Ecosistemas: ¿qué son? Los 9 tipos (terrestres y acuáticos)

Entre los ecosistemas terrestres y acuáticos encontramos los bosques y las zonas fóticas y afóticas.

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Hay una gran diversidad de ecosistemas terrestres y acuáticos en el mundo, y cada uno de ellos se asocia a formas de vida concretas que han evolucionado de forma conjunta con su entorno, dándose una adaptación y una modificación mutuas a lo largo de los milenios.

En este artículo vamos a analizar las características de los 9 tipos de ecosistemas naturales más relevantes: el bosque, el matorral, el herbazal, la tundra, el desierto, los ecosistemas artificiales, los de agua dulce, los marinos de tipo fótico y los marinos afóticos.

¿Qué son los ecosistemas?

El término “ecosistema” se refiere a la conjunción de organismos biológicos y el medio físico con el que estos interactúan. El primer conjunto de elementos (la flora y la fauna de un lugar determinado) es denominado “biocenosis” o “comunidad biótica”, mientras que nos referimos como “biotopo” a las condiciones ambientales que permiten la existencia de estos seres vivos.

Los componentes biológicos y los inorgánicos que conforman los ecosistemas interactúan a través de los ciclos nutricionales y de los flujos energéticos. De este modo, al estudiar los ecosistemas, las comunidades bióticas y los biotopos también se tienen en cuenta factores como el modo en que la energía lumínica se transforma tras ser captada por las plantas, por ejemplo.

Existe una gran diversidad de tipos de ecosistema en el mundo. Es difícil contestar a la pregunta de cuántos tipos de ecosistema podemos encontrar en la Tierra debido a que hay múltiples formas de clasificarlos y a que cada una de las categorías se puede subdividir a su vez en otras tantas.

En esta clasificación hemos procurado incluir todos los grandes tipos de ecosistema, tanto terrestres como acuáticos. Hemos optado por obviar los ecosistemas aéreos a causa de que cuentan con una menor diversidad y resultan más difíciles de delimitar.

Cabe tener en cuenta que también encontramos ecosistemas híbridos como los pantanos, que pueden ser considerados una mezcla de ecosistema terrestre y acuático. Lo mismo se puede decir de los manglares, las marismas, los juncales o las selvas inundables.


Tipos de ecosistemas terrestres

Entre los principales tipos de ecosistemas terrestres destacan muchas variedades de bosque (incluyendo tanto bosques templados como selvas tropicales), así como los matorrales, los herbazales, la tundra, el desierto y los ecosistemas artificiales o humanizados, que merecen una mención especial.

1. Bosques (forestales)

Los bosques son el ecosistema más importante de la Tierra desde el punto de vista de la diversidad biológica ya que en ellos habita un número enorme de seres vivos de los distintos reinos. Entre los ecosistemas que se pueden clasificar como bosques encontramos las selvas, los bosques templados de coníferas (p. e. pinos o abetos) y la taiga o bosque boreal, entre otros.

Algunas clasificaciones dividen el ecosistema básico “bosque” en dos categorías más específicas: los bosques templados caducifolios (como los de Europa o América del Norte) y los bosques tropicales húmedos o selvas tropicales, que podemos encontrar en regiones como Brasil, Indonesia y El Congo.

2. Matorrales (arbustivos)

Los ecosistemas de tipo arbustivo son denominados “matorrales”. Cuando estos están compuestos principalmente por arbustos decimos que son ecosistemas arbustales; si su elemento básico son espinos, como los cactus, decimos que son matorrales xerófilos; por último, los matorrales de montaña son designados mediante la palabra “páramo”.

3. Herbazales (herbáceos)

Un herbazal es un ecosistema terrestre cuyas características definitorias son su carácter semiárido y el hecho de que estén compuestos fundamentalmente por hierbas (es decir, gramíneas). La pradera, la sabana y la estepa son tres tipos de herbazal asociados a los entornos templados-fríos, áridos y tropicales, respectivamente.

4. Tundra

La tundra es un ecosistema húmedo en el cual el subsuelo se encuentra congelado. Esto lleva a una ausencia de árboles, de modo que la flora propia de este tipo de ecosistema natural se compone de musgo, liquen, hierba y, en todo caso, arbustos de pequeño tamaño.

5. Desierto

La fauna y la flora de los desiertos son muy limitadas a causa de sus escasas precipitaciones (debidas generalmente a la lejanía del mar), que dificultan el desarrollo de la mayor parte de formas de vida.

Lo más habitual es que los desiertos se sitúen en regiones subtropicales (como sucede en el caso del Sáhara, el Namib o el Gobi), aunque también los hay lugares con otros tipos de clima.

6. Ecosistemas artificiales (o humanizados)

El concepto “ecosistema artificial” se refiere a todos aquellos en cuyo desarrollo el ser humano ha jugado un papel importante. Los núcleos de población y en particular las ciudades son el mejor ejemplo de este tipo de ecosistema, si bien los campos de cultivo, los estanques, los bosques artificiales o los entornos desertificados también se clasifican en la categoría de ecosistemas humanizados.


Clasificación de ecosistemas acuáticos

En contraste con los ecosistemas terrestres, los de tipo acuático (que conforman una proporción mucho mayor de la superficie del planeta) se caracterizan por el hecho de que su biotopo es un cuerpo de agua. Esto incluye los océanos, los mares, los ríos, los lagos y otros cuerpos de agua salada o dulce.

7. De agua dulce

Los ecosistemas acuáticos de agua dulce engloban los ríos, los lagos, las aguas subterráneas, los manantiales y otros lugares en los que se acumula este tipo de agua -por ejemplo las cavidades de algunos árboles y plantas en los que se desarrollan otras formas de vida.

8. Marinos fóticos

En este tipo de ecosistema, del cual son ejemplos las playas, las costas, los mares abiertos, las desembocaduras de ríos, los arrecifes de coral y los atolones, el agua es poco profunda (menos de 200 metros), de modo que las plantas obtienen suficiente luz como para realizar la fotosíntesis.

9. Marinos afóticos

A diferencia de lo que sucede en los ecosistemas marinos fóticos, la gran profundidad de los afóticos impide la fotosíntesis; además la cantidad de oxígeno es muy escasa y hay muy poco plancton Las profundidades de los mares y las fosas oceánicas son ecosistemas acuáticos afóticos.

Referencias bibliográficas:

  • Odum, E. P. (1971). Fundamentals of Ecology (3rd Ed.). New York: Saunders.

  • Sagoff, M. (2003). The plaza and the pendulum: two concepts of ecological science. Biology and Philosophy, 18(4): 529-552.



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