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Líquido amniótico: qué es, funciones y trastornos comunes

La pérdida o el exceso de líquido amniótico durante el embarazo puede tener secuelas problemáticas.

 

Durante el embarazo la protección y nutrición del bebé son para el correcto desarrollo de este dentro del vientre de la madre. Durante los nueves meses que dura un embarazo normativo el pequeño pasará de ser solo una célula, conocida como cigoto, a convertirse en un bebé completamente formado y sano.

Pero, para que esto pueda ocurrir, el feto necesita un medio que lo proteja; este medio es el llamado líquido amniótico. A lo largo de este artículo conoceremos qué es el líquido amniótico, sus funciones y qué ocurre cuando se alteran los índices de este líquido dentro del saco amniótico, tanto por exceso como por defecto.

¿Qué es el líquido amniótico?

A lo largo de los nueve meses de embarazo, mientras el bebé se encuentra dentro del útero, este crece y se desarrolla dentro de un lugar conocido como saco amniótico. Esta especie de bolsa está formada por dos membranas y se encuentra llena de una sustancia conocida como líquido amniótico.

El líquido amniótico es un líquido de color claro y amarillento que empieza a aparecer dentro del saco amniótico dentro de los primeros 12 días tras la concepción. Durante los 5 primeros meses de embarazo, este líquido se compone principalmente de agua producida por la madre. Sin embargo, alrededor de las 20 semanas de embarazo se reemplaza por orina fetal.

No obstante, este líquido amniótico no se compone solamente de agua y orina sino que, además, contiene en su interior todo tipo de sustancias necesarias para el crecimiento del bebé como nutrientes, hormonas y anticuerpos que lo protegen de las posibles infecciones.

Por lo tanto, la importancia que posee el líquido amniótico es vital ya que, además de nutrir al bebé, cumple otras muchas funciones dentro del desarrollo del embarazo. En consecuencia, las alteraciones en los niveles de líquido amniótico causan complicaciones en el embarazo -tanto si hay una pérdida de este y hay poco líquido amniótico en el saco, como si hay más del que debería.

Finalmente, además de la protección del bebé, el líquido amniótico puede servir para revelar una gran cantidad de aspectos acerca de la salud genética del bebé. Mediante un procedimiento conocido como amniocentesis se analiza este fluido, el cual contiene desechos metabólicos y células fetales que pueden ser examinados para detectar posibles defectos o enfermedades genéticas.

Funciones principales

Tal y como se menciona en el punto anterior, el líquido amniótico ejerce una gran variedad de funciones, todas ellas relacionadas con la protección, el bienestar y el desarrollo del bebé.

En un embarazo normal, el nivel de líquido amniótico es más alto a lo largo de las semanas 34 a 36 y va disminuyendo conforme va acabando el periodo de gestación.

Cuando llega el momento de dar a luz, el saco amniótico se quiebra y la mujer “rompe aguas”. En este momento, el líquido amniótico que se encontraba dentro del saco comienza a filtrarse a través del cuello uterino y la vagina.

A continuación describiremos las principales funciones o tareas en las que se encuentra implicado el líquido amniótico durante el embarazo.

1. Protección del feto

El líquido tiene entre sus funciones la amortiguación de golpes o presiones externas, lo cual resulta muy importante para evitar malformaciones en el feto y otros problemas potencialmente graves.

2. Soporte del cordón umbilical

La presencia del fluido amniótico evita que el cordón umbilical se comprima. A su vez, facilita el transporte de comida y oxígeno a través de éste.

3. Control de infecciones

Además de nutrientes y otras sustancias muy relevantes para el desarrollo del feto, el líquido amniótico contiene anticuerpos que evitan la aparición y el desarrollo de infecciones.

4. Regulación de la temperatura

Gracias a las propiedades homeostáticas del líquido amniótico se crea un medio que aísla al bebé y lo mantiene caliente a una temperatura regular.

5. Desarrollo muscular y óseo

El líquido permite que el bebé pueda flotar y moverse en el interior del saco amniótico, lo que ayuda a que sus músculos y sus huesos crezcan correctamente.

