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Acetilcisteína: qué es, para qué sirve y efectos secundarios

La acetilcisteína es utilizada para el tratamiento de todo tipo de afecciones físicas y psicológicas desde los años 70.

El avance y desarrollo de la farmacología es un fenómeno imparable que ha permitido que afecciones como la gripe, que antaño provocaban cientos de muertes, se conviertan en simples molestias de corta duración.

Un ejemplo es la creación y desarrollo de fármacos como la acetilcisteína, los cuales resultan seguros y eficaces en una gran variedad de afecciones. A lo largo de este artículo analizaremos qué es la acetilcisteína, para qué sirve y cuales son sus posibles efectos secundarios y contraindicaciones.

¿Qué es la acetilcisteína?

La acetilcisteína es un fármaco clasificado dentro del grupo de los medicamentos mucolíticos. Esta reduce la mucosidad de los conductos de a través de los que pasa el aire, facilitando la expulsión del moco y despejando las vías respiratorias.

El principal ingrediente activo de este medicamento antimucolítico, también conocido como N-acetilcisteína, proviene del aminoácido L-cisteína. A grandes rasgos, los aminoácidos son unos componentes básicos de las proteínas y juegan un papel clave en casi todos los procesos biológicos del organismo.

Como fármaco, la acetilcisteína posee una gran cantidad de aplicaciones, desde el tratamiento de la sobredosis de paracetamol, la disminución de la espesor del moco en personas con fibrosis quística, enfermedad pulmonar obstructiva crónica, asma, enfisemas o bronquitis.

La acetilcisteína se comercializa en diferentes formatos y en diferentes dosis, siendo las más comunes la acetilcisteína de 200 mg y la de 600mg. Las diferentes elaboraciones de la acetilcisteína incluyen: solución oral en jarabe, tabletas efervescentes o de liberación sostenida, cápsulas, solución para la inhalación e inyección intravenosa.

Las preparaciones de acetilcisteína en inyección e inhalación son, por lo general, solamente administradas bajo prescripción médica, mientras que las soluciones oral y en tableta o comprimidos son de libre consumo en la mayoría de los países. Además, en lugares como Estados Unidos este fármaco es comúnmente utilizado como un suplemento nutricional.

La acetilcisteína fue patentada en el año 1969 pero no fue hasta ocho más tarde cuando se autorizó su para uso clínico. Además, la Organización Mundial de la Salud (OMS) incluyó a la acetilcisteína en su listado de Medicamentos esenciales, describiendolo como uno de los fármacos más efectivos y seguros que se necesitan es un sistema de salud. En la actualidad, se encuentra disponible como un medicamento genérico y su precio es uno de los más asequibles.

¿Para qué sirve? 4 usos comunes

Tal y como comentábamos, la acetilcisteína es administrada en una gran variedad de afecciones y condiciones clínicas; desde sobredosis de ciertos fármacos hasta afecciones de las vías respiratorias.

1. Sobredosis de paracetamol

Cuando una persona consume paracetamol en grandes cantidades puede experimentar serios daños en las células del hígado, causando un daño hepático grave e incluso llegar a provocar la muerte por insuficiencia hepática aguda.

En estos casos, la acetilcisteína actúa manteniendo las reservas del hígado y mejorando el metabolismo no tóxico del paracetamol, protegiendo también a las células hepáticas de la toxicidad.

2. Antimucolítico

Tanto el  formato en inhalador, como el jarabe o las pastillas de acetilcisteína son comúnmente utilizados en el tratamiento de la acumulación de mucosa o terapia mucolítica. En condiciones respiratorias con una producción excesiva y/o espesa de mucosidad.

Además, también es utilizado de manera postoperatoria en intervenciones en las que se haya realizado un traqueotomía.

3. Enfermedad pulmonar obstructiva

Debido a su actuación sobre la mucosa, la acetilcisteína es utilizada como tratamiento adyuvante en casos de enfermedad pulmonar obstructiva.

4. Trastornos psiquiátricos

Estudios recientes y revisiones sistemáticas apuntan hacia la posibilidad de que la acetilcisteína ejerce un efecto beneficioso sobre algunas afecciones psicológicas debido la modulación de ciertos neurotransmisores como el glutamato y la dopamina. Por el momento, se han obtenido datos exitosos en el tratamiento de afecciones como:

La acetilcisteína solamente debe tomarse bajo prescripción médica o de nuestro farmacéutico.

Posibles efectos secundarios

La acetilcisteína se caracteriza por ser un fármaco con pocos efectos secundarios probables, siendo segura para la mayoría de los pacientes cuando se utiliza bajo la prescripción de un profesional médico.

No obstante, este fármaco puede provocar algunos efectos adversos no deseados tanto graves como no graves. Entre los efectos secundarios de la acetilcisteína podemos encontrar:

De baja gravedad

Aunque lo siguientes efectos secundarios no tienen porqué comprometer el estado de salud de la persona, es recomendable acudir a la consulta del médico si estos se agravan o no desaparecen.

  • Náuseas

  • Vómitos

  • Moqueo

  • Hinchazón en el interior de la boca

  • Irritación de garganta

  • Somnolencia

  • Piel húmeda

Reacciones adveras severas

A pesar que de no es lo habitual, algunos efectos secundarios de la acetilcisteína pueden ser serios y suponer un riesgo para la salud. En este caso, es necesario ponerse en contacto con el médico de manera inmediata.

  • Opresión en el pecho

  • Sibilancias o sonidos silbantes o chillones durante la respiración

  • Dificultad para respirar o tragar

  • Tos con sangre

  • Alteraciones en la piel como urticaria, erupción o picor

Precauciones relativas al consumo

Es indispensable que antes de iniciar el tratamiento con acetilcisteína informe a su médico o farmacéutico de cualquier condición especial de salud en la que se encuentre, así como si padece de alguna alergia; sobre todo si esta está relacionada con alguno de los ingredientes activos de este medicamento.

Igualmente, existen algunos pocos fármacos, vitaminas, suplementos nutricionales o complejos naturales que puede interferir con la eficacia de la acetilcisteína o, incluso ocasionar reacciones de salud adversas. Existen dos elementos en concreto en los que se desaconseja por completo la administración de acetilcisteína: en la administración de nitroglicerina utilizada para aumentar el flujo sanguíneo y con el consumo de carbón activado.

En el caso de pacientes en estado de embarazo o lactancia, se considera que la acetilcisteína es un fármaco posiblemente seguro cuando se toma por vía oral o inhalada. A pesar de que se ha comprobado que este fármaco puede atravesar la placenta, no se han encontrado evidencias de daño al feto. En cualquiera de los casos, la mejor opción es la de evitar tomar este medicamento durante estos períodos de tiempo para extremar así la precaución.

Referencias bibliográficas:

  • Borgström, L., Kågedal, B. & Paulsen, O. (1986). Pharmacokinetics of N-acetylcysteine in man. European Journal of Clinical Pharmacology, 31(2): 217–222.
  • Green, J. L., Heard, K. J., Reynolds, K. M. & Albert, D. (2013). Oral and Intravenous Acetylcysteine for Treatment of Acetaminophen Toxicity: A Systematic Review and Meta-analysis. The Western Journal of Emergency Medicine, 14(3): 218–226.

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