Rubeola: síntomas, tratamiento e impacto en el embarazo

La rubeola es una enfermedad infecciosa que puede conllevar serios problemas en el embarazo.
La vacuna contra la rubeola es la forma más efectiva de evitar el contagio de esta enfermedad. 

 

La rubéola o sarampión de tres días es una infección viral causada por el Rubivirus. Esta enfermedad puede evitarse mediante una vacuna que también suele administrarse junto con la del sarampión y las paperas.

A pesar de ello, si se contrae, sus síntomas son leves y no suelen presentar ningún tipo de complicación a menos que la persona esté embarazada y especialmente en su tercer mes de embarazo. En este caso, hay probabilidades de que el bebé nazca con defectos de nacimientos graves tales como defectos congénitos en el corazón.

A continuación explicaremos qué es la rubéola y sus síntomas, qué sabemos actualmente de la vacuna contra esta enfermedad y sobre la relación entre el sarampión alemán y el embarazo. Seguidamente, también revisaremos si se utiliza algún tratamiento para curarla.

¿Qué es la rubéola?

La rubéola, sarampión alemán o sarampión de tres días es una enfermedad viral altamente contagiosa, que suele propagarse mediante el contacto con las mucosas de la nariz y la garganta de una persona infectada.  Es causada por el virus de la rubéola (Rubivirus).

Ésta suele ser contagiosa durante aproximadamente 7 días antes de que aparezcan los síntomas y continuará pudiendo propagar la enfermedad durante 5 días después de la aparición de los signos. Su período de incubación es de 12 a 23 días.

Aunque la rubéola generalmente se considera una enfermedad que suele aparecer en al infancia, cualquier persona no vacunada puede contraerla. De la misma manera, pasar la rubéola una vez o haberse vacunado contra ella te hace inmune de por vida contra ella. Es por eso que su vacunación es considerada altamente efectiva a la hora de prevenirla.

La vacuna del sarampión alemán

La vacuna es la manera más efectiva para evitar contraer la rubéola y suele ponerse ya de niño. La vacunación contra esta infección viral suele administrarse junto a otras vacunas como la del sarampión y las paperas en una única inyección conocida como PSR (paperas, sarampión y rubéola). Ésta suele administrarse en 2 dosis: la primera de los 12 a 15 meses de edad y otra de los 4 a 6 años.

Tal y como hemos explicado antes, la vacunación es una de las maneras (junto a la de haber pasado la enfermedad, como en el caso de la varicela) de inmunizarse contra la rubéola. No obstante, es importante destacar que las mujeres embarazadas no deben vacunarse; así como aquellas que quieren quedarse embarazadas. Asimismo, las personas que tienen sistemas inmunitarios debilitados también deben evitar la vacunación contra el sarampión alemán.

Si se contrae durante el embarazo, la rubeola puede tener efectos nefastos sobre la salud del bebé. 

Rubéola y embarazo

La infección por rubéola durante los primeros tres meses de embarazo en la madre puede provocar una infección fetal y de esta manera, que el feto desarrollo el síndrome de rubéola congénita o SRC.

Asimismo puede llegar a causar que la persona sufra un aborto espontáneo o que el bebé pueda nacer con defectos de nacimiento graves tales como la discapacidad intelectual y deficiencias sensoriales determinantes.

En esta misma línea, estudios recientes indican que los bebés expuestos a esta enfermedad infecciosa en el útero tienen más riesgo de desarrollar esquizofrenia de adultos.

Síntomas de esta enfermedad viral

Los síntomas de la rubéola generalmente son leves y no suelen comportar ningún tipo de complicación. El primer signo visible es una erupción roja y muy fina que suele presentarse primero en la cara. Esta erupción se mueve rápidamente hacia abajo hasta cubrir todo el cuerpo en un lapso de aproximadamente 24 horas y suele durar alrededor de 3 días.

La fiebre baja, el dolor de cabeza, el malestar general y las glándulas hinchadas -especialmente en la cabeza (alrededor de las orejas) y el cuello- a menudo acompañan a la erupción. Además, también puede presentarse también dolor e hinchazón en las articulaciones.

No obstante, a todos los síntomas descritos anteriormente, es bastante común contraer rubéola y no mostrar ningún síntoma, ya que también es considerada una infección subclínica.

Finalmente, si se muestra, la sintomatología suele desaparecer a los 3-4 días, a excepción del dolor articular, que puede persistir durante 1 o 2 semanas. A pesar de eso, la mayoría de las personas se recuperan completamente sin ningún tipo de problema.

¿Afecta de la misma manera en niños y embarazadas?

En los bebés de las mujeres embarazadas que contraen la rubéola, sin embargo, sí puede comportar ciertas complicaciones graves. Los defectos de nacimiento más comunes que resultan de la infección congénita de rubéola son defectos oculares como cataratas, glaucoma y ceguera; sordera; defectos cardíacos congénitos; y discapacidad intelectual.

En conjunto, estas afecciones se llaman síndrome de rubéola congénita (SRC). El riesgo de defectos congénitos disminuye después del primer trimestre; finalmente, en la vigésima semana, rara vez hay complicaciones.

Las erupciones cutáneas son el síntoma más común de la rubeola. 
 

¿Existe un tratamiento?

Por el momento, no hay tratamiento farmacológico para la rubéola. Lo único que suele recetarse es el reposo, tomar mucho líquido y el paracetamol para tratar el dolor de las articulaciones y la fiebre.

Los bebés que nacen con sospecha de CRS son aislados y cuidados sólo por personas inmunes a la rubéola. En el caso concreto de los defectos congénitos del corazón, suelen tratarse con cirugía.

Asimismo, se recomiendan remedios herbales para aliviar algunos síntomas de la rubéola.  La hamamelis destilada (Hamamelis virginiana) ayuda a calmar el prurito asociado con la erupción cutánea.

De la misma manera, los remedios antivirales de hierbas occidentales o chinos pueden usarse para ayudar al sistema inmune a establecer el equilibrio durante el proceso de curación. Dependiendo de los síntomas del paciente, se suele recetar Belladonna, Pulsatilla o Phytolacca.

Referencias bibliográficas:

  • Davidson, T., & Carson-DeWitt, R. (2006). Rubella. In K. Krapp & J. Wilson (Eds.), The Gale Encyclopedia of Children's Health: Infancy through Adolescence (Vol. 3, pp. 1596-1599). Detroit: Gale.

  • Dontigny, L., Arsenault, M.Y., & Martel, M.J. (2018). Rubella in Pregnancy. Journal of Obstetrics and Gynaecology Canada, 40(8): 615-621. doi: https://doi.org/10.1016/j.jogc.2018.05.009

  • Kim-Farley, R. J. (2003). Rubella. In K. F. Kiple (Ed.), Cambridge Historical Dictionary of Disease (pp. 285-287). Cambridge, UK: Cambridge University Press.

  • Wright, K., & Frey, R. J. (2005). Rubella. In J. L. Longe (Ed.), The Gale Encyclopedia of Alternative Medicine (2nd ed., Vol. 3, pp. 1764-1767). Detroit: Gale.

 

  

  

  

 

 

Comentarios