Violencia intrafamiliar: qué es, tipos, consecuencias y prevención

Aunque a veces se equipara con la violencia de género, la violencia intrafamiliar es un tipo de violencia en sí misma.
La violencia intrafamiliar es la que se da dentro del seno de la familia. 

 

La violencia intrafamiliar es la violencia que ocurre en el seno de la familia, generalmente asentada en un hogar. Por lo mismo es también conocida como violencia doméstica. Se divide en varios tipos según la dirección que sigue, es decir, quiénes son las personas que la ejercen y quiénes son las que la reciben.

En el siguiente artículo explicamos qué es la violencia intrafamiliar, cuáles son los principales tipos y  cuáles son algunas de las estrategias de prevención de este tipo de violencia. Además, conoceremos también en qué se diferencia de la violencia de género.

¿Qué es la violencia intrafamiliar?

Como su nombre lo indica, la “violencia intrafamiliar” o “violencia familiar” es el tipo de violencia que tiene lugar en el seno de la familia. También recibe el nombre de ”violencia doméstica” debido a que generalmente la familia yace en un hogar.

Dicho de otro modo, el término “violencia intrafamiliar” hace referencia al uso de fuerza dentro de una relación desigual de poder, que ocurre entre las personas que comparten un hogar o que son consideradas una familia.

En palabras de Mora Chamorro (2008), la violencia intrafamiliar es “el uso consciente de la fuerza en el hogar, desde el más fuerte hacia el más débil, con objeto de ubicarse primero en una situación de poder, dominio o control con respecto a la pareja o hijos, usando para ello tanto abusos psíquicos como físicos o sexuales”.

Por otro lado, la violencia intrafamiliar es un crimen que como tal tiene repercusiones legales que requieren una respuesta efectiva.

Violencia familiar y violencia de género

En muchas ocasiones la violencia intrafamiliar se equipara con la violencia de género, pero, ¿es lo mismo? y además, ¿hace referencia sólo a la violencia hacia las mujeres? Para responder esto volvamos a la definición de Mora Chamorro (2008), quien nos decía que la fuerza se ejerce “del más fuerte hacia el más débil” con el objetivo de ubicarse en el lugar del dominio o de control.

Lejos de hacer referencia únicamente a la fuerza física, dicha expresión alude a una relación de poder desigual, donde uno de los miembros de la familia es el dominante (no necesariamente el encargado, más bien quien decide) en todos o muchos de los aspectos necesarios para la convivencia y sobrevivencia familiar.

Lo anterior puede ir desde la toma de decisiones sobre la dinámica familiar y las actividades los otros miembros de la familia, hasta el sostén económico del hogar. Específicamente en las sociedades modernas occidentales, las familias heterosexuales han estado fuertemente socializadas en un modelo de género segregado, donde el rol del “más fuerte” lo cumplen los hombres, mientras que las mujeres son percibidas como “las más débiles”.

Parte de lo anterior está en el fondo de cifras alarmantes, como que la violencia intrafamiliar afecta especialmente a mujeres y niñas (una de cada tres aproximadamente), y casi siempre es ejercida de los hombres hacia ellas (Sagot, 2000). Tan solo en América Latina, entre un cuarto y más de la mitad de las mujeres han informado haber sido víctimas de abuso en algún momento por sus parejas y en el seno de la familia.

Debido a que se trata de la forma más común, este tipo de violencia es la que más se ha buscado visibilizar, aunque no es la única manifestación de la violencia intrafamiliar. También la viven con frecuencia los niños y las personas de la tercera edad y, en menor medida, los hombres adultos.

Es habitual que se confunda violencia intrafamiliar con violencia de género. 
 

Tipos de violencia intrafamiliar o violencia doméstica

La violencia intrafamiliar o violencia doméstica agrupa varios tipos de violencia que se distinguen de acuerdo con distintos criterios. Uno de ellos es quién es la persona que recibe la violencia.

En este caso se encuentran, por ejemplo, la violencia de género hacia las mujeres, la violencia contra el adulto mayor, la violencia o el maltrato infantil (dirigido hacia las niñas y los niños).

También se distinguen de acuerdo con la dirección específica, es decir quién es la persona que ejerce la violencia y quién la recibe. Por ejemplo la violencia filioparental, que hace referencia a aquella donde el perpetrador es el hijo o hija y la víctima son la madre o el padre.

Por otro lado, los tipos de violencia intrafamiliar pueden distinguirse según el núcleo específico de la familia donde ésta ocurre. Por ejemplo, se habla de “violencia conyugal” cuando tiene lugar concretamente entre la pareja, no siempre afectando a otros miembros de la familia.

Finalmente, hay un debate actual sobre cómo abordar la violencia que se ejerce hacia los hombres en el seno de la familia, ya que esto último entra muchas veces en confusiones con la violencia ejercida por motivos de género.

