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Acatisia: qué es, definición, síntomas, causas y tratamiento

La acatisia es un tipo de agitación psicomotriz asociada al consumo de medicamentos antipsicóticos.

 

Pensemos por un momento en cómo nos sentiríamos si nuestras extremidades u otras partes de nuestro cuerpo se movieran a su voluntad y no cuando nosotros deseamos. Esto es en parte lo que ocurre cuando aparece alguno de los distintos trastornos del movimiento.

Un tipo muy particular de esta clase de alteraciones es la acatisia, un trastorno motor causado por antipsicóticos y otros fármacos. A lo largo de este artículo realizaremos una definición de qué es acatisia, además de enumerar los diferentes tipos que existen, sus síntomas, causas y tratamiento.

Acatisia: ¿qué es? Definición y características

La acatisia es un trastorno del movimiento que se caracteriza porque la persona experimenta una sensación de inquietud interna e incapacidad de permanecer quieta. Esto provoca que la persona sienta una irremediable e incontrolable necesidad de moverse, caminar de un lugar a otro o cruzar y descruzar las piernas.

Aunque puede afectar a cualquier parte del cuerpo, la acatisia se presenta de manera más prominente en las piernas. Es un tipo de trastorno del movimiento muy angustiante que puede llegar a tomar el control de la vida de la persona y complicarse hasta el punto de llevarla al suicidio.

Por lo general la acatisia aparece como un efecto secundario de los fármacos antipsicóticos. Estos fármacos son utilizados en el tratamiento de enfermedades psiquiátricas como la esquizofrenia, el trastorno bipolar y otras afecciones cerebrales, por lo que un reajuste en la medicación puede conducir al alivio de los síntomas.

Según los datos epidemiológicos, antes de la aparición de los antipsicóticos de segunda generación la acatisia afectaba a un 31% de la población que había sido sometida a tratamiento con antipsicóticos durante más de dos semanas.

No obstante es muy probable que estas tasas hayan descendido en los últimos años debido a que estos nuevos antipsicóticos provocan menos efectos adversos y, por lo tanto, un menor riesgo de acatisia que el propio de los neurolépticos (antipsicóticos clásicos o de primera generación).

Clasificación de los 3 tipos de acatisia

La clasificación de la acatisia en distintos subtipos tiene que ver principalmente con el momento en el que comienzan a aparecer los primeros síntomas. En concreto, este trastorno del movimiento puede dividirse en tres tipos: acatisia aguda, crónica o por abstinencia.

1. Aguda

La acatisia aguda aparece poco después de iniciar el tratamiento y tiene una duración de menos de 6 meses.

2. Tardía

Este tipo de acatisia puede no aparecer hasta meses o años después de la administración del tratamiento que la causa.

3. Por abstinencia

La acatisia por abstinencia suele iniciarse en las 6 semanas posteriores a la interrupción del tratamiento con antipsicóticos.

Síntomas: alteraciones psicomotrices típicas

Tal y como hemos mencionado al inicio del artículo, el síntoma más característico de la acatisia es la sensación de inquietud acompañada de una intensa necesidad de moverse.

Para aliviar esta sensación la persona permanece en movimiento constante, siéndole imposible mantenerse sentada o acostada durante mucho tiempo.  

Esta sensación afecta sobre todo a las piernas pero puede sentirse en cualquier parte del cuerpo del paciente. Además las personas con acatisia son propensas a llevar a cabo las siguientes conductas:

  • Caminar ida y vuelta sin dirección

  • Pasos o marcha sin moverse del mismo lugar

  • Balancearse de pie a pie

  • Cruzar y descruzar las piernas

  • Retorcerse

  • Emitir gruñidos o gemidos

  • Síntomas psicológicos como cambios de humor, irritabilidad, sensación de angustia y estrés, impaciencia o temor

Causas de este fenómeno psiquiátrico

Por el momento la comunidad médica no ha logrado determinar el motivo exacto por el cual los fármacos antipsicóticos causan los movimientos característicos de la acatisia. Las principales hipótesis sugieren que la medicación antipsicótica bloquea los receptores de dopamina en el cerebro, causando estos síntomas.

La dopamina es un mensajero químico, un neurotransmisor que ayuda a controlar el movimiento; de ahí su posible relación con la acatisia. No obstante, otros neurotransmisores como la acetilcolina, la serotonina y el GABA (ácido gabaérgico) también han sido señalados recientemente como posibles agentes activos en esta afección.

A pesar de que existe una menor incidencia de la acatisia en el tratamiento con antipsicóticos de segunda generación, también pueden llegar a provocar este trastorno del movimiento.

El listado de medicamentos antipsicóticos que pueden provocar acatisia como efecto secundario incluye los siguientes:

  • Clorpromazina

  • Flupentixol

  • Flufenazina

  • Haloperidol

  • Loxapina

  • Molindona

  • Perfenazina

  • Pimozida

  • Proclorperazina

  • Tioridazina

  • Tiotixeno

  • Trifluoperazina

Factores de riesgo principales

Aunque no suponen una causa directa de la acatisia, existen  otros fármacos y alteraciones físicas que se encuentran estrechamente relacionados con el desarrollo de este trastorno o pueden favorecer la aparición de este.

En concreto, y más allá de los neurolépticos, los siguientes fármacos han sido señalados como posibles factores de riesgo en la aparición de acatisia:

  • Inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS)

  • Bloqueadores de los canales del calcio

  • Fármacos para evitar las náuseas

  • Fármacos para el tratamiento del vértigo

  • Sedantes preoperatorios

Además, trastornos cerebrales como la enfermedad de Parkinson, la encefalitis y los traumatismos craneoencefálicos también se han determinado como factores de riesgo a la hora de padecer acatisia.

Tratamiento y manejo del trastorno

El primer paso en el tratamiento de la acatisia es la retirada del medicamento que la provoca. Además se pueden administrar al paciente una serie de fármacos que compensen o eviten la aparición de una reacción adversa al retirar la medicación problemática.

Aunque no todos los tratamientos farmacológicos resultan efectivos, los principales medicamentos utilizados en el tratamiento de la acatisia son:

  • Fármacos para la presión arterial

  • Benzodiazepinas

  • Fármacos anticolinérgicos

  • Medicamentos antivirales

  • Vitamina B-6

Es necesario especificar que la acatisia es más fácil de prevenir que de tratar, por lo que los tratamientos con antipsicóticos deben iniciarse con la menor dosis posible y aumentarla poco a poco cada cierto tiempo. De esta forma se pretende evitar que los efectos secundarios aparezcan con tanta intensidad.

Referencias bibliográficas:

  • Forcen, F. E., Matsoukas, K. & Alici, Y. (2016). Antipsychotic-induced akathisia in delirium: A systematic review. Palliative & supportive care, 14(1): 77–84.

  • Szabadi, E. (1986). Akathisia—or not sitting. BMJ, 292(6527): 1034–1035.

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