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Síndrome de Wernicke-Korsakoff: síntomas y tratamiento

La encefalopatía de Wernicke y el síndrome de Korsakoff son trastornos estrechamente relacionados.

 

El alcoholismo puede causar múltiples trastornos graves, incluido el síndrome de Wernicke-Korsakoff, que se compone de dos fases: la encefalopatía de Wernicke y la psicosis de Korsakoff. Este tipo de afección neurológica puede llegar a prevenirse mediante una dieta nutritiva en tiamina, un tipo de vitamina B implicada en la memoria.

En este artículo vamos a revisar qué es el síndrome de Wernicke-Korsakoff y qué síntomas provoca. Asimismo, explicaremos cuáles son las causas principales de esta patología y qué tipo de tratamientos son más efectivos para manejar y/o curar el trastorno.

Síndrome de Wernicke-Korsakoff: ¿qué es?

El síndrome de Wernicke-Korsakoff es un tipo de trastorno neurológico severo que se caracteriza por la aparición de una afectación grave en la memoria asociada generalmente al consumo crónico y excesivo de alcohol. Sin embargo, la causa directa de esta patología es una deficiencia de la vitamina B1 o tiamina.

En el actual Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5) se establece una definición del síndrome de Korsakoff como trastorno neurocognitivo inducido por sustancias o medicamentos (APA, 2013), siendo considerado un trastorno amnésico persistente en la cuarta versión del DSM (APA, 2002).

En sus fases iniciales, el síndrome de Wernicke-Korsakoff se caracteriza por el paso de la encefalopatía aguda de Wernicke al síndrome de Korsakoff (o psicosis de Korsakoff), que se desarrolla más adelante y tiene un carácter crónico. La sintomatología más común de la encefalopatía de Wernicke es la confusión mental, junto con pequeñas pérdidas de memoria que aparecen de forma repentina.

Este trastorno neurodegenerativo se identificó por primera vez a finales del siglo XIX por S. S. Korsakoff, un psiquiatra ruso que empezó a publicar informes que describían el síndrome. Sin embargo, la primera fase de la afección del síndrome de Wernicke-Korsakoff fue descrita por el neurólogo y psiquiatra alemán K. Wernicke en 1881.

Korsakoff, por su parte, describió la sintomatología más característica de este síndrome: la amnesia anterógrada o incapacidad de formar nuevos recuerdos, junto con el uso de confabulaciones constantes (esto es, la invención de sucesos que no han pasado para llenar lagunas en la memoria), ambos síntomas presentes en personas que presentaban un alcoholismo severo. Finalmente, en 1990, los investigadores determinan una conexión directa entre el alcoholismo y el síndrome de Wernicke-Korsakoff.

Síntomas: encefalopatía de Wernicke y psicosis de Korsakoff

La encefalopatía de Wernicke, que es la primera etapa del síndrome de Wernicke-Korsakoff, se caracteriza por una sintomatología que incluye confusión mental, alteraciones en el movimiento ocular y ataxia.

En un primer momento las alteraciones en la vista, la confusión y la ataxia pueden llegar a parecerse a los efectos de la intoxicación alcohólica grave. Sin embargo, éstos persisten después de que la fase de intoxicación desaparezca.

La etapa crónica de este síndrome (también llamada psicosis de Korsakoff), en cambio, se caracteriza por la aparición de amnesia anterógrada. La mayoría de pacientes que no llegan a ser tratados en la primera fase de la patología pueden desarrollar este tipo de amnesia, que les impide formar nuevos recuerdos.

Además de la amnesia anterógrada tan característica del síndrome de Korsakoff, muchas personas también desarrollan amnesia retrógrada, que es la capacidad de recordar eventos y sucesos pasados.

Asimismo, la confabulación es otro síntoma característico del síndrome de Korsakoff. Ésta hace referencia a la invención por parte del individuo (de forma inconsciente) de historias o eventos que puedan compensar los déficits en la memoria del paciente. A menudo este síntoma también implica la confusión entre el pasado y el presente.

