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Tensión arterial alta: qué es, síntomas, causas y tipos

Hablamos de hipertensión cuando la tensión arterial es muy alta y pone en riesgo la salud.

 

La tensión arterial es la fuerza con la que circula la sangre a través de los vasos sanguíneos del cuerpo. Cuando esta fuerza es tan intensa que puede llegar a tener consecuencias perjudiciales para el organismo, hablamos de tensión arterial alta o hipertensión arterial.

De forma más concreta, la hipertensión puede acarrear graves problemas de salud de tipo cardiovascular (es decir, relacionadas con el corazón y el resto del sistema circulatorio) en la persona que la padece. En este artículo detallaremos qué es la tensión alta y cuáles son sus síntomas y sus causas.

¿Qué es la tensión arterial alta?

La tensión alta o hipertensión arterial es un trastorno cardiovascular caracterizado por niveles elevados de presión sanguínea. Esta patología ocasiona graves dificultades para llevar a cabo un correcto transporte de sangre a través de las venas ya que hace que la sangre viaje con más velocidad por los vasos.

Los parámetros utilizados para medir la presión arterial son los movimientos constantes que hace el corazón para transportar la sangre. A la contracción del corazón se la conoce como presión sistólica, mientras que la relajación corresponde a la presión diastólica; generalmente se considera hipertensión una presión sistólica mayor de 140 mmHg y una presión diastólica superior a 90 mmHg.

La hipertensión es una enfermedad asintomática, por lo que no es fácil de detectar pero puede ocasionar problemas graves de salud en el organismo si no se trata con la mayor rapidez posible, una vez diagnosticada.

La tensión alta está relacionada con el aumento del riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares como los ictus, los infartos, la insuficiencia cardíaca y la apoplejía. El riesgo de padecer hipertensión arterial aumenta considerablemente a partir de los 65 años de edad y es mayor en hombres que en mujeres a todas las edades.

Síntomas de la hipertensión

Suele suceder a menudo que la persona que padece tensión alta no es capaz de detectar sus síntomas hasta que el trastorno se encuentra en una fase avanzada.

Los síntomas más habituales de esta patología son los dolores, principalmente en la cabeza y el pecho, los mareos y los vértigos, la respiración poco diáfana y alteraciones en los sentidos de la vista y el oído, principalmente tinnitus o acúfenos (caracterizados por la percepción de sonidos en el oído que no provienen de ninguna fuente externa).

La hipertensión arterial puede alterar el correcto funcionamiento de órganos como los riñones, el corazón y los ojos, causando patologías como la retinopatía hipertensiva o la ceguera. Además de eso también puede causar una degeneración de los vasos sanguíneos y de las arterias, lo que se conoce como ateroesclerosis.

Las personas con riesgo a padecer tensión alta o con un historial familiar de casos de este tipo deben consultar periódicamente su tensión arterial con el fin de prevenir cualquier complicación cardiovascular que pudiera producirse en el futuro.

Tipos de tensión alta (y sus causas)

Podemos clasificar la hipertensión en dos tipos básicos: primaria y secundaria. La hipertensión primaria es aquella que no se desarrolla en el organismo por ninguna otra causa diferente de la propia alteración, mientras que la secundaria tiene su origen en otro trastorno asociado.

Hay una gran cantidad de causas para la tensión alta, a menudo relacionadas con el lugar del aparato circulatorio donde se produce la mayor afectación o bien el órgano que queda más afectado por el trastorno. A continuación detallamos los tipos de hipertensión que existen.

1. Primaria, esencial o idiopática

Este tipo de hipertensión a menudo tiene orígenes ambientales o relativos al entorno, genéticos o físicos. El sobrepeso es una de las causas principales de este trastorno cardiovascular. Algunas de las causas ambientales incluyen el consumo de alcohol excesivo y la exposición a situaciones de estrés.

Por lo que respecta a las causas genéticas, puede suceder que la persona que padece tensión alta tenga una serie de características que ha heredado de sus padres y le condicionen a la hora de tener una presión arterial determinada.

2. Secundaria por causa renal

En este caso se hace referencia a una patología en los riñones que les impide funcionar correctamente. La ateroesclerosis suele ser la causa que origina este tipo de hipertensión, afectando principalmente a la arteria renal. La enfermedad poliquística renal y la enfermedad renal de tipo crónico también se asocian con frecuencia a esta causa de tensión alta.

3. Secundaria por causa endocrina

La hipertensión suele relacionarse con una alteración en el funcionamiento de la tiroides, fenómeno que se conoce como “hipertiroidismo” cuando se produce un exceso de hormonas o como “hipotiroidismo” cuando hay déficit. También puede suceder que este tipo de tensión alta aparezca a causa de otros problemas en el sistema endocrino.

4. Hipertensión en el embarazo

Es habitual que algunas mujeres presenten períodos de hipertensión de tipo secundario después de quedar embarazadas.

Es un hecho recurrente, además, que los síntomas de la tensión alta vuelvan a aflorar tras el parto; esta circunstancia no genera más problemas en el futuro aunque en los casos más graves puede darse un estado de coma si la patología no se trata correctamente.

Referencias bibliográficas:

  • Carretero, O. A. & Oparil, S. (2000). Essential hypertension. Part I: definition and etiology. Circulation, 101(3): 329-335.

  • Whelton, P. K. et al. (2017). 2017 Guideline for the Prevention, Detection, Evaluation, and Management of High Blood Pressure in Adults. Journal of the American College of Cardiology.

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