Viviendo La Salud

Telegram : +34 639 048 422

E-Mail: viviendolasalud@oblivionmedia.net

Lumbalgia (dolor lumbar): qué es, causas, síntomas y tratamiento

El dolor lumbar se trata mediante una combinación de actividad física y otros tipos de terapia.

 

El dolor en la región lumbar, conocido como lumbalgia, es un padecimiento cuya frecuencia continúa aumentando alrededor del mundo. De hecho, es una de las causas más frecuentes de incapacidad laboral en los países industrializados, por lo que este trastorno se sigue estudiando.

En este artículo vamos a explicar qué es la lumbalgia, cuáles son sus síntomas y qué tratamientos hay para curarla, incluyendo ejercicios físicos y también intervenciones psicológicas. Igualmente veremos qué tipos de lumbalgia existen, cuál es su duración y cómo podemos detectarla.

¿Qué es la lumbalgia (dolor lumbar)?

La lumbalgia es un dolor que se presenta en la región baja de la columna vertebral, casi siempre generado por una alteración mecánica de las estructuras vertebrales por sobreutilización, por deformidad o por microtraumatismos.

Más específicamente se trata de dolor entre la última costilla y la zona del glúteo, que puede extenderse hasta las extremidades inferiores, cuya causa puede ser por golpe directo, por alteraciones mecánicas, por alteraciones viscerales o por tensión muscular derivada de las actividades diarias.

En ocasiones el origen de la lumbalgia está claramente identificado, pero en muchos casos no se conoce la causa específica del dolor lumbar. De hecho se estima que solo en aproximadamente el 20% de los casos se alcanza un diagnóstico causal completamente certero.

En general se espera que el dolor de la lumbalgia se reduzca por sí solo en un tiempo determinado, pero en algunos casos podría ser indicador o precursor de una enfermedad de gravedad.

Por lo anterior es importante acudir a una revisión médica, sobre todo si se presentan síntomas como fiebre y escalofríos, pérdida de peso inexplicable, sensación de debilidad en las extremidades bajas, incontinencia intestinal y dolores abdominales.

¿A quién puede afectar?

Actualmente la lumbalgia se considera un problema de salud importante porque tiene una prevalencia aproximada del 70%, sobre todo en los países más industrializados. Es una de las principales causas de discapacidad en personas con menos de 45 años y una de las patologías musculoesqueléticas más comunes en mayores de 65.

No obstante, es un padecimiento que puede presentarse desde la infancia o la adolescencia y cuya gravedad puede aumentar de manera gradual. Lo bueno es que ya existen distintos programas diseñados para su prevención que incluyen ejercicios para favorecer la postura.

Finalmente, es muy común que se presente lumbalgia durante el embarazo. Para prevenirla se recomienda mantener una higiene postural adecuada, y para tratarla se utilizan métodos que evitan la farmacología, por ejemplo la fisioterapia, ejercicios físicos en el agua o la acupuntura, así como terapias de relajación.

Tipos de lumbalgia y sus características principales

Hay muchas formas de experimentar el dolor; puede ser agudo, constante, intermitente, leve, severo...  Del mismo modo, hay muchas formas de clasificar la lumbalgia. Suelen considerarse las causas, el lugar donde el dolor se presenta, el tiempo que éste dura y las sensaciones específicas.

Así, por ejemplo, puede haber lumbalgia postraumática (si ocurre luego de un accidente), congénita (si se genera por alguna cuestión relacionada con el periodo de gestación) o mecánica (si empeora con actividades o posiciones específicas).

En este artículo tomaremos en cuenta los tres tipos de lumbalgia según su duración: agudas, subagudas y crónicas.

1. Lumbalgias agudas

La categoría diagnóstica “lumbalgia aguda” se emplea en los casos en que el dolor dura entre una semana y un mes.

2. Lumbalgias subagudas

Suelen durar entre cuatro y doce semanas, pero también se pueden diagnosticar a partir de la semana número siete.

3. Lumbalgias crónicas

Las lumbalgias crónicas son las que se prolongan durante más de tres meses, aunque según el especialista y otros síntomas asociados pueden diagnosticarse desde la séptima semana.

Por otro lado, la lumbalgia se diagnostica  a través de revisiones médicas que ayuden a medir la intensidad del dolor, el grado de incapacidad física, la calidad de vida y el estado general de salud.

Algunas de las escalas que se utilizan comúnmente son el Roland Morris Questionnaire para la incapacidad física y la escala SF-36 para la calidad de vida o el estado de salud en general.

