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Aspirina y sus contraindicaciones: ¿cuándo es malo tomarla?

La aspirina o ácido acetilsalicílico es un fármaco muy popular pero con ciertas contraindicaciones.

 

La aspirina es uno de los fármacos analgésicos, antiinflamatorios y antipiréticos más utilizados. Si bien la mayoría de personas creen que es muy seguro consumir este fármaco en cualquier situación, lo cierto es que está contraindicado en ciertas enfermedades o condiciones físicas.

En este artículo explicaremos en qué casos es malo tomar aspirina (ácido acetilsalicílico) por el riesgo de sufrir reacciones adversas. Para ello es importante que nos detengamos en la propia naturaleza de este fármaco y en los efectos secundarios que produce de forma habitual.

Ácido acetilsalicílico: ¿qué es y para qué sirve?

El ácido acetilsalicílico, también llamado “AAS” y más comúnmente aspirina, es un medicamento que sirve para combatir síntomas de dolor, inflamación y fiebre. Se trata de uno de los fármacos más utilizados en todo el mundo y, según la Organización Mundial de la Salud (2015), de uno de los más efectivos y seguros.

Entre los usos de la aspirina también encontramos la prevención de accidentes cardiovasculares en personas en alto riesgo de sufrirlos, por ejemplo aquellas que han tenido un infarto de forma reciente, la del cáncer colorrectal (y posiblemente de otros tipos) y la de la preeclampsia durante el embarazo, así como el tratamiento de la enfermedad de Kawasaki, que cursa con inflamación y fiebre intensas.

Este medicamento resulta moderadamente agresivo para el estómago; sus efectos secundarios se asocian en gran medida a esta irritación. Por otra parte, la aspirina también afecta a otros sistemas del organismo, como el respiratorio, y favorece el sangrado a causa de sus efectos anticoagulantes.

Contraindicaciones: ¿en qué casos es malo tomar aspirina?

Aunque la aspirina es considerada un fármaco bastante seguro, lo cierto es que existen bastantes casos en que está contraindicada. Como detallaremos a continuación, esto se asocia a los efectos anticoagulantes de este fármaco, así como a la afectación de distintos sistemas del organismo.

1. Tratamiento del resfriado y la gripe en menores

Hay estudios que demuestran que existe una relación entre el uso de aspirina para tratar los síntomas de fiebre propios de la gripe y del resfriado en menores de edad y el desarrollo del síndrome de Reye, una enfermedad severa que provoca daños en el cerebro, el hígado y otros órganos (Macdonald, 2002). Algo similar puede suceder al emplear aspirina en casos de infecciones, como la de varicela.

En estos casos se recomienda el uso de paracetamol (o acetaminofén), que también es eficaz para combatir la fiebre y el dolor, aunque no está claro que lo sea tanto en niños como lo es en adultos; en este sentido el ibuprofeno podría resultar más eficaz, pero también es más agresivo. En cualquier caso, el síndrome de Reye tiene una frecuencia muy baja.

2. Intolerancia a los AINEs

Como es lógico, la aspirina no debe ser consumida por personas que tengan un historial de intolerancia a este medicamento. Quienes nunca han tomado previamente ácido acetilsalicílico deben prestar atención a las reacciones de su organismo a la ingesta del fármaco para detectar posibles problemas de este tipo.

Las personas intolerantes a la aspirina también tienden a reaccionar negativamente al consumo de otros fármacos de la misma clase: la de los antiinflamatorios no esteroideos (AINEs). En consecuencia, si eres intolerante al ibuprofeno, al naproxeno o a otros AINEs debes evitar tomar aspirina.

3. Trastornos gástricos como la úlcera péptica

Igual que otros AINEs, la aspirina resulta agresiva para el sistema digestivo: irrita la mucosa y aumenta el riesgo de sangrado, con lo cual su uso está contraindicado en casos de úlcera péptica y otras afecciones similares.

Estos efectos gastrointestinales se relacionan con algunas de las reacciones adversas más típicas al ácido acetilsalicílico, como las náuseas, los vómitos y la aparición de úlceras en el estómago y en el duodeno.

4. Problemas respiratorios de tipo asmático

Tomar aspirina puede agravar los síntomas de asma en personas predispuestas a sufrir dificultades respiratorias de este tipo, bien cuando toman AINEs o de modo más general. Tampoco se recomienda en casos de broncoespasmo, es decir, contracciones de los músculos de los bronquios que interfieren con los procesos respiratorios.

Este tipo de reacción adversa al consumo del fármaco tiene una frecuencia inferior a la de las alteraciones gastrointestinales. También es importante tener en cuenta que, si la dosis es muy elevada, puede llegar a producirse una depresión respiratoria de intensidad significativa.

5. Hemofilia y otros problemas de sangrado

No debes consumir aspirina si tienes hemofilia o alguna otra alteración que afecte a la coagulación de la sangre; esto se debe a sus efectos anticoagulantes, que agravan aún más estos problemas. El riesgo de sangrado es especialmente elevado en relación al sistema gastrointestinal.

6. Alteraciones en los riñones

La aspirina está contraindicada en personas que sufran trastornos renales y urinarios como la gota o la hiperuricemia. Esto se debe a que el ácido acetilsalicílico interfiere con la excreción de ácido úrico, implicado en estas enfermedades. De hecho, tomar este fármaco en exceso puede llegar a provocar la inflamación patológica del riñón (nefritis).

7. Tercer semestre del embarazo

Como sucede con la mayor parte de medicamentos, no se recomienda tomar aspirina durante los últimos meses del embarazo porque podría suponer un riesgo para el bebé. No obstante, se considera que es un fármaco seguro durante el resto del desarrollo embrionario.

Referencias bibliográficas:

  • Jones, Alan (2015). Chemistry: An Introduction for Medical and Health Sciences. John Wiley & Sons, 5–6.

  • Macdonald, S. (2002). Aspirin use to be banned in under 16-year olds. BMJ, 325(7371): 988c–988.

  • Organización Mundial de la Salud - World Health Organization (2015). WHO Model List of Essential Medicines (19th List). Recuperado el 19 de diciembre de 2017.

  • Patrignani, P. & Patrono, C. (2016). Aspirin and Cancer. Journal of the American College of Cardiology, 68(9): 967–76.

Comentarios
Maria Teresa Vargas R.
Gracias por el consejo desde ahora tendre cuidado con la aspirina.Bendicio ez
juanito arcoiris wiiiiiii
gracias ahora podre cuidarme de el mal uso de la aspirina les agradezco un mundo