Viviendo La Salud

Telegram : +34 639 048 422

E-Mail: viviendolasalud@oblivionmedia.net

Baby blues (tristeza posparto): ¿qué es y cuáles son sus síntomas?

La tristeza posparto o “baby blues” es un síndrome que aparece en muchas mujeres después del parto y que tiene un carácter leve y transitorio. Entre las mujeres que la padecen es común el sentimiento de culpa causado por una sensación de contradicción.

Si dar a luz es algo maravilloso, ¿por qué estoy triste? Esta es una de la principales preguntas que las nuevas madres se plantean, y les genera incomprensión y malestar. Además ante la sociedad estos pensamientos pueden aparecer como un síntoma de debilidad y falta de habilidad, lo que genera aún más frustración entre las mujeres que lo sufren.

¿Qué es el baby blues y qué lo causa?

La tristeza posparto o baby blues es una alteración emocional leve de carácter depresivo que aparece entre la primera semana y la segunda después de dar a luz. Su duración es breve: suele desaparecer de manera progresiva tras 15 o 20 días, aproximadamente.

Los factores que la causan pueden ser muy diversos, desde el gran cambio físico que se produce con el parto hasta la adaptación a una nueva rutina, pasando por las alteraciones hormonales que tienen lugar en el organismo a causa de la maternidad.

Los niveles de progesterona y estrógenos descienden y los de oxitocina y prolactina aumentan; el organismo se está preparando para la lactancia. Pero, por desgracia aunque de forma natural, estas fluctuaciones hormonales pueden causar síntomas de tristeza.

Prevalencia de este fenómeno

La prevalencia de la tristeza materna varía en función de la cultura en la que la persona esté sumida, aunque es habitual en todo el mundo:En la cultura oriental la prevalencia ronda el 20%, mientras que en Occidente varía entre el 40 y el 80%.

Esto quiere decir que es un síndrome muy común y presente en gran parte de las mujeres que dan a luz. Por este motivo es importante no alarmarse en exceso y dejar que el cuerpo equilibre sus niveles hormonales y se adapte al nuevo estilo de vida.

Pese a ser tan común, el baby blues es un factor de riesgo asociado a la depresión posparto y se utiliza como predictor para el diagnóstico de esta última. Cuando el sentimiento de tristeza es muy intenso, existe un mayor riesgo de padecer depresión posparto.

Síntomas y signos principales

Algunos de los síntomas característicos del baby blues son la tristeza sin motivo aparente, el enfado, la desesperanza, el llanto, la inquietud, la ansiedad y la fatiga. También son habituales las dificultades de concentración, el insomnio y los cambios de humor.

Se puede observar que la gran mayoría de los síntomas son congruentes con la nueva situación de ser madre. La inseguridad acerca de si se está ejerciendo un buen papel y se están cubriendo las necesidades del bebé puede generar frustración y ansiedad.

El insomnio puede acarrear irritabilidad y falta de concentración que incidirían de manera negativa en el cuidado o la atención proporcionada al bebé. Esto a su vez retroalimentaría los síntomas anteriores creando un espiral sin aparente salida.

Factores de riesgo asociados a la tristeza posparto

Se ha estudiado la existencia de diferentes factores que predisponen a padecer “baby blues”. Algunos de los más significativos son haber pasado por episodios depresivos antes del parto, tener una autoestima baja o sufrir alteraciones del sueño.

Además, tener antecedentes del fallecimiento de algún hijo o padecer ansiedad y estrés elevados también condicionan la aparición de este sentimiento de tristeza y puedan derivar en una alteración más grave, como la depresión posparto.

    Diferencias entre baby blues y depresión posparto

    El baby blues difiere de la depresión posparto en la intensidad y en la frecuencia de los síntomas. Mientras que en el baby blues se producen sentimientos de tristeza leves y aislados, en la depresión posparto estos se vuelven más persistentes e intensos.

    Se podría entender la tristeza posparto mal elaborada como el estadio que precede a la depresión; de este modo, si el baby blues no ha desaparecido en los 15 a 20 días posteriores del nacimiento del bebé, es conveniente acudir a un profesional para tratar los síntomas y que no se intensifiquen ni cronifiquen.

    Por lo tanto, el baby blues es considerado un síndrome pasajero y leve mientras que la depresión posparto más grave y cursa con síntomas más significativos de tristeza, apatía y sentimientos de inutilidad que pueden llevar a una incorrecta atención del recién nacido si no se tratan a tiempo.

    La tristeza posparto en hombres

    Si bien la depresión posparto suele ser más frecuente en mujeres, también existen casos en los que es el hombre recién convertido en padre quien presenta estos síntomas de tristeza. Habitualmente se da cuando la madre también padece el trastorno.

    Múltiples factores pueden llevar a este tipo de situación y algunos de ellos varían con respecto a las mujeres. Mientras que los cambios hormonales son una de las principales causas en el sexo femenino, en los hombres entran en juego factores externos.

    Entre los varones las preocupaciones financieras, la responsabilidad de cuidar de la madre y el hijo, la privación del sueño o los cambios a nivel sexual en la pareja son factores que llevan a padecer tristeza posparto.

    Los síntomas son los mismos que los presentados entre las mujeres, y sus consecuencias también: la desesperanza, la pérdida de interés y de energía y los sentimientos de culpa hacen que, como hemos comentado anteriormente, el bebé pueda caer en una situación de desamparo.

    ¿Cómo aliviar los síntomas del baby blues?

    No existe un tratamiento establecido para acelerar la recuperación de la tristeza posparto ya que se considera un síndrome pasajero que el propio organismo es capaz de gestionar por sí solo, a menos que los síntomas y signos se vuelvan más intensos.  

    Pese a esto, existen actividades que harán que la persona que lo padece se sienta mejor. Una de ellas es descansar siempre que se pueda, en caso de fatiga; aunque sólo sean unos minutos, servirán para recuperar algo de la energía invertida en el cuidado del recién nacido.

    Caminar unos minutos al día o practicar algo de ejercicio físico también contribuirá al bienestar emocional. Confiar en la pareja y en la familia para hablar sobre las emociones y los síntomas ayudará a todas las personas implicadas a aceptar y comprender que el baby blues es un fenómeno normal y pasajero.

    Por otra parte, es cada vez más común la presencia de grupos de ayuda mutua en los que las nuevas mamás comparten sus experiencias y sus emociones. Estas reuniones periódicas pueden ser muy útiles tanto para los primeros días de inestabilidad emocional como para el posterior desarrollo del bebé.

    Referencias bibliográficas:

    • Romero Gutiérrez G.;  Dueñas de la Rosa, E.; Regalado, C. & Ponce, A. (2010). Prevalencia de tristeza materna y sus factores asociados. Revista de Ginecología Obstetricia de México, 78(1): 53-57.
    • Henshaw, C.; Foreman, D. & Cox, J. (2004). Postnatal blues: a risk factor for postnatal depression. Journal of Psychosomatic Obstetrics & Gynecology, 25: 267-272.
    Comentarios