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Salmonella (salmonelosis): qué es, síntomas y tratamiento

La salmonella es una bacteria que causa la salmonelosis, una enfermedad con síntomas digestivos.

 

Las bacterias son un tipo de microorganismos que podemos encontrar tanto en nuestro entorno como viviendo de manera simbiótica o parasitaria en plantas o animales -incluyendo a los seres humanos.

Aunque las bacterias no siempre son sinónimo de enfermedad, en muchas ocasiones son las principales causantes de ciertos tipos de afecciones físicas.

Este es el caso de la salmonella, una bacteria conocida en todo el mundo por su papel en las intoxicaciones alimentarias. A lo largo de este artículo hablaremos acerca de qué es la salmonella y la enfermedad que esta causa: la salmonelosis, así como de sus síntomas, sus causas, modos de contagio y de los tratamientos existentes.

¿Qué es la salmonella?

Aunque muchas personas lo confundan, la salmonella no es una afección o enfermedad sino la bacteria causante de esta. La bacteria de la salmonella es un patógeno intracelular que puede causar la enfermedad de la salmonelosis.

Existen diferentes tipos de salmonella con diferentes formas de contagio y que causan variedades de salmonelosis diferentes. Los tipos de salmonella no tifoidea pueden contagiarse de animales a humanos y entre humanos y suelen afectar solamente al tracto gastrointestinal, causando una intoxicación por salmonella que puede curarse fácilmente con antibióticos.

Sin embargo, la bacteria salmonella typhi o tifoidea sólo puede transmitirse entre seres humanos y causa síntomas más graves de intoxicación por salmonella, fiebre tifoidea y fiebre paratifoidea. Cuando aparece la fiebre tifoidea significa que esta bacteria ha conseguido invadir el torrente sanguíneo, secretando toxinas por todo el cuerpo que afectan a los órganos y pueden provocar un shock potencialmente mortal.

Contagio, riesgos y mortalidad

Habitualmente la salmonelosis o infección por salmonella se contagia a través de alimentos contaminados como carne, huevos o leche. No obstante, también puede ser propagada por mascotas que se han contagiado como gatos, perros y reptiles. La mejor manera de prevenir esta enfermedad es mediante la preparación y cocción adecuada de los alimentos, así como la correcta conservación de estos.

Aunque en la mayoría de casos la salmonelosis no resulta mortal y pueden tratarse con antibióticos, según los datos se estima que en el año 2015 ocurrieron aproximadamente 90.300 muertes por salmonelosis no tifoidea y 178.00 por la variedad tifoidea de la enfermedad. Solamente en Europa, la infección por la bacteria de la salmonella es la segunda causa más común de intoxicación alimentaria.

Finalmente, la salmonelosis afecta con mucha mayor frecuencia a niños y mayores, así como a personas con sistemas inmunológicos debilitados, siendo un blanco mucho más fácil para el contagio de la infección y desarrollando síntomas mucho más graves.

Síntomas de la salmonelosis

Habitualmente la salmonelosis aparece después de que la persona haya consumido carne, huevos, productos crudos o poco cocidos que estén contaminados con la bacteria de la salmonela. Una vez ingeridos estos alimentos empieza el periodo de incubación de la enfermedad, que puede durar desde varias horas hasta un par de días.

Los síntomas de esta afección suelen permanecer durante aproximadamente de dos a siete días, exceptuando la diarrea, que puede alargarse hasta 10 días. Asimismo, aunque los síntomas hayan desaparecido el sistema gastrointestinal puede quedar afectado, tardando meses en volver a funcionar con normalidad.

En la mayoría de los casos la intoxicación alimentaria por salmonella se diagnostica como una gastroenteritis o gripe estomacal, puesto que los síntomas son relativamente similares. Los signos y síntomas de la salmonelosis incluyen:

  • Náuseas

  • Vómitos

  • Calambres abdominales

  • Diarrea

  • Fiebre

  • Síntomas de resfriado

  • Dolor de cabeza

  • Restos de sangre en las heces

Tal y como se menciona en el punto anterior, algunas variedades de la salmonela, concretamente la salmonella typhi, pueden causar fiebre tifoidea, una enfermedad potencialmente mortal que tiene una mayor incidencia en personas que habitan en países o zonas pobres.

Fiebre tifoidea

La fiebre tifoidea aparece en el momento en el que la bacteria de la salmonella invade el torrente sanguíneo e ingresa en el sistema linfático, causando una variedad sistémica de salmonelosis que afecta a prácticamente todos los órganos del cuerpo humano.

Una vez allí se excretan una serie de endotoxinas que actúan sobre el sistema vascular y el sistema nervioso, provocando síntomas como vómitos y diarrea. Cuando esta enfermedad se agrava, la persona pierde la suficiente cantidad de líquidos y electrolitos como para que se altere su metabolismo.

Como consecuencia disminuyen el volumen sanguíneo y la presión arterial, causando un shock hipovolémico o un shock séptico, ambos potencialmente mortales.

Causas de la infección bacteriana

La bacteria de la salmonella habita en los intestinos de animales y pájaros, así como en el sistema gastrointestinal de personas contagiadas. En la mayoría de casos la causa de la salmonelosis es la ingesta de alimentos crudos y/o contaminados.

Existen una serie de alimentos conocidos por la facilidad que poseen para contagiarse con la bacteria de la salmonella. Las principales fuentes o causas de la salmonelosis son:

  • Carnes crudas o de ave contaminadas durante el proceso de carnicería.

  • Mariscos criados en aguas contaminadas por salmonella.

  • Huevos crudos.

  • Frutas o vegetales contaminados y que se consumen crudos.

Además de las causas directas de la salmonelosis, existen factores de riesgo que facilitan el contagio de la enfermedad. Los factores de riesgo más comunes en relación al contagio con salmonella son:

  • Ser dueño de un ave o reptil.

  • Viajar a países con sistemas de saneamiento deficientes.

  • Tomar antiácidos de manera frecuente.

  • Sufrir enfermedades inflamatorias intestinales.

  • Consumir antibióticos.

  • Padecer afecciones o enfermedades inmunológicas.

Tratamiento de esta enfermedad

Puesto que los principales síntomas de la salmonelosis son debidos a una deshidratación del organismo, el tratamiento para la intoxicación por salmonella se centra en el restablecimiento de los niveles de fluidos y electrolitos.

Los fármacos utilizados habitualmente en el tratamiento de la salmonelosis incluyen antibióticos y antidiarreicos. En aquellos casos en los que la sintomatología sea más grave, puede que sea necesaria la hospitalización del paciente y la administración intravenosa de medicamentos.

En cualquier caso, incluso si no se requiere atención médica para la intoxicación o si el tratamiento se lleva a cabo desde el hogar, se recomienda mantenerse hidratado constantemente.

Referencias bibliográficas:

  • Haraga, A., Ohlson, M. B. & Miller, S. I. (2008). Salmonellae interplay with host cells. Nature Reviews: Microbiology, 6(1): 53–66.

  • Su, L. H. & Chiu, C. H. (2007). Salmonella: clinical importance and evolution of nomenclature. Chang Gung Medical Journal, 30(3): 210–219.

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