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Neumotórax (espontáneo y a tensión): síntomas, causas y tratamiento

Los síntomas de un neumotórax pueden incluyen dolor en el pecho, dificultades para respirar o coloración azulada de la piel.
En un neumotórax se produce una acumulación anormal de aire en el espacio pleural. 

 

En el año 1803, el médico francés Jean Marc Gaspard observó una serie de síntomas pulmonares en algunos pacientes de tuberculosis y lo describió con el concepto neumotórax. En los años posteriores se descubrió que no era una afección solamente relacionada con la tuberculosis, sino que podía estar causada por todo tipo de factores.

Esta afección pulmonar es considerablemente más común en hombres que en mujeres (hasta seis veces más), pero ¿en qué consiste exactamente?. A lo largo de este artículo describiremos qué es un neumotórax, así como sus síntomas, causas y tratamiento.

¿Qué es un neumotórax?

Un neumotórax es una afección pulmonar en la que se produce una acumulación anormal de aire en el espacio pleural, entre el pulmón y la pared torácica. Los síntomas de un neumotórax espontáneo suelen incluir una aparición repentina de dolor agudo en pecho, en un solo lado, acompañado de dificultad para respirar.

Además, en un pequeño número de casos, la cantidad de aire en el tórax aumenta al formarse una válvula unidireccional debido a un área de tejido dañado, esto se conoce como neumotórax a tensión y, a menos que sea revertido por un tratamiento rápido y efectivo, puede causar la muerte.

Podemos distinguir entre dos variedades diferentes según la causa de este: neumotórax traumático y no traumático. Además, la variedad no traumática se puede dividir en primaria y secundaria. Se considera primario cuando este ocurre sin una causa aparente significativa; mientras que el secundario ocurre en presencia de otra enfermedad pulmonar preexistente.

La detección y diagnóstico de un neumotórax no puede realizarse mediante un simple exámen físico. Sin embargo, la utilización de pruebas de diagnóstico mediante imagen, como radiografías, tomografía axial computerizada (TAC) o una ecografía, pueden confirmar su presencia.

Un neumotórax espontáneo leve puede resolverse solo, sin necesidad de tratamiento, requiriendo solamente un monitorio por parte del personal médico. Esta opción resulta la más apropiada en aquellas personas que no padecen una enfermedad pulmonar subyacente. Es decir, en casos de que sea una afección primaria.

No obstante, si la afección es de mayor gravedad, o si la persona experimenta dificultades para respirar o un colapso pulmonar, el aire puede eliminarse mediante la utilización de una jeringuilla específica o con un tubo torácico conectado a un sistema de válvula. En ciertas ocasiones, puede ser necesario recurrir a la cirugía; conocidas como pleurodesis o pleurectomía (inducción de capas de pleura o extirpación de las membranas pleurales, respectivamente).

¿Qué síntomas manifiesta?

Habitualmente, el inicio de los síntomas de un neumotórax espontáneo suelen aparecer cuando la persona se encuentra en reposo, siendo un ataque repentino de dolor en el pecho el primer síntoma que desencadena la alarma.

Asimismo, puede incluir los siguientes síntomas:

  • Dolor constante en el pecho

  • Dificultades para respirar o disnea

  • Ataques repentinos de sudor frío

  • Sensación de opresión en el pecho

  • Cianosis o coloración azulada de la piel

  • Aumento grave de la frecuencia cardiaca o taquicardia severa

La utilización de pruebas de diagnóstico mediante imagen, como la tomografía axial computerizada (TAC) pueden confirmar un neumotórax. 

Tipos de neumotórax y sus causas

Tal y como se menciona en el punto anterior, los dos tipos básicos son el traumático y el no traumático. Cualquiera de los dos tipos puede provocar un neumotórax a tensión si el aire que rodea al pulmón aumenta la presión en este.

Neumotórax traumático

La primera variedad, la traumática, ocurre después de que se haya producido algún tipo de trauma o lesión en el tórax o la pared pulmonar. El traumatismo puede dañar las estructuras del tórax y hacer que el aire se filtre hacia el espacio pleural.

