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La obesidad es una enfermedad contagiosa, según la ciencia

La obesidad es una enfermedad contagiosa desde un punto de vista social, según sugiere la ciencia.

 

La Organización Mundial de la Salud define el sobrepeso y la obesidad como una acumulación excesiva de grasa que puede resultar perjudicial para la salud. Ambos son factores de riesgo de numerosas enfermedades crónicas como la diabetes mellitus, las enfermedades cardiovasculares y diversos tipos de cáncer.

El desarrollo de obesidad y sobrepeso está relacionado especialmente con zonas urbanas, por lo que anteriormente se encontraban en mayor medida en los países desarrollados. No obstante, es un problema que se ha extendido a los países con ingresos bajos y medios.

¿En qué lugar es más frecuente la obesidad?

Se estima que hay alrededor de 700 millones de personas con obesidad en todo el mundo, mientras que son más de 800 millones las que tienen desnutrición. Ante esto, la obesidad y el sobrepeso han pasado a ser considerados como un problema de salud pública y también un motivo de investigación científica.

Estados Unidos, uno de los países más ricos del mundo, es también uno de los que mantiene los índices más altos de obesidad tanto en adultos como en niños.

El Centro de Control de las Enfermedades de este país ha calculado que aproximadamente el 40% de la población estadounidense tiene obesidad. Además, resulta alarmante el hecho de que estas cifras han aumentado entre el 15% y el 32% en los últimos 30 años.

Respuestas de la ciencia a este problema de salud

Un estudio publicado en la revista JAMA Pediatrics en enero del 2018 indica que estar expuestos a comunidades donde las personas tienen índices de masa corporal altos aumenta el riesgo a desarrollar obesidad y sobrepeso tanto en adultos como niños.

Esta investigación la realizaron Ashlesha Datar, de Centro de Investigación Económica y Social de la Universidad del Sur de California, y Nancy Nicosa, de la Corporación RAND de Boston, Massachusetts.

En principio, la hipótesis podría ser explicada por el desarrollo o la modificación de hábitos relacionados con la alimentación y la actividad física, cosas que naturalmente ocurren cuando nos relacionamos con personas hacia las que sentimos cierta simpatía o afinidad.

Sujetos de la investigación: ¿quiénes participaron?

No obstante, el estudio analizó familias que viven en bases militares porque en este contexto las familias se agrupan al azar, es decir, los miembros no pueden decidir por afinidad con quién convivirán y con quién no.

Esto podría indicar una menor probabilidad de adoptar los hábitos de los demás, precisamente porque se supone que estas relaciones interpersonales tienen menor proximidad en esas circunstancias. En total participaron 1518 familias que vivían en 12 bases militares ubicadas en distintos condados de Estados Unidos.

El estudio consideró también la edad, el género, los ingresos, el rango militar y el origen étnico: participaron 1344 adultos (56% eran padres) y 111 niños, de los cuales el 52% eran varones y el 48% de sexo femenino. En cuanto a la etnia, el 40% de las participantes eran personas caucásicas, el 22% afrodescendientes, el 24% hispanas y el 14% de etnias distintas.

El lugar de residencia: una variable importante

Los niveles de obesidad que se tomaron en cuenta fueron los de la localidad específica donde residía la familia. Es decir, se examinaron bases militares ubicadas en zonas con índices altos de obesidad, así como bases militares que se encuentran en condados con índices más bajos.

De igual forma se consideró como variable importante si las familias que vivían dentro de la base militar o fuera de ella, pero en los límites próximos.

Para medir el grado de exposición al ambiente se consideró el tiempo que las personas llevaban viviendo en la base militar o en la periferia, mientras que para recopilar los datos se utilizaron autoinformes y mediciones antropométricas, es decir, la talla, el peso o el índice de masa corporal (IMC).

La obesidad y el sobrepeso se contagian socialmente

Los resultados indicaron que existe una mayor probabilidad de desarrollar obesidad y sobrepeso tanto en los padres como en los hijos que vivían en los condados donde el IMC era más elevado.

Estos resultados persistían tiempo después, cuando se permitió a las familias que se reunieran por afinidad pero en los mismos condados. Además se encontró que los adolescentes miembros de familias que vivían en la zona periférica de la base militar tenían mayor probabilidad de desarrollar sobrepeso.

La conclusión es que la exposición a poblaciones con mayores tasa de obesidad se asocia con un incremento del índice de masa corporal, es decir, con mayores probabilidades de desarrollar sobrepeso u obesidad tanto en padres e hijos. Por esta razón el estudio sugiere que hay un “contagio social” de la obesidad.

Ya en 2007, otro estudio realizado también en Estados Unidos y publicado por la revista New England Journal of Medicine indicó que cuando una persona sube de peso es muy probable que las personas que son cercanas a ella (los padres, los hijos, los amigos, la pareja...) aumenten su peso también.

En este otro estudio, que fue dirigido por Nicholas A. Christakis y James H. Fowler, se analizaron 12000 casos entre los años 1971 y 2003. Sus resultados también indican que la obesidad y el sobrepeso de una persona puede influir directamente en aquellas con las que se vincula.

Referencias bibliográficas:

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