Tratamiento del VIH/SIDA

El sida es incurable. Sin embargo, muchos de los procesos oportunistas que comprometen la vida de los pacientes con VIH tienen tratamiento eficaz.
En la actulidad, todavía no existe una cura para el VIH/SIDA. 

 

La erradicación del VIH en los pacientes infectados no parece posible con los tratamientos actuales. Propiamente hablando, hoy el sida es incurable. Sin embargo, muchos de los procesos oportunistas que comprometen la vida de los pacientes con sida tienen tratamiento eficaz. Además, la administración de fármacos antirretrovirales ha permitido alargar considerablemente la supervivencia de los sujetos seropositivos, de manera que la enfermedad se ha convertido en un proceso crónico.

El primer objetivo del tratamiento es reducir al máximo la multiplicación del VIH. El segundo objetivo, que se deriva del primero, es permitir que el sistema inmune se reconstituya y así mejorar la evolución de las distintas complicaciones infecciosas y neoplásicas que presentan los pacientes con sida y mejor todavía, evitarlas.

Desde 1997 se dispone de medicamentos antirretrovirales comercializados que pertenecen a varias familias químicas diferentes y son capaces de atacar al VIH en cuatro momentos distintos de su reproducción. Con ello se puede reducir al mínimo posible la capacidad del VIH para multiplicarse (obtener cargas virales plasmáticas por debajo del limite de detección de los métodos de laboratorio habituales) durante periodos de tiempo lo más prolongados posible.

Ello se traduce en un retraso significativo de la evolución clínica y una importante disminución de la mortalidad. Al mismo tiempo se evita la selección de resistencias a los fármacos.

La situación clínica más frecuente es la de tratar pacientes con una infección crónica por VIH.

El primer tratamiento es el más eficaz, por lo que debe asegurarse que el paciente lo realizará correctamente.

Se recomienda utilizar una combinación de tres medicamentos.

La respuesta al tratamiento se controla básicamente midiendo la carga viral en plasma, ya que los cambios de la viremia plasmática son rápidos (en días) y anteceden en semanas o meses a los cambios inmunológicos o clínicos.

En los pacientes no tratados previamente que reciben terapia triple, a las cuatro semanas se debe exigir que la carga viral haya disminuido de forma importante (una reducción de diez veces como mínimo).

A los tres o cuatro meses la carga viral debe ser menor de 200- 500 copias/mL y a los cuatro o seis meses debe ser inferior a 20-50 copias/mL (indetectable).Si transcurrido este tiempo la viremia es detectable, o si tras ser indetectable rebota por encima de las 500 copias/mL, hay que considerarlo como un fracaso virológico y plantearse un cambio de tratamiento.

Una carga viral menor de 20-50 copias/mL asegura que la respuesta terapéutica será duradera, mientras la adherencia a la medicación prescrita sea buena. Estos objetivos virológicos se alcanzan también en los pacientes que reciben segundas o posteriores alternativas terapéuticas debido a resistencias o intolerancia de la medicación.