Finalmente, las personas que sufren el síndrome de Wernicke-Korsakoff también pueden mostrar síntomas relacionados con la apatía y con la expresión emocional inadecuada.

Causas de este trastorno neurológico

El síndrome de Wernicke-Korsakoff es provocado por una deficiencia de tiamina y se observa con mayor frecuencia en las personas que presentan alcoholismo, pero también puede producirse en personas desnutridas.

El consumo crónico y excesivo de alcohol está relacionado con una mala alimentación, lo cual interfiere en la absorción correcta de nutrientes por parte del sistema digestivo.

En concreto, la falta de tiamina en nuestro organismo provoca daños en el sistema nervioso e incluso la muerte neuronal. Esta deficiencia de tiamina suele afectar a las regiones cerebrales del tálamo y los cuerpos mamilares, extremadamente relevantes en los procesos de memoria y en otras funciones cognitivas y fisiológicas.

Efectos del déficit de tiamina en el cerebro

El tálamo es una estructura que cumple funciones muy importantes en el cerebro: es una parada central del cerebro para regular la información que llega a través de los sentidos, regula las emociones, interviene en la regulación del ciclo sueño-vigilia e integra los datos sensoriales que recibimos del exterior.

Por otra parte, los cuerpos mamilares reciben muchas conexiones del hipocampo, la estructura cerebral clave en relación a la memoria y la formación de recuerdos. A su vez, las neuronas en los cuerpos mamilares establecen otras conexiones hacia el tálamo, que también mantiene otras conexiones con la corteza cerebral (donde se almacenan los recuerdos a largo plazo).

En el síndrome de Wernicke-Korsakoff, el daño producido en estas dos zonas cerebrales está relacionado a la amnesia anterógrada que se produce. Lo que ocurre es que los recuerdos que se forman en el hipocampo nunca se llegan a almacenar en él, debido a que las conexiones entre el hipocampo y la corteza cerebral se ven interrumpidas.

Tratamiento y manejo del síndrome

El tratamiento inmediato con tiamina en la primera fase del síndrome de Wernicke-Korsakoff es totalmente determinante para la progresión de este trastorno. En muchos casos, la administración inmediata de vitamina B1 puede revertir todos o casi todos los síntomas de la patología y llegar a evitar que se desarrolle la amnesia en la persona. Desafortunadamente, en la fase crónica del síndrome la tiamina es mucho menos efectiva.

Asimismo, existen estudios que sugieren que el donepezilo y la rivastigmina -ambos medicamentos utilizados en el tratamiento del Alzheimer- pueden mejorar los problemas de memoria en pacientes con el síndrome de Wernicke-Korsakoff en fases más avanzadas. El efecto que ejercen este tipo de medicamentos es la prevención de la descomposición de la acetilcolina, un neurotransmisor relacionado con la formación de recuerdos.

Finalmente, es importante tener en cuenta que el pronóstico de recuperación total en el síndrome de Korsakoff es muy pobre. Una vez que se produce la amnesia característica de la fase crónica de esta enfermedad, la posibilidad de recuperar la capacidad previa de aprender y recordar información nueva desaparece. Debido a esto, las personas con este síndrome se vuelven dependientes de otras para poder subsistir.

Referencias bibliográficas:

  • Asociación Americana de Psiquiatría (APA). (2002). Manual de diagnóstico estadístico de los trastornos mentales (DSM-IV-TR), cuarta edición. Barcelona: Masson.

  • Asociación Americana de Psiquiatría (APA). (2013). Manual de diagnóstico estadístico de los trastornos mentales (DSM-5), quinta edición. Madrid: Panamericana.

  • Barry, D. (2003). Wernicke-Korsakoff syndrome. In M. Harris & E. Thackerey (Eds.), The Gale Encyclopedia of Mental Disorders (Vol. 2, pp. 1031-1035). Detroit: Gale.

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