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Cáncer de pene: tipos, causas, síntomas y tratamiento de esta enfermedad

Las causas más comunes del cáncer de pene se relacionan con el virus del papiloma humano (VPH).

 

El cáncer de pene es un tipo de tumor maligno que se localiza en la piel de este órgano o en otros tejidos. A pesar de que su prevalencia es relativamente baja en los países más ricos, como los de Escandinavia o el Reino Unido, se trata de un tipo de cáncer muy común en Sudamérica, Asia y África, donde supone aproximadamente el 10% de cánceres masculinos (Bleeker et al., 2008).

En este artículo vamos a describir los síntomas del cáncer de pene y las causas de esta enfermedad, así como los tratamientos más eficaces que se emplean para combatirlo y las características distintivas de las variantes de la enfermedad.

Síntomas del cáncer de pene

Los síntomas y signos típicos del cáncer de pene se producen en este órgano. Así, es muy habitual que se detecten alteraciones en la apariencia de la piel y otros tejidos, como la aparición de erupciones o sarpullidos y cambios de color -que incluyen el enrojecimiento pero no se limitan a éste.

Otros síntomas habituales de esta enfermedad son el dolor en el pene, la aparición de bultos o úlceras (que pueden o no ser dolorosas) y el mal olor en los contenidos que se expulsan, así como el sangrado.

En casos de cáncer de pene el índice de supervivencia al cabo de 5 años es de aproximadamente el 50%. Como sucede en todos los tipos de cáncer, el pronóstico mejora cuanto antes se detecte la enfermedad puesto que de este modo disminuye el riesgo de que el tumor progrese y se hagan metástasis.

Causas y factores de riesgo

Los síntomas del cáncer de pene se desarrollan a partir de lesiones o alteraciones en las células de este órgano que, al complicarse, acaban convirtiéndose en tejido tumoral maligno.

Las causas de esta enfermedad frecuentemente se relacionan con infecciones, aunque pueden ser muy variadas. En el ámbito de la infección, los factores de riesgo clave son la presencia de verrugas en las regiones genital y anal o el hecho de haber sido contagiado por el virus del papiloma humano (VPH) o el de la inmunodeficiencia humana (VIH/SIDA).

Otros factores de riesgo importantes tienen que ver con la mala higiene de los genitales; por ejemplo, la acumulación de esmegma aumenta en gran medida el riesgo de cáncer de pene. Lo mismo sucede con la fimosis y con la balanitis, es decir, la inflamación del glande y/o del prepucio.

Por último, otros factores que se han asociado con el desarrollo de cáncer de pene y que tienen un carácter menos específico son el consumo de tabaco, la exposición excesiva a luz ultravioleta y la edad avanzada; es una enfermedad muy infrecuente en menores de 50 años.

Tipos de cáncer de pene

El tipo de cáncer de pene más común es el carcinoma de células escamosas, que suele formarse en la capa superficial de la piel del prepucio o bien debajo de éste. Los virus del papiloma humano se asocian de forma clara al desarrollo de cáncer de células escamosas en el pene, especialmente el 16 y el 18.

Los carcinomas de las células de esta clase suponen el 95% de todos los cánceres de pene. No obstante, no se trata de los únicos que provocan estos síntomas sino que también hay otros, si bien son mucho menos comunes.

Entre estos cabe destacar los carcinomas de células pequeñas, los de células de Merkel, los de células transparentes, los de células sebáceas y los carcinomas basocelulares. La mayor parte de estos tumores aparecen en el tejido epitelial.

Por otro lado, los cánceres en general se pueden clasificar en función de la localización, del progreso y del grado de diferenciación del tumor maligno, si bien estas categorizaciones no son tan específicas del cáncer de pene.

Prevención, vacunas y tratamiento

Dado que con gran frecuencia el cáncer de pene se debe al virus del papiloma humano, una de las mejores formas de prevenir la enfermedad es vacunarse contra esta enfermedad. En el caso de las mujeres el VPH también aumenta de forma notable el riesgo de desarrollar un cáncer en el cuello del útero (cérvix), en la vulva y en la vagina.

Por otra parte, la higiene genital es un factor de protección fundamental puesto que no limpiarse adecuadamente (y con un jabón poco agresivo) el pene y otros órganos sexuales hace que sea menos probable que se infecten. Algo similar se puede decir de la circuncisión, que reduce el riesgo de fimosis y de infecciones en esta región del cuerpo.

En cuanto a la medicina, los tratamientos más usados incluyen la quimioterapia, la radioterapia o la terapia biológica, así como la cirugía. En este último caso lo más habitual es la extirpación del tumor y, si es necesario, del tejido circundante e incluso del propio pene (de forma total o parcial).

Referencias bibliográficas:

  • Bleeker, M. C. G.; Heideman, D. A. M.; Snijders, P. J. F.; Horenblas, S.; Dillner, J. & Meijer, C. J. L. M. (2008). Penile cancer: Epidemiology, pathogenesis and prevention. World Journal of Urology, 27(2): 141–150.

  • Pow-Sang, M. R.; Ferreira, U.; Pow-Sang, J. M.; Nardi, A. C. & Destefano, V. (2010). Epidemiology and Natural History of Penile Cancer. Urology, 76(2): S2–S6.

Comentarios
Haydee
Muy buena la informacion felicitaciones asi podemos protejernos gracias
Elizabeth
Muy interesante
Flor
Gracias x la informaciòn que nos dan asi podemos cuidarnos y prevenir algunas enfermedades lluvia de bendiciones para todos para que sigan informandonos.
Julio
Gracias por la información espero que no sea nada grave