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Psoriasis: qué es, síntomas, causas y tipos de esta enfermedad de la piel

La psoriasis es una enfermedad autoinmune que afecta a la piel. Descubre sus causas y sus síntomas.

 

La psoriasis es una enfermedad cutánea que afecta a un gran número de personas. Dada su apariencia algo desagradable existe el pensamiento popular de que es una patología contagiosa, pero nada más lejos de la realidad: la psoriasis es una enfermedad autoinmune en la que el factor genético juega un papel importante.

A continuación vamos a explicar qué es la psoriasis, cuáles son sus síntomas y las causas que llevan a padecerla. Además haremos un pequeño repaso por los tipos de psoriasis que se conocen en la actualidad y describiremos la sintomatología asociada de forma específica a cada uno de ellos.

¿Qué es la psoriasis?

La psoriasis es una enfermedad crónica que afecta a la piel. Es fluctuante en cuanto a su sintomatología y en ocasiones puede llegar incluso a afectar las articulaciones; cuando esto sucede hablamos de artritis psoriásica.

Este trastorno consiste en la aparición de enrojecimiento, hinchazón y descamación de la piel que produce dolor a aquellos que la padecen.

Cabe destacar que no es una enfermedad infecciosa sino autoinmune; esto significa que en última instancia es el propio organismo del individuo quien la causa. De forma más concreta, se debe a una afectación de los linfocitos T, que se activan cuando no deben, provocando respuestas de ataque hacia tejidos y células sanas del propio organismo.

En concreto, el organismo regenera la última capa de la piel a una velocidad mucho mayor de la habitual; de este modo, los queratinocitos se reproducen cada 4 días en lugar de cada 28. Esto causa en la piel una acumulación de células que forman placas muy molestas y de apariencia desagradable.

Prevalencia de esta enfermedad

La psoriasis afecta aproximadamente al 2% de la población española. Es más frecuente en hombres que en mujeres y tiene un componente genético clave; de hecho, una de cada tres personas que la padecen tienen al menos un familiar de primer grado con la misma enfermedad.

El primer brote de psoriasis suele aparecer alrededor de los 30 años de edad, aunque existen casos que se inician en la adolescencia y cursan de forma crónica con períodos de remisión y recidivas.

Síntomas y signos principales

Como se ha comentado anteriormente, la sintomatología principal de la psoriasis es la aparición de inflamación, enrojecimiento y descamación de la piel. Estas alteraciones cutáneas forman placas de acumulación de células que pueden extenderse a lo largo de la superficie del cuerpo, llegando a ser muy molestas.

Es habitual también la manifestación de este tipo de descamación tanto el cuero cabelludo como en las extremidades, produciendo picor y malestar emocional asociado a los problemas estéticos. Esto es debido a que, en muchas ocasiones, la apariencia desagradable de las lesiones lleva al rechazo social.

Causas y factores de riesgo

Los estudios llevados a cabo hasta ahora han demostrado de manera sólida que la psoriasis es una enfermedad autoinmune, pero las causas específicas se desconocen. Existen múltiples factores que pueden contribuir a la aparición de esta patología; a continuación vamos a analizarlos uno a uno.

Factores genéticos

Como se ha comentado anteriormente, la psoriasis tiene un importante componente genético. Pese a esto se considera una enfermedad muy heterogénea respecto a las afectaciones genéticas que la producen, por lo que las variaciones de este tipo son pronunciadas.

La gran mayoría de casos se asocian con una alteración en los alelos del gen HLA-C; en concreto, ser portador del alelo HLA-Cw6 contribuye a una expresión de la psoriasis más agresiva. De este modo los síntomas empiezan en la adolescencia y las placas de acumulación de piel son más extensas y por lo tanto más dolorosas.

Además, tener el alelo HLA-Cw6 está relacionado con la aparición de faringoamigdalitis estreptocócica, bastante común entre las personas con psoriasis, hecho que contribuye a su vez al empeoramiento de las marcas cutáneas relacionadas con la activación de los linfocitos T.

La psoriasis como enfermedad psicosomática

La influencia del ambiente, los factores psicológicos y el estrés es muy marcada en la psoriasis. Pasar por situaciones complejas que se traduzcan en estrés en el individuo hace que los brotes y la intensidad de estos se incrementen.

Recordemos que las enfermedades psicosomáticas son aquellos trastornos orgánicos que se producen por causas emocionales o psicológicas. El caso de la psoriasis no es 100% psicosomático, ya que existen múltiples factores genéticos que están en la base de la enfermedad.

Pese a esto se ha demostrado la gran influencia que ejerce el estado de ánimo en la proliferación de las placas de psoriasis y en la gravedad de estas. Síntomas ansiosos, depresivos o de alta carga emocional han sido identificados como desencadenantes de brotes psoriásicos en personas afectadas.