Manifestaciones principales

Tal como ocurre en otros tipos de violencia, en la violencia doméstica pueden manifestarse distintos tipos de agresión. Algunas de las manifestaciones principales se dan en el propio cuerpo, mientras que otras ocurre al nivel de lenguaje y las palabras. Por ejemplo, la violencia intrafamiliar puede manifestarse de las siguientes formas:

  • Violencia física, que incluye lesiones, golpes, pellizcos, empujones, y cualquier maltrato hacia el cuerpo.

  • Violencia psicológica, es decir, insultos o comentarios de desvalorización, lo que puede tener como consecuencia estrés crónico, baja autoestima, disminución de la sensación de defensa y de autoprotección.

  • Violencia sexual, que se refiere a las acción de forzar a la persona para que lleve a cabo o reciba conductas sexuales que no desea.

  • Violencia patrimonial, que hace referencia a la organización y distribución de los bienes económicos y materiales de la familia y de sus miembros.

Consecuencias y soluciones de la violencia familiar

Las consecuencias de la violencia intrafamiliar pueden ser vistas tanto a nivel individual como estructural. Actualmente, este tipo de violencia es reconocida como un serio problema, que afecta tanto la salud física como psicológica y sexual de quienes la sufren, e incluyendo un riesgo potencial de muerte.

Además de constituir una violación de derechos humanos, la violencia intrafamiliar es un obstáculo para el desarrollo social. Es así debido a que limita la plena incorporación de las víctimas a los procesos de participación y desarrollo social, educativo, político y económico, perpetuando la discriminación.

Por esto mismo, muchas de las personas expertas coinciden en que se trata de un problema muy complejo que requiere para su solución políticas y acciones coordinadas entre los estados y la sociedad civil.

Por ejemplo, actualmente en la mayoría de los países hay un subregistro en la multiplicidad de factores que llevan al ejercicio y la perpetuación de la violencia doméstica.

Además, en muchas ocasiones, la comprensión de las causas de la violencia intrafamiliar cae en la sobreresponsabilizacion de las víctimas y la desresponsabilización de victimarios, ya que constantemente se justifica con argumentos de “provocación” de parte de la persona agredida.

Finalmente, el ejercicio de la violencia es un comportamiento aprendido, cuya base se encuentra en muchos elementos de la vida social. Como tal, este comportamiento puede ser des-aprendido una vez que se identifiquen y disminuyan los factores de riesgo.

La violencia intrafamiliar tiene un fuerte impacto en la salud física y psicológica de los hijos. 
 

Cómo prevenir la violencia intrafamiliar

Prevenir la violencia intrafamiliar requiere de detectar factores de riesgo, es decir, requiere identificar los elementos que incrementan la vulnerabilidad de algunos miembros de la familia, y el dominio o control de otros.

Algunos de los principales factores de riesgo son los procesos de socialización de género, la violencia y estrés social, la desproporción en la provisión y el cuidado del hogar, la poca eficacia de programas de acompañamiento y protección de las víctimas, la falta de credibilidad en las instituciones al momento de hacer denuncias, y la normalización de conductas violencias en el propio seno familiar.

Todo lo anterior implica la participación de sectores de salud, sectores normativos (como el judicial o legal y policial), sectores educativos y sectores no gubernamentales. En dichos espacios han sido muchas las iniciativas de programas contra la violencia familiar.

Programas contra la violencia familiar

Los programas contra la violencia intrafamiliar son una serie de estrategias planteadas por los gobiernos o las asociaciones civiles, cuyo objetivo es atender y proteger a quienes han sido las víctimas.

Lejos de que exista un marco de acción común, dichas estrategias suelen variar de acuerdo con el país o la localidad que las aplica. Es así que los marcos jurídicos suelen ser distintos, así como los recursos o servicios sociales.

En algunos casos estos programas son impulsados por el sector o el ministerio de salud, mientras que el otros son impulsados por los institutos de la mujer, o por servicios específicos de atención a la violencia.

Referencias bibliográficas:

  • Mora Chamorro, H. (2008). Manual de protección a víctimas de la violencia de género. Editorial Club Universitario: Alicante, España.

  • Pineda, J. y Otero, L. (2004). Género, violencia intrafamiliar e intervención pública en Colombia. Revista de Estudios Sociales, 17:19-31.

  • Sagot, M. (2000). Ruta crítica de las mujeres afectadas por la violencia intrafamiliar en América Latina. OPS: EUA.

  • Velzeboer, M. , Ellsberg, M., Clavel-Arcas, C. y García Moreno, C. (2003). La violencia contra las mujeres: responde el sector de la salud. OPS: EUA.

 

  

  

 

 

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