque también es posible ser contagiado al usar mantas, toallas, sábanas o ropa de una persona infectada

Cuando son adultas ponen sus huevos en el tallo del cabello, cerca de la piel. Estos huevos, conocidos como liendres, crecen y se desarrollan a los 7 días de haber sido puestos. Es entonces cuando comienzan a alimentarse de la sangre de su huésped. En este caso de la persona.

Asimismo, las ladillas pueden llegar a sobrevivir sin su suministro de alimento durante uno o dos días y no suelen desprenderse de la persona hasta que no estén muertos.

Tal y como se especifica anteriormente, se necesita un contacto corporal cercano con una persona infectada para poder ser contagiado, ya que estos insectos no son capaces de saltar o volar pero sí de arrastrarse de un cabello a otro.

Entras las vías más comunes de transmisión se encuentran:

  • Cualquier tipo de actividad sexual

  • Contacto físico no sexual, como abrazarse o besarse, aunque estas posibilidades son bastante menos comunes.

  • Compartir toallas, ropa de cama u otros artículos personales.

A pesar de que las ladillas son consideradas como una infección de transmisión sexual (ITS), la utilización de preservativo no protege ante la posibilidad de ser contagiado, de ahí la importancia de conocer los síntomas para poder detectarlos de manera temprana y recurrir a un tratamiento adecuado.

La utilización de preservativos no impide el contagio de ladillas. 

¿Existe un tratamiento?

Aunque sus síntomas pueden ser muy molestos, las ladillas no suelen acarrear complicaciones muy graves y pueden ser fácilmente tratadas y eliminadas con cremas, lociones o champús de venta libre, los cuales se pueden adquirir en una farmacia sin necesidad de receta médica.

La mayoría de los tratamientos se administran o aplican una vez y luego, nuevamente, a los 7 días si se observa que las ladillas persisten o no se han eliminado por completo. No obstante, cada tratamiento posee unas pautas de administración propias, por lo que es recomendable seguir las instrucciones del médico o farmacéutico al pie de la letra.

Una persona con ladillas deberá evitar el contacto físico cercano o íntimo con otras personas hasta que la infección haya desaparecido por completo. Además, debido a la facilidad de contagio, cualquier persona que haya estado en contacto cercano con la persona infectada deberá recibir también tratamiento.

Se ha observado que algunos de estos parásitos han desarrollado cierta resistencia a algunos medicamentos. Si los fármacos sin prescripción médica no funcionan, la persona deberá de acudir a la consulta del médico para que este le recete una alternativa más eficaz.

Los fármacos más utilizados para el tratamiento médico de las ladillas son la ivermectina y el malatión, ambas en forma de loción.

Referencias bibliográficas

  • Nuttall, G. H. F. (1918). The biology of Phthirus pubis. Parasitology, 10:383–405.

  • Anderson, A. L. & Chaney, E. (2009). Pubic lice (Pthirus pubis): history, biology and treatment vs. knowledge and beliefs of US college students. International Journal of Environmental Research and Public Health, 6(2): 592–600.
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