Antidepresivos: tipos, para qué sirven y efectos secundarios

Los tipos de antidepresivos más utilizados incluyen los ISRS, los tricíclicos, los IRN y los IMAO.

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Los antidepresivos se utilizan para el tratamiento de la depresión mayor, aunque también se pueden indicar para otros tipos de problemas psiquiátricos como los trastornos alimentarios, el trastorno obsesivo compulsivo o el trastorno bipolar.

A continuación explicaremos para qué utilizan estos psicofármacos y revisaremos los 4 tipos más utilizados de antidepresivos, así como sus principales efectos secundarios.

Antidepresivos: ¿para qué se utilizan?

Los fármacos antidepresivos son psicofármacos que están hechos para aliviar los síntomas de los trastornos depresivos. Estos trastornos pueden ser unipolares (únicamente depresión) o bipolares (depresión con periodos alternantes de manía o excitación extrema).

Asimismo, la depresión secundaria es aquella causada por eventos vitales estresantes y normalmente se puede tratar mejor únicamente con terapia psicológica en vez de con psicofármacos.

El diagnóstico de la depresión requiere el cumplimento de ciertos síntomas que causan una condición suficientemente grave para causar un malestar o deterioro clínicamente significativo en la vida de la persona que lo sufre (tanto en el área social, laboral u otras áreas importantes de funcionamiento).

Aunque la depresión es uno de los trastornos mentales más graves, también es uno de los más tratables; no obstante, si no se llega a tratar, la depresión puede llegar a conducir en los casos más graves al suicidio.

Los antidepresivos ayudan a reducir los síntomas de tristeza, desesperanza y falta de interés general de las personas que sufren depresión. Los antidepresivos también se utilizan para tratar otros trastornos psicológicos como el trastorno obsesivo compulsivo, el síndrome premenstrual, el dolor crónico y los trastornos alimentarios, entre otros.

Dosis, tiempo de acción e interacciones

Las dosis que se recomiendan dependen del tipo de medicamento antidepresivo que se recete, el tipo y la gravedad del trastorno para el que se utilice y otro tipo de factores como la edad del paciente, la comorbilidad con otros trastornos psicológicos o la interacción con otros medicamentos que tome la persona.

Los antidepresivos pueden interactuar con muchos otros medicamentos y los efectos de uno o ambos pueden llegar a aumentar el riesgo de los efectos secundarios. Algunas interacciones incluso pueden poner en peligro la vida de la persona. Por ello, cualquier persona que se medique con antidepresivos debe informar a su médico sobre ellos.

Hay que tener en cuenta que los antidepresivos tienen un efecto terapéutico demorado, es decir, no actúan inmediatamente y se debe esperar como mínimo de 2 a 4 semanas para ver los primeros efectos. En el mismo sentido, se recomienda esperar de 6 a 8 semanas antes de considerar que un tratamiento con antidepresivos es ineficaz.


4 tipos de antidepresivos y sus principales efectos secundarios

En la depresión se cree que, a nivel bioquímico, se produce una bajada de los factores neurotróficos (factores de crecimiento neuronal). Estos factores provocan una reducción del tamaño de las neuronas, disfunción y muerte neuronal, que causa la sintomatología depresiva.

Por ello, los receptores no funcionan como deberían y no dan las respuestas esperadas. Los antidepresivos actúan en el cerebro produciendo un aumento de los neurotransmisores de tipo excitatorio y restableciendo la alteración neuronal a nivel receptorial.

Aunque cada antidepresivo puede producir efectos adversos diferentes, en general pueden producir sedación e insomnio, disminución del rendimiento intelectual, disfunciones sexuales y molestias anticolinérgicas (retención urinaria, taquicardia…).

En general se suele mantener el tratamiento durante 15 a 20 días para que estos efectos secundarios desaparezcan (se produzca tolerancia) y empiecen a surgir los primeros efectos terapéuticos.

Los principales tipos de fármacos antidepresivos actuales son 4: los antidepresivos tricíclicos, los inhibidores selectivos de la recaptación de la serotonina (ISRS), los inhibidores de la monoaminooxidasa (IMAO) y  los inhibidores de la recaptación de noradrenalina (IRN).

Por otra parte, también existen otros tipos de antidepresivos como los inhibidores duales tales como los IRSN (Duloxetina), los IRND (Bupropion) o los antidepresivos cronobiológicos (Agomelatina).

1. Antidepresivos tricíclicos

Los antidepresivos tricíclicos más conocidos son la amitriptilina (Elavil), la imipramina (tofranil y la nortriptilina (Pamelor). Los antidepresivos tricíclicos son agonistas funcionales monoaminérgicos y son una clase antigua de antidepresivos que se suelen recetar en depresiones más resistentes, normalmente en casos en los que el tratamiento con ISRS no funciona.  

Aunque generalmente son considerados lo más efectivos, no siempre son la primera opción. Se tienen que valorar las ideas de suicidio, ya que pueden llegar a promover esta conducta al activar tanto a la persona.

Entre los efectos adversos más frecuentes de los tricíclicos podemos destacar la somnolencia, el mareo, la disgeusia (alteración en la percepción del gusto), las cefaleas y la sequedad en la boca.


2. Inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS)

Este tipo de antidepresivos son agonistas funcionales serotoninérgicos y bloquean selectivamente las bombas de recaptación de serotonina.  Entre los más comunes están la fluoxetina (Prozac), la paroxetina (Pavil) y la sertralina (Zoloft).

Normalmente son los fármacos de primera elección en muchos trastornos psiquiátricos por su baja incidencia de efectos secundarios graves. Suelen ser indicados para la eyaculación precoz, ya que producen retraso en el orgasmo.

En relación a los efectos adversos más frecuentes se incluyen nerviosismo, diarrea, náuseas, somnolencia e insomnio. Asimismo, hay que recalcar que este tipo de antidepresivos no potencian los efectos del alcohol y no son adictivos.

3. Inhibidores selectivos de la recaptación de monoaminooxidasa (IMAO)

Los IMAO son agonistas funcionales monoaminérgicos y los más utilizados son la fenelzina (Nardil) y la tranilcipromina (Parnate).

Son indicados para el tratamiento del trastorno depresivo mayor con síntomas atípicos, aunque no son considerados fármacos de primera elección debido al alto riesgo de sus efectos secundarios, especialmente la hipertensión grave.

Otros efectos adversos incluyen visión borrosa, disfunción sexual, somnolencia, excitación, cefalea, insomnio, aumento del hambre y temblores.

4. Inhibidores de la recaptación de noradrenalina (IRN)

La reboxetina (Irenor, Norebox) es el ISRN más conocido. Estos antidepresivos son agonistas funcionales noradrenérgicos y suelen recetarse también para el TDAH (trastorno por déficit de atención con hiperactividad). Sin embargo, están contraindicados para personas con ideas suicidas activas y para el trastorno bipolar, entre otras afecciones.

Los IRN tienen un efecto terapéutico alto y no presentan efectos sedantes. Aun así, pueden provocar efectos secundarios como insomnio, sudoración, estreñimiento o sequedad en la boca.

Referencias bibliográficas:

  • Uretsky, S. (2002). Antidepressant Drugs. In D. S. Blanchfield & J. L. Longe (Eds.), The Gale Encyclopedia of Medicine (2nd ed., Vol. 1, pp. 256-258). Detroit: Gale.

  • Ross-Flanigan, N. (2004). Antidepressant Drugs. In K. L. Lerner & B. W. Lerner (Eds.), The Gale Encyclopedia of Science (3rd ed., Vol. 1, pp. 232-233). Detroit: Gale.



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