Algunas de las situaciones que pueden causar un neumotórax traumático pueden incluir el traumatismo por costillas rotas debido a un accidente de coche, golpes fuertes en el pecho a causa de deportes de contacto, heridas de arma en el tórax, procedimiento médicos que pueden causar daños en el pulmón (colocación de una vía central o una biopsia de pulmón) o los cambios de presión bruscos.

Debido a su gravedad, resulta de vital importancia llevar a cabo una intervención rápida del neumotórax traumático. A menudo, los síntomas suelen ser más intensos y graves y pueden contribuir a complicaciones potencialmente mortales como un paro cardíaco.

Neumotórax no traumático

En el caso del no traumático o espontáneo, este ocurre de manera repentina. Asimismo, existen dos subcategorías que definen los neumotórax espontáneos: el primario y el secundario.

El espontáneo primario aparece en personas anteriormente sanas, sobre todo en hombres jóvenes altos y delgados.

Por otra parte, el neumotórax secundario suele estar asociado a otra enfermedad pulmonar subyacente. Las principales enfermedades que pueden aumentar el riesgo de que aparezca es afección incluyen:

  • Cáncer de pulmón

  • Enfermedad pulmonar obstructiva crónica (enfisema o bronquitis crónica)

  • Fibrosis quística

  • Infección pulmonar aguda o crónica (tuberculosis o neumonía)

  • Asma

Además, existe un subtipo de neumotórax espontáneo muy poco frecuente conocido como hemoneumotórax espontáneo. Esta rara variedad ocurre cuando la sangre y el aire llenan la cavidad pleural sin que se haya dado ningún traumatismo reciente i historial de enfermedad pulmonar.

En los casos neumotórax grave puede ser necesario recurrir a la cirugía para cerrar la fuga de aire. 

¿Existe un tratamiento?

En el tratamiento del neumotórax, el objetivo es aliviar la presión existente en el pulmón, lo que permite que este vuelva a expandirse. No obstante, según la causa real que se encuentre a la base de esta afección, un segundo objetivo puede ser prevenir que este vuelva a ocurrir.

La elección de uno de los diferentes métodos que existen para lograr estos objetivos, dependerá de la gravedad del colapso pulmonar y del estado general de salud de la persona.

Observación

Si solamente se colapsa una pequeña porción del pulmón, puede que solamente sea necesario recurrir a la monitorización de la afección mediante unas radiografías del tórax, hasta que el exceso de aire se absorba por completo y el pulmón se haya expandido de nuevo.

Habitualmente, esto suele tardar entre una y dos semanas, pero la administración de oxígeno suplementario puede acelerar el proceso de absorción.

Aguja o tubo torácico

En el caso de que se haya colapsado un área más grande del pulmón, es probable que se requiera la utilización de una aguja o tubo torácico para eliminar el exceso de aire.

Durante este procedimiento, la aguja o tubo se inserta entre las costillas, en el espacio lleno de aire que está ejerciendo presión sobre el pulmón colapsado. Con la aguja, se coloca una jeringa para que el médico pueda extraer el exceso de aire, al igual que se usa una jeringa para extraer sangre de una vena.

Finalmente, se puede conectar un tubo de tórax a un dispositivo de succión que extrae continuamente el aire de la cavidad torácica.

Cirugía

Cuando la aguja o tubo torácico no resultan efectivos, puede ser necesario realizar un cirugía para cerrar la fuga de aire. En la mayoría de los casos, la cirugía se puede realizar a través de pequeñas incisiones, utilizando una pequeña cámara de fibra óptica mediante la cual buscará la ampolla con fugas y la cerrará.

Referencias bibliográficas

  • Noppen, M. & De Keukeleire, T. (2008). Pneumothorax. Respiration, 76(2): 121–127.

  • Bintcliffe, O. & Maskell, N. (2014). Spontaneous pneumothorax. BMJ, 348: 2928.

  • Tschopp, J. M., Rami-Porta, R., Noppen, M. & Astoul, P. (2006). Management of spontaneous pneumothorax: state of the art. European Respiratory Journal, 28(3): 637–650.

 

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