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¿Cómo será mi hijo o hija? 6 claves genéticas para descubrirlo

La investigación en genética aporta datos sobre la herencia de rasgos físicos y psicológicos.

No se puede predecir de forma definitiva cómo será nuestro futuro bebé; sin embargo, sí podemos deducir algunas pistas a partir de nuestros propios rasgos físicos y psicológicos, de los del otro progenitor y de familiares cercanos de ambos.

Veamos de qué modos se heredan aspectos como el color de la piel, del pelo o de los ojos, la personalidad y la inteligencia. Es importante tener en cuenta, además de la relativa aleatoriedad de la transmisión y de la expresión genética, la importante influencia de los factores ambientales, en especial en el caso de los rasgos psicológicos.

1. Color de piel

Antes de empezar a hablar sobre la herencia genética de rasgos físicos es importante hablar de los alelos dominantes y recesivos en que se manifiestan los genes. De forma muy resumida y simplificada podemos decir que cada alelo, o forma de expresión de un gen, puede ser dominante o recesivo con respecto a otros. La mayoría de rasgos dependen de conjuntos de genes, no de uno solo.

Así, por ejemplo, en el caso del color de la piel los estudios indican que los tonos oscuros se expresan de forma prioritaria en relación a los más claros. En consecuencia, existe una mayor probabilidad de que el bebé de una persona con la piel oscura y otra con la piel clara tienda a parecerse al primer progenitor, si bien los genes del segundo reducirán la intensidad de la pigmentación.

2. Color de pelo

Los tonos de pelo oscuros son dominantes con respecto a los claros; por tanto, la probabilidad de que el bebé tenga el pelo moreno si uno de los padres lo es resulta muy elevada. El pelo rubio y pelirrojo son considerados rasgos recesivos y, si bien pueden aparecer incluso con varias generaciones de separación, es bastante común que los hijos tengan el pelo oscuro aunque el de los dos padres sea claro.

3. Color de ojos

Como sucede con el pelo y la piel, los tonos de ojos oscuros dependen de alelos muy dominantes. Los ojos verdes y los azules, que están muy relacionados, se reproducen en los hijos prácticamente siempre que están presentes en ambos padres; por contra, si uno de los progenitores es de ojos oscuros y el otro de ojos claros, es más probable que los del pequeño sean oscuros.

4. Otros rasgos físicos

Existen distintos rasgos físicos específicos que son dominantes, de modo que es altamente probable que se manifiesten en el bebé aunque sólo estén presentes en uno de los padres. Entre estos encontramos las pecas, los hoyuelos, la línea capilar, la nariz grande, las pestañas largas, los labios gruesos y los lóbulos de la oreja unidos a la cara.

5. Personalidad

La personalidad se puede definir como un patrón relativamente estable de conducta, cognición y emoción. En su desarrollo influyen tanto factores de tipo biológico y hereditario como otros socioculturales; en este sentido podemos distinguir entre el temperamento (la base cerebral, fisiológica y hormonal de la personalidad) y el carácter, que se desarrolla a partir de la interacción con el entorno.

En relación al temperamento cabe destacar la importancia de la herencia genética en algunos rasgos de personalidad, en particular en el grado de estabilidad emocional y en el de extraversión: estudios genéticos sugieren que la herencia explica entre el 40% y el 60% de las diferencias interindividuales en estas dimensiones (Tellegen et al., 1988) .

6. Inteligencia

La inteligencia un constructo complejo y cuyo significado varía mucho entre individuos; por ejemplo, mientras que muchas personas consideran que la inteligencia emocional es tan relevante como la espacial o la matemática, otras la ignoran y consideran que el término tiene un significado más limitado y tendente a lo racional y numérico. Además los célebres tests de inteligencia son cuestionados por muchos expertos en psicología.

Como sucede con la personalidad, se cree que aproximadamente la mitad de la variabilidad en la inteligencia depende de la herencia genética, entendida desde un punto de vista numérico a través del concepto del cociente intelectual o CI. Esta influencia es más notable en el caso de la inteligencia fluida (razonamiento y resolución de nuevos problemas) que en el de la cristalizada (conocimiento acumulado a lo largo de la vida).

Referencias bibliográficas:

  • Tellegen, A., Lykken, D. T., Bouchard Jr, T. J., Wilcox, K. J., Segal, N. L.& Rich, S (1988). Personality similarity in twins reared apart and together. Journal of Personality and Social Psychology, 54(6): 1031–9

Comentarios
Dani
Un artículo muy interesante y bien explicado. ¡Gracias!