Tratamientos recomendados para el dolor lumbar

La lumbalgia representa no solo un problema de salud sino que también lo es desde un punto de vista social y económico. Sus causas y especificidades varían mucho según cada caso; por esta razón el tratamiento del dolor lumbar es multidimensional.

Esto significa que incluye varios remedios que en conjunto tienen resultados muy favorables. Por ejemplo, realizar ejercicio, cambiar las condiciones laborales, acudir a terapia psicológica o tomar algunos medicamentos.

Realizar actividad física

Al contrario de lo que podríamos pensar, no se recomienda estar en reposo por mucho tiempo porque esto puede atrofiar la musculatura de la espalda. El reposo debe mantenerse sólo durante dos o tres días. De hecho, realizar ejercicio físico constante es muy eficaz para prevenir la lumbalgia y reducir los dolores asociados.

La terapia de ejercicios debe elegirse con cuidado, sobre todo en el caso de lumbalgia crónica, porque las personas suelen perder tono muscular, flexibilidad e incluso capacidad cardiovascular. Es decir, no cualquier ejercicio es indicado para todos los casos y es importante conseguir la supervisión de un especialista.

Algunos ejercicios recomendados, sobre todo en el caso de lumbalgia en el embarazo, son los ejercicios realizados en el medio acuático, la acupuntura, realizar estiramientos diariamente y tomar masajes que favorezcan la flexibilidad y la relajación muscular.

Modificar el estilo de vida

Otro tratamiento preventivo importante es realizar cambios en el estilo de vida, por ejemplo modificar las condiciones laborales que impliquen posturas incómodas o riesgos para la columna, es decir, tendríamos que procurar la salud ocupacional.

En otras palabras, es importante tomar medidas que favorezcan las condiciones en las que se ejerce la actividad laboral, de manera que la lumbalgia puede prevenirse no solo individualmente sino a gran escala.

Tratamiento psicológico

Sobre todo cuando se ha descartado una causa orgánica de la lumbalgia suelen utilizarse tratamientos psicológicos que ayuden a controlar la sensación de dolor y manejar con más recursos las situaciones estresantes del día a día.

Por ejemplo se utilizan terapias cognitivo-conductuales, técnicas de relajación y exposición gradual a las situaciones de la vida diaria que están asociadas con el dolor muscular.

Terapia farmacológica y médica

Así mismo pueden utilizarse fármacos antiinflamatorios no esteroideos (AINEs) combinados con antiinflamatorios de acción prolongada para aliviar la molestia muscular. No es muy común pero en algunos casos puede sugerirse una cirugía.

  • 5 alternativas naturales al ibuprofeno para combatir el dolor y otros síntomas

https://viviendolasalud.com/medicamentos/alternativas-naturales-ibuprofeno

Referencias bibliográficas:

  • Ben-Yshay, A. (2015). Dolor de espalda axial: el tipo de lumbalgia más común. SPINE-health. Recuperado 7 de marzo de 2018. Disponible en https://www.spine-health.com/espanol/lumbalgia/dolor-de-espalda-axial-el-tipo-de-lumbalgia-mas-comun

  • Gallo-Padilla, D., Gallo-Padilla, C., Gallo-Vallejo, F. J. et al. (2016). Lumbalgia durante el embarazo. Abordaje multidisciplinar. SEMERGEN-Medicina de Familia, 42(4): 59-64.

  • Garro, K. (2012). Lumbalgias. Medicina Legal de Costa Rica, 29(2): 104-109.

  • Cardoso, C. & Gómez, A. (2008). Lumbalgia. Prevalencia y programas preventivos en la infancia y la adolescencia. Revista Iberoamericana de Fisioterapia y Kinesiología. 11(1): 32-48.

  • Pérez-Guisado, J. (2006). Lumbalgia y ejercicio físico. Revista Internacional de Medicina y Ciencias de la Actividad Física y el Deporte. 6(24): 230-247.

  • Vargas, A. L. & Rodríguez, A. (2008). Frecuencia de uso de escalas de dolor, incapacidad física y calidad de vida en el estudio de lumbalgia con intervenciones fisioterápicas. Fisioterapia Revista de la Asociación Española de Fisioterapeutas. 30(4): 204-208.

  • Valle, M. & Olivé, A. (2010). Signos de alarma de la lumbalgia. Seminarios de la fundación Española de Reumatología. 11(1): 24-27.

Comentarios