6. Desarrollo pulmonar y digestivo

Cuando el bebé respira o traga líquido amniótico practica el uso de los músculos respiratorios y digestivos, lo cual contribuye a su desarrollo anatómico y funcional.

7. Lubricación

El líquido amniótico funciona como un lubricante que evita que algunas partes del cuerpo, como los dedos y otras extremidades, crezcan pegados.

Trastornos del líquido amniótico

En ocasiones pueden aparecer condiciones que provocan algún tipo de alteración de los niveles o cantidades de líquido amniótico. Estas alteraciones hacen que dentro del saco se almacenen cantidades excesivas o deficitarias de este líquido.

Son dos las principales alteraciones o trastornos del líquido amniótico: oligohidramnios, o poco líquido amniótico, y polihidramnios (exceso de líquido amniótico).

Por defecto (oligohidramnios)

Las pérdidas de líquido amniótico pueden provocar unos niveles bajos de este y suelen aparecer en un 4% de los embarazos. Para que sea considerado un caso de poco líquido amniótico en el saco, los niveles observados en las mediciones de ultrasonidos de este deben ser menores de 5 cm.

La pérdida de líquido amniótico puede ocurrir durante cualquier trimestre pero supone un riesgo mayor durante los 6 primeros meses de embarazo. A lo largo de todo este tiempo, un bajo nivel de líquido amniótico puede ocasionar defectos congénitos, nacimiento o aborto espontáneos e incluso la muerte fetal.

Por otra parte, si el oligohidramnios se desencadena en el último trimestre, el riesgo incluye un crecimiento fetal lento, complicaciones en el parto y necesidad de cesárea para proteger al bebé y a la madre.

El poco líquido amniótico en la bolsa puede ocurrir por diversas razones. Entre las principales causas de las pérdidas de líquido amniótico se encuentran:

  • Embarazos previos con oligohidramnios

  • Hipertensión

  • Desprendimiento de la placenta u otros problemas asociados

  • Preeclampsia

  • Diabetes

  • Lupus

  • Embarazo múltiples

  • Defectos congénitos

  • Embarazos de más de 36 semanas

Por exceso (polihidramnios)

Por el contrario, en un 1% de los embarazos puede darse un exceso de líquido amniótico en la bolsa, conocido; este fenómeno es conocido como polihidramnios. Para que esta condición pueda ser diagnosticada como tal el nivel de líquido amniótico debe ser superior a los 24 cm.

En este caso, además de un riesgo para el bebé y la posibilidad de que se dé una muerte fetal intrauterina, la madre puede experimentar síntomas como dolor abdominal y dificultad para respirar, así como complicaciones como parto prematuro, ruptura prematura del saco, desprendimiento de la placenta, malposición fetal y hemorragia postparto.

En casos de polihidramnios leve el exceso de líquido puede resolverse con el paso del tiempo, sin la necesidad de recurrir a ningún tratamiento. No obstante, en otros casos más severos en los que exista un peligro real para el desarrollo del embarazo se puede reducir el nivel de líquido amniótico mediante un procedimiento de amniocentesis o con la administración de indometacina, un fármaco que reduce la cantidad de orina que produce el bebé.

El exceso de líquido amniótico puede estar causado por los siguientes trastornos fetales:

  • Trastornos gastrointestinales

  • Trastornos cerebrales o del sistema nervioso

  • Acondroplasia

  • Alteraciones en la frecuencia cardiaca fetal

  • Infecciones

  • Anomalías pulmonares fetales

  • Acumulación de agua en el feto (hidropesía fetal o hydrops fetalis)

  • Síndrome transfusional gemelo a gemelo

  • Incompatibilidad sanguínea entre madre e hijo

  • Diabetes mellitus

Referencias bibliográficas:

  • Underwood, M. A., Gilbert, W. M. & Sherman, M. P. (2005). Amniotic Fluid: Not Just Fetal Urine Anymore. Journal of Perinatology, 25(5): 341–348.

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