Virus y bacterias que la desencadenan

Por otro lado existen determinados virus y bacterias de dan pie a la formación de placas en la piel, es decir, a la aparición de síntomas de la psoriasis. El virus de inmunodeficiencia humana (VIH) es uno de ellos; las personas portadoras de VIH o con SIDA tienen más riesgo de padecer psoriasis que las sanas.

La bacteria estreptococo también es uno de lo propulsores de activación de los linfocitos T, por lo que se produce una activación del sistema inmunológico, la cual puede conducir a un brote de psoriasis o agravar las lesiones cutáneas ya presentes.

Influencia de los hábitos y el estilo de vida

El consumo de alcohol, de tabaco o de otras sustancias tóxicas para el organismo es otro de los factores que contribuye en la aparición de la psoriasis. Se podría decir que los síntomas psoriásicos son como una alarma de un estilo de vida negativo por parte del individuo genéticamente predispuesto a presentar síntomas cutáneos de este tipo.

Una alimentación poco equilibrada y padecer de obesidad son también variables que predisponen a padecer un brote; por todo esto el mantenimiento de un estilo de vida saludable cobra especial relevancia en todas las personas que padecen psoriasis.

La importancia del clima

Como es sabido, la piel es un órgano que está en contacto directo con el exterior, por lo que factores como la temperatura, la luz solar o la humedad del ambiente pueden repercutir en la salud de esta.

Por lo tanto los climas de frío o calor extremos afectan de manera negativa a las placas de psoriasis. Por otro lado, los climas con una calidez y una humedad media ayudan en la curación de estas lesiones cutáneas. Es por ello que las mejores estaciones del año para los afectados por psoriasis son la primavera y el verano.

Los 6 tipos de psoriasis

La psoriasis en una enfermedad muy heterogénea tanto a nivel sintomatológico como etiológico. De este modo existe variedad en la presentación de las placas y las lesiones cutáneas lo que hace posible una clasificación de 6 tipos de psoriasis.

1. Psoriasis en placas

La psoriasis en placas (o psoriasis vulgaris) es la más conocida y la que tiene más prevalencia de todas. Consiste en la aparición de placas rojas en la piel con una delimitación marcada; las células muertas se acumulan y producen dolor y picor cutáneos. Es habitual en las rodillas y los codos, así como en el cuero cabelludo.

2. Psoriasis guttata

Este tipo de psoriasis se presenta en la piel en forma de pequeñas “gotas” de no más de 2 cm de diámetro; la forma en la que se distribuyen en el cuerpo es irregular. Es la variante más común cuando previamente se ha sufrido una amigdalitis por estreptococos.

3. Psoriasis en las uñas

La psoriasis en las uñas, al igual que la del cuero cabelludo, puede presentarse en todos los tipos. En concreto, la psoriasis en las uñas no es demasiado común pero se manifiesta con deformación, engrosamiento o manchas amarillentas que, más que causar incomodidad, molestan por su apariencia desagradable.

4. Psoriasis inversa

La psoriasis inversa es una de las más incómodas ya que se produce en los pliegues de las articulaciones -en concreto en las ingles, en las axilas, debajo del pecho y/o en los genitales.

Se presenta enrojecimiento e inflamación de la piel que se agrava con el sudor o el roce, y por ello es extremadamente incómoda y de difícil curación. Es típica en personas con obesidad.

5. Psoriasis eritrodérmica

Siendo una de las formas de psoriasis más agresivas, la psoriasis eritrodérmica afecta a toda la superficie de la piel y en ocasiones requiere hospitalización. Los síntomas son claros: inflamación, enrojecimiento y abundante descamación de gran parte de la superficie del cuerpo.

6. Psoriasis pustulosa de Von Zumbusch

Por último, se catalogan como psoriasis pustulosa los casos en los que además de placas de acumulación de células se crean una especie de granos de pus en la superficie de las lesiones cutáneas. Lo habitual es que suceda en manos y pies, hecho que hace que este tipo de psoriasis resulte muy incómodo y doloroso.

Referencias bibliográficas:

  • Lowes, M. A., Bowcock, A. M. & Krueger, J. G. (2007). Pathogenesis and therapy of psoriasis. Nature, 445.

  • Menter, A.. (2016). Psoriasis and psoriatic arthritis overview. The American Journal of Managed Care, 22(8 Suppl): 216-24.

  • Puig, L., Julià, A. & Marsal, S. (2012). Psoriasis: bases genéticas y patogenéticas. Actas Dermo-Sifiliográficas, 105(6): 535-45.

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