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Pericarditis (aguda, constrictiva): síntomas, causas y tratamiento

Los pacientes con pericarditis aguda suelen presentar un dolor sordo que comienza en el pecho.
La pericarditis puede progresar a derrame pericárdico y eventualmente a taponamiento cardíaco. | Wikimedia Commons

 

La pericarditis es una patología cardíaca que puede recurrir hasta en un tercio de los pacientes que presentan la forma idiopática o vírica, que suele ser el tipo más común de esta enfermedad. Asimismo e independientemente del tipo de agente causante (bacteria, virus, hongos, etc.), la pericarditis puede manifestarse de forma aguda, constrictiva o en forma de un taponamiento cardíaco.

En este artículo hablaremos sobre qué es la pericarditis y cuáles suelen ser sus causas. Además, también explicaremos en profundidad las diferentes formas o tipos de pericarditis, qué síntomas principales presentan y cuál o cuáles son los tratamientos más indicados para conseguir la recuperación en esta enfermedad.

¿Qué es la pericarditis?

La pericarditis consiste en una inflamación de las dos capas que recubren la membrana que rodea el corazón -similares a un saco. Este saco contiene una pequeña cantidad de líquido, cuya función es amortiguar y lubricar el músculo cardíaco a medida que se expande y se contrae. Cuando el pericardio se infecta o se inflama, suele provocarse una pericarditis.

Esta enfermedad suele manifestarse con mayor probabilidad en personas de entre 20 y 30 años de edad que hayan sufrido previamente una infección respiratoria reciente. Asimismo, se conoce que 1 de cada 4 personas que ya hayan padecido esta afección, volverá a tenerla; aunque después de los dos años estas recaídas suelen ser menos frecuentes.

¿Cuáles son las causas de esta patología?

Las posibles causas de pericarditis incluyen traumatismo de tórax, infección sistémica (bacteriana, vírica o fúngica), infarto de miocardio (ataque cardíaco), tuberculosis, lupus eritematoso sistémico o artritis reumatoide. De la misma manera, los parásitos, el cáncer o la insuficiencia renal también pueden llegar a afectar el pericardio.

No obstante a todas estas causas, la forma más común de pericarditis suele ser por la infección con un virus. Los virus que causan pericarditis son los mismos que también provocan la influenza, el polio y la rubéola. En los niños, los virus más comunes que desarrollan esta enfermedad son: el adenovirus y el virus de la polilla.

La forma más común de pericarditis es la aguda, causada por un virus. 
 

Tipos y formas de pericarditis

En primer lugar, la pericarditis puede ser infecciosa (p. ej., viral o bacteriana) o no infecciosa (p. ej., enfermedades inflamatorias sistémicas, cáncer y síndromes de lesión post cardíaca). Seguidamente, esta enfermedad también puede diferenciarse en distintas formas de manifestación, categorizadas según la causa subyacente a éstas. A continuación mostraremos los tipos más comunes de esta afección.

1. Pericarditis aguda

Esta forma de pericarditis es provocada por la infección de un virus, bacteria u hongo y ésta suele desarrollarse generalmente en los pulmones y el tracto respiratorio superior

Este tipo causa un dolor agudo y severo que comienza en la región del esternón. Si la pericarditis es causada por una bacteria, se denomina pericarditis bacteriana o purulenta y si es producida por un virus, es conocida como pericarditis vírica.

2. Taponamiento cardíaco

Cuando se acumula demasiado líquido en la cavidad pericárdica, el espacio entre el pericardio y las capas externas del corazón, se produce una afección conocida como derrame pericárdico que puede conducir a un taponamiento cardíaco. Esta condición puede ocurrir a causa de una lesión en el tòrax provocada durante una cirugía, un accidente o un proceso de radioteràpia. Es considerado una emergencia médica grave y debe tratarse de inmediato.

3. Pericarditis constrictiva

La pericarditis constrictiva suele ser provocada porque el pericardio presenta cicatrices o algún tipo de engrosamiento que causan dificultades al corazón para contraerse. Esto se debe a que el saco que recubre el corazón se ha reducido y a consecuencia, constriñe el movimiento del músculo cardíaco. Esta forma de pericarditis generalmente ocurre como resultado de la tuberculosis.

Algunas personas con pericarditis aguda suelen sentir un dolor sordo que comienza en el pecho. 
 

Síntomas de esta enfermedad cardíaca

El diagnóstico de la pericarditis aguda se basa en ciertos criterios clínicos que incluyen dolor en el pecho, fricción pericárdica, cambios electrocardiográficos y derrame pericárdico, entre otros signos. A continuación detallamos en la siguiente lista los síntomas más comúnmente relacionados con esta afección:

  • Respiración rápida

  • Dificultad para respirar

  • Tos seca

  • Fiebre y escalofríos

  • Sensación de debilidad

  • Hemorragias en la membrana mucosa de los ojos, la espalda, el pecho y los dedos

  • Sensación de ansiedad

  • Presión arterial baja

  • Venas del cuello hinchadas

Asimismo, los pacientes con pericarditis aguda suelen presentar un dolor sordo que comienza en el pecho (justo debajo del esternón) e irradia hacia el lado izquierdo del cuello, la parte superior del abdomen y el hombro izquierdo. Este dolor es menos intenso cuando la persona se sienta o se inclina hacia adelante y empeora cuando está acostado o realiza respiraciones profundas.

Finalmente, ciertas características en la presentación de la patología como la fiebre, el curso subagudo y/o la insuficiencia del tratamiento con antiinflamatorios no esteroideos, pueden indicar un peor pronóstico e identifican a los pacientes que requieren ingreso hospitalario.

¿Existe un tratamiento?

Como la mayoría de las pericarditis son causadas por un virus, no existe un tratamiento curativo específico para la pericarditis. La sintomatología correspondiente a la de tipo vírica suele remitir en 2-12 semanas. Sin embargo, se pueden recetar medicamentos antiinflamatorios no esteroideos como el ibuprofeno y la aspirina para reducir la inflamación; así como analgésicos para tratar el dolor torácico.

Si la afección reaparece, puede ser necesario extraer todo o parte del pericardio (pericardiectomía). En el caso de la pericarditis constrictiva, esta intervención quirúrgica puede ser necesaria para eliminar las partes rígidas del pericardio que impiden que el corazón lata correctamente. Asimismo, el tratamiento con colchicina puede ayudar a mejorar la recuperación del episodio inicial y a su vez, reducir las tasas de recurrencia incluso a un 50%.

Finalmente, los corticosteroides son considerados una terapia de segunda línea para aquellas personas que no responden al tratamiento inicial o son intolerantes a la colchicina y a los antiinflamatorios no esteroideos.

Referencias bibliográficas:

  • Imazio, M., Gaita, F., & LeWinter, M. (2015). Evaluation and Treatment of Pericarditis: A Systematic Review. JAMA, 314(14):1498–1506. doi:10.1001/jama.2015.12763

  • Snyder, M.J., Bepko, J., & White, M. (2014). Acute pericarditis: diagnosis and management. American Family Physician, 89(7):553–560.

  • Kelly, C. K. (2002). Pericarditis. In D. S. Blanchfield & J. L. Longe (Eds.), The Gale Encyclopedia of Medicine (2nd ed., Vol. 4, pp. 2538-2540). Detroit: Gale.

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