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Tensión baja (hipotensión): síntomas, causas y tratamiento

Hipotensión es el término médico para hacer referencia a la baja tensión sanguínea en las arterias.

 

La tensión arterial es la fuerza con la que circula la sangre a través de los vasos sanguíneos del cuerpo. Cuando esta fuerza presenta niveles de intensidad bajos hablamos de tensión arterial baja o hipotensión.

Al igual que una tensión excesivamente elevada, la hipotensión puede acarrear graves problemas de salud de diversa índole. En este artículo detallaremos qué es la tensión baja o hipotensión, cuáles son sus síntomas, sus causas y su tratamiento.

Tensión baja (hipotensión): ¿qué es?

La tensión baja o hipotensión arterial se caracteriza por presentar indicadores muy bajos en la presión sanguínea. Esta patología ocasiona graves dificultades para llevar a cabo un correcto transporte de sangre a través de las venas ya que hace que esta viaje de manera más lenta por los vasos sanguíneos.

Este transporte anormal en la velocidad de la sangre se puede traducir en un menor aporte sanguíneo en algunos órganos y partes del cuerpo esenciales, hecho que puede acarrear problemas de salud severos a largo plazo.

Los parámetros utilizados para medir la presión arterial son los movimientos constantes que hace el corazón para transportar la sangre. A la contracción del corazón se la conoce como presión sistólica, mientras que la relajación corresponde a la presión diastólica.

Generalmente se considera que la presión normal de una persona sana debe oscilar entre los 90/60 mmHg de mínimo y 120/80 mmHg de máxima. Por el contrario se suele considerar hipotensión a una presión sistólica mayor de 90 mmHg y una presión diastólica inferior a 60 mmHg.

Los 3 tipos y sus síntomas

Muchas personas con tensión baja no presentan de forma aparente ningún problema de salud. De hecho, los síntomas de la hipotensión no siempre son visibles en los casos más problemáticos, y sucede a menudo que la persona que presenta la afectación no sepa que lo tiene hasta que esta se encuentra en fases avanzadas.

La hipotensión se convierte en un problema de salud cuando los niveles de la presión sanguínea bajan de los 90 o 120 mmHg. En esos casos aparecen una serie de síntomas determinados que se organizan en torno a 3 tipos de hipotensión bien definidos que conviene tener en cuenta.

1. Hipotensión ortostática

La hipotensión ortostática, también llamada postural, se produce cuando nos levantamos o incorporamos rápidamente al cabo de haber estado un rato sentados o tumbados.

Este tipo de episodios son muy frecuentes en personas sanas al levantarse de la cama por la mañana de manera abrupta o simplemente al levantarse de cualquier otro sitio. No obstante, también es habitual que se produzca en personas con un estado de salud débil.

Este tipo de hipotensión puede provocar mareo, malestar, desorientación e incluso desmayos o desvanecimientos.

La hipotensión ortostática o postural sucede porque el organismo no puede ajustar el cambio de presión de manera tan rápida si hacemos movimientos bruscos para cambiar de posición.

2. Hipotensión mediada neuralmente

Este tipo de hipotensión se da cuando la persona ha permanecido de pie durante mucho rato. En esos casos se produce una bajada abrupta de la tensión arterial.

Los síntomas de esta hipotensión son parecidos a los de la ortostática, es decir, provoca mareo, desvanecimiento, y también puede causar náuseas.

3. Hipotensión severa relacionada con el shock

La hipotensión severa está causada por un shock experimentado por la persona y provocado por una pérdida excesiva de sangre, una infección o una reacción alérgica, entre otras causas.

En esos casos la presión arterial es tan baja que no llega suficiente sangre a algunos órganos vitales; en estos casos puede estar en peligro la vida de la persona.

Causas de la tensión baja

Existen diferentes factores que puede ser la causa de la hipotensión. Algunas de esas causas pueden ser el cansancio, haber descansado poco o mal, un nivel de estrés elevado, la desnutrición, la deshidratación, factores genéticos y efectos secundarios de algunos medicamentos como los diuréticos, los alfa y beta-bloqueantes, los antidepresivos y también los fármacos que se toman para la disfunción eréctil.

Existen otras enfermedades que pueden ser el origen de la hipotensión. Algunas de ellas pueden ser enfermedades cardiovasculares, como la bradicardia, o endocrinas, o deberse a una pérdida de sangre en exceso, anemia, infecciones o alergias.

En mujeres embarazadas también puede presentarse el fenómeno de la tensión arterial baja por el hecho de que el sistema circulatorio experimenta una serie de cambios temporales. Aunque la tensión baja durante el embarazo es un hecho relativamente normal, conviene realizar chequeos periódicos a la salud de la madre.

Tratamiento de este problema de salud

El tratamiento de la hipotensión es distinto dependiendo del tipo de afectación que se presente, dado que los problemas de salud subyacentes pueden variar según la causa de la tensión baja.

En el caso de la hipotensión ortostática el tratamiento recomendado es una buena hidratación y una dieta rica en nutrientes, especialmente minerales como el sodio y el potasio. Otras recomendaciones son levantarse de manera pausada y no cruzar las piernas mientras se está sentado.

En el caso de la hipotensión neuralmente mediada las recomendaciones son no pasar mucho rato de pie en la medida de lo posible y una buena hidratación.

Referencias bibliográficas:

  • National Heart Lung and Blood Institute (2008). Diseases and Conditions Index – Hypotension.

  • Hylands, M; Moller, MH; Asfar, P; Toma, A; Frenette, AJ; Beaudoin, N; Belley-Côté, É; D'Aragon, F; Laake, JH; Siemieniuk, RA; Charbonney, E; Lauzier, F; Kwong, J; Rochwerg, B; Vandvik, PO; Guyatt, G; Lamontagne, F (2017). A systematic review of vasopressor blood pressure targets in critically ill adults with hypotension. Journal canadien d'anesthesie, 64(7): 703–715.

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