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Consecuencias del divorcio para los hijos (según la edad)

La separación de los padres puede ser traumática para los hijos si no se toman ciertas precauciones.

El divorcio y las separaciones son acontecimientos comunes y habituales dentro del contexto social en el que nos desarrollamos. Al contrario de lo que ocurría poco años atrás, cada vez más parejas deciden no seguir con la relación y rompen.

Esta ruptura provoca cambios tanto a nivel estructural como relacional dentro del sistema familiar. A continuación vamos a mostrar las consecuencias que tiene el divorcio según la edad de los hijos y cuáles son las estrategias que se pueden llevar a cabo para pasar por este proceso de manera exitosa.

Consecuencias del divorcio según la edad de los hijos

La ruptura con la pareja sentimental y el divorcio son acontecimientos cada vez más normalizados en la sociedad en la que vivimos. Tener una relación sentimental para toda la vida es sumamente complejo y se está convirtiendo en un mito, ya que factores como el estrés, el trabajo, la facilidad para conocer nuevas personas, la monotonía o la falta de amor acaban incidiendo en la pareja.

La consecuencia principal del divorcio es la ruptura de la estructura familiar, en especial cuando se tienen hijos, ya sean pequeños, adolescentes o adultos. En cada una de estas edades la separación de los padres tiene unas repercusiones diferentes en los hijos y es necesario saber identificarlas para no agravar la situación y buscar estrategias para solventar los posibles problemas que se puedan presentar.  

¿Cómo afecta a los niños pequeños?

El divorcio de los padres en la edad infantil es especialmente delicado. Los niños se han acostumbrado a una rutina y a unas pautas familiares que han estado presentes desde el momento del nacimiento y que ahora, por motivos que probablemente escapan a su comprensión, han cambiado.

Problemas de adaptación, sentimientos de culpa o conductas disruptivas son habituales en niños y niñas que están pasando por un periodo de cambio debido al divorcio de sus padres. Por ello es importante tratar el tema con tacto y llegar a un acuerdo entre los progenitores para evitar el posicionamiento de los hijos hacia una u otra figura de crianza.

La comprensión, la paciencia y la información acerca de los que está ocurriendo van a ser vitales en el correcto desarrollo emocional del pequeño, así como la influencia y la participación activa de ambos progenitores en la crianza del infante. Sentir el divorcio como la pérdida de uno de los padres puede ser un acontecimiento traumático.

La separación de padres con hijos adolescentes

Según un estudio realizado por Cantón y Justicia (2002) se demostró que la conducta de los adolescentes cuando sus padres pasan por un período de divorcio se vuelve más hostil y agresiva; además aumentan las tasas de consumo de drogas y alcohol y la conducta delictiva. No obstante, estas consecuencias pueden ser evitadas con un trabajo de cohesión y coordinación por parte de los padres.

Este cambio en la conducta en ocasiones se debe a la mala relación que se establece entre los progenitores a causa de la ruptura, al sentimiento de culpa que el adolescente puede tener y a la carga de responsabilidades y tareas que recae en éste a causa de la mala gestión de los padres, en especial cuando tiene hermanos pequeños.

Además, los adolescentes ya tienen una capacidad cognitiva y reflexiva parecida a los adultos (incluso superior a la de algunos) y, por lo tanto, en este tipo de situación la sinceridad, la libertad de decisión y el derecho a opinar también van a ser importantes para superar este momento de manera exitosa.

Consecuencias para los hijos adultos

El divorcio tardío de los padres habitualmente tiene una repercusión menor en la vida y en la conducta de los hijos. En la edad adulta la independencia emocional y física respecto a los padres es mayor, y por lo tanto la influencia de sus actos no será tan acusada.

No obstante, los divorcios complicados causados por infidelidades u otro tipo de situaciones en las que uno de los progenitores sale peor parado pueden hacer que aparezca una total polarización del apoyo del hijo o la hija hacia uno de los padres y como consecuencia se rompa la relación con el otro.

Esto puede repercutir de forma muy negativa en la estabilidad emocional del hijo adulto y en las futuras relaciones que esta persona tenga, así como en los cánones del amor y en las expectativas puestas en la pareja, sobre todo en los divorcios causados por infidelidades. Por otra parte, los hijos también pueden causar daño emocional al progenitor al que culpan de la separación.

3 claves para afrontar la separación con éxito

Como acabamos de comentar el divorcio, además ser un proceso difícil y complejo para los miembros de la pareja, también lo es para el resto de componentes de la familia, y en especial para los hijos. La ruptura familiar conlleva un gran cambio en la rutina y en la estructura del sistema por lo que pasar por un proceso de adaptación va a ser clave.

Es por ello necesario conocer estrategias y claves que hagan de la separación una situación más llevadera, siempre con el objetivo fundamental de que las consecuencias negativas para los hijos sean lo más escasas posible y no se interprete el divorcio como un trauma psicológico.

1. Mantener una relación cordial “por el bien de los niños”

La buena relación entre los padres, sea real o sólo aparente, es un punto clave en la superación y la aceptación del divorcio por parte de los hijos. Si bien es cierto que en ocasiones puede resultar muy difícil, un esfuerzo hacia la conciliación entre los ex miembros de la pareja va a tener efectos positivos en la conducta de los hijos.

En el caso de que una de las partes sienta que no puede gestionar las emociones negativas que le genera la ruptura, será de suma importancia que acuda a terapia psicológica para no “contaminar” a los hijos con este malestar.

La psicoterapia también puede ser una buena opción para los niños o adolescentes que necesiten expresar en un contexto privado y libre de juicios cómo se sienten y de qué manera están afrontando la situación.

2. Evitar el posicionamiento a favor de uno de los padres

Cuando se produce el divorcio, en ocasiones ocurre que uno de los padres habla mal del otro delante del hijo -ya sea de manera directa o indirecta, voluntaria o involuntaria. En estas situaciones puede ser que el hijo o la hija decida tomar partido a favor de uno de sus progenitores, dejando al otro en mala posición.

Cuando esto sucede de modo muy acusado se convierte en lo que desde la psicología se conoce como Síndrome de Alienación Parental (SAP). Este fenómeno imposibilita la buena relación del niño o la niña con ambos progenitores, de modo que queda muy sugestionado por los sentimientos negativos expresados por uno de los padres hacia el otro.

3. Comunicar el divorcio con tacto y adecuar la información a la edad

La forma en la que los padres comunican a los hijos que han decidido separarse puede suponer un punto de inflexión respecto al estilo de afrontamiento que tanto los pequeños como los adolescentes utilicen en esta compleja situación.

De este modo, adecuar la información a la edad y la capacidad de compresión de los hijos y no mentir en el momento de dar la noticia va a ser muy importante para evitar el posible sentimiento de culpa que puede generarse en los hijos, así como futuros reproches o decepciones debidos a la falta de información o a la mentira.

Referencias bibliográficas:

  • Cantón-Duarte, J., Cortés, M. R. & Justicia, M.D. (2002). Las consecuencias del divorcio en los hijos. Psicopatología Clínica, Legal y Forense, 3(2): 47